Guías en el universo de una enfermedad políticamente incorrecta

No es fácil estar enfermo de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y escribir y publicar un libro. Como tampoco es fácil tener una enfermedad políticamente incorrecta, como reza el subtítulo de este libro que les voy a comentar, y exhibirlo en público, que es lo que hacemos al escribir un libro. Pero Clara Valverde, activista de la Liga SFC, lo ha conseguido con su “Pues tienes buena cara. Síndrome de la Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamnete incorrecta“.

fatigacronica

Con un estilo poético muy personal -Clara es hija de uno de los poetas más comprometidos que ha dado nuestro país, José María Valverde- indaga en su y la enfermedad y no se queda ahí sino que narra los intereses creados en torno a este síndrome y la desidia de muchos profesionales y responsables de las administraciones públicas que por no acertar a comprender la enfermedad dejan en el olvido de la incompresión también a los pacientes.

El SFC es una enfermedad emergente y específica clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el número G93.3 y con criterios de definición (Fukuda, 1994) y de diagnóstico (Carruthers, 2003). Está muy relacionado con los factores ambientales y más en concreto con las contaminaciones de la sociedad actual. Como sucede con su hermana la fibromialgia y como en el caso de la Sensibilidad Química Múltiple los poductos químicos tóxicos que contiene nuestro cuerpo y con los que convivimos habitualmente tienen mucho que ver en su desarrollo.

En el caso de la autora del trabajo, la causa es un patógeno viral, el citalomegavirus. La enfermedad se caracteriza por una fatiga persistente, debilitante, que dura al menos seis meses en una persona que no tenía síntomas similares con anterioridad. El citalomegavirus, cualquier otro virus o cualquier otra causa, por ahora la mayoría son desconocidas, provoca el “estallido” del sistema inmunológico afectando además a los sistemas neurológico y cardiovascular. Es por tanto una patología multisistémica, crónica e incapacitante.

Valverde narra su odisea hasta ser diagnosticada correctamente, su deambular por las consultas médicas en busca de alivio a sus dolores, a su cansancio perenne y a la imcompresión. El único tratamiento eficaz en palabras de la autora del libro es “adaptarse”;

olvidar que en mis ojos hay tierras lejanas y enfocarme en lo posible. Desatar la cuerda que tira hacia lo que yo iba a ser, desenfundar las voces de lo perdido y renombrar, reorganizar la vida de ahora”.

La parte final del libro de Valverde es un alegato a la lucha por los derechos de estos enfermos invisibles que pasean por los pasillos de sus casas su dolor ante el desconocimiento público y la ignorancia a veces premeditada de las autoridades: la existencia de personas con SFC -cada vez en mayor número- es el manifiesto por una civilización que caduca y el anuncio de que debemos alumbrar nuevas formas de organización social más integradas en la naturaleza para evitar esta y buena parte de las enfermedades. Los enfermos de SFC son un aviso viviente de lo que le espera al resto de la población si continuamos con estilos de vida que en definitiva debilitan el sistema inmunitario.