Informaciones “oficiales” o independientes sobre la gripe A

Al hilo de lo que comentaba en la información anterior sobre que si los colegios de médicos quieren información sobre la gripe A, que si quieren darla, que si no quieren colaborar en esta interesada “epidemia de miedo”, que si apuestan por vacunar “sólo” al 40% de la población, que si muchos médicos no piensan vacunarse (algunos de ellos lo manifiestan claramente en los comentarios de dicha información, por algo será). Como digo, al hilo de todo esto la Organización Médica Colegial, a través de su Fundación para la Formación (FFOMC), junto a las Sociedades Científicas de Médicos Generales y de Familia (SEMG), de Urgencias y Emergencias (SEMES) y de Pediatría (AEP) han acordado la puesta en marcha de una serie de proyectos formativos

que tienen como objetivo facilitar formación e información, tanto on-line como presencial, a todos los médicos interesados, fundamentalmente de Atención Primaria, de Urgencias y de Pediatría, sobre todos los aspectos concernientes a este tipo de gripe declarada como pandemia”, explica la OMC en un comunicado.

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No está mal la iniciativa, ya era hora después de estar hablando del asunto desde hace meses. Estos cursos serán una oportunidad excelente para contrarrestar la campaña pro “epidemia de miedo” que se ha desatado, cuyo compromiso ha adquirido la OMC. Sería interesante que cuando comience eta iniciativa, a principios de septiembre, alguno de los participantes nos cuente si es así. Llama la atención que entre los “Colaboradores” de, por ejemplo, la Fundación para la Formación de la OMC, estén alguna de las multinacionales farmacéuticas que en unas semanas pondrán a la venta su vacuna contra la gripe A, el criticado por algunos médicos en este mismo blog Ministerio de Sanidad o la propia Farmaindustria, el lobby de la patronal farmacéutica española. Supongo que la información que van a dar a los médicos no provendrá de estas fuentes que son juez y parte en el “negocio de la pandemia“.

Agradecer a los profesionales sanitarios críticos sus comentarios en estas páginas pues ante situaciones de “caos organizado” como esta es muy importante tener claros los puntos de referencia a los que asirse.

Entretanto el respetado  médico Juan Gérvas, del que recordarán que hemos publicado en este blog algunas de sus colaboraciones, escribe una “Carta abierta a la ministra de Sanidad y a los consejeros de Sanidad (con copia a mis pacientes)” que les resumo a comtinuación:

Con el debido respeto, ruego que escuchen a este médico general rural preocupado por el pánico desatado ante la epidemia de gripe A. Es preocupación clínica y social, pues se refiere tanto a la atención a los pacientes como al impacto en la estructura social, laboral y económica de un pánico que tendrá peores consecuencias que la propia epidemia de gripe A.

TRINIDAD JIMENEZ GRIPE A

CONSIDERACIONES
Conviene recordar que el Gobierno de Canadá se planteó dos objetivos ante la gripe aviar (cuando en 2005 la OMS amenazó con hasta 150 millones de muertos, que quedaron en apenas 200 personas muertas en todo el mundo)

1/ Disminuir su impacto en morbilidad y en mortalidad. 2/ Mantener la estructura social. No es una visión improbable la de un país sumido en el caos, parado por cierres de escuelas y centros de trabajo, con las urgencias y servicios médicos colapsados, con falta de atención a otros problemas de salud incluso graves, como infartos de miocardio y apendicitis (sin hablar de los errores tipo retrasos en el diagnóstico de meningitis por confusión con la “omnipresente” y deslumbrante gripe A)”.

Y, sin embargo, la gripe A es enfermedad benigna, con menos mortalidad que la gripe estacional (la de todos los años). Lo sabemos ya con datos, por la experiencia del invierno en los paises del hemisferio sur. La diferencia es responder como Argentina (pánico y descontrol absoluto) o como Australia (organización y eficacia). Según los cálculos más ciertos podemos esperar como máximo unos 500 fallecimientos por gripe A, frente a los más de 1.500 anuales por la gripe estacional. Por ello, habrá menos muertos en todos los grupos de edad con la gripe A que con la gripe estacional. Para disminuir la mortalidad habrá que tratar adecuadamente a los casos que se compliquen. Lastimosamente la vacuna prometida llegará tarde y no deja de ser una vacuna cuya eficacia desconocemos. Hasta que no haya más conocimiento muchos ni nos la pondremos ni la recomendaremos.

Respecto a las embarazadas, siempre se han visto más afectadas por la gripe, especialmente en el tercer trimestre, por los cambios cardio-respiratorios que provoca la ocupación del abdomen por el útero grávido. La gripe A no cambia nada respecto a la gripe estacional; habrá la misma proporción de ingresos, y menos muertes que con la gripe estacional. La embarazada puede y debería llevar la vida sana que siempre se le ha recomendado, lo que incluye continuar con su vida normal, familiar y laboral. La gripe A no provoca abortos ni malformaciones del feto. Estar embarazada no aumenta la probabilidad de contagiarse por gripe A. Se debe continuar la lactancia natural aunque se tenga gripe A, no hay ningún problema para el lactante.

La selección de personas por sus “factores de riesgo” es cuestión discutible pues los factores de riesgo ni son necesarios ni son suficientes para explicar las complicaciones. Por ejemplo, hasta el 70% de los niños que mueren por gripe estacional carecen de factores de riesgo definidos.

La predicción sobre la evolución de la gripe A debería basarse en lo que sabemos de esta epidemia y de pandemias previas. Por ello lo previsible es una onda de rápido contagio. Hablar de otras posibilidades es ignorancia, fantasía, irresponsabilidad o maldad. Es absurdo recordar epidemias de gripes de cuando ni había una cobertura pública sanitaria ni existían antibióticos para tratar las neunomías que las complican.

Mañana, para no extendernos demasiado por hoy, prometo ofrecerles el capítulo de “Propuestas”, no se lo pierdan que no tiene desperdicio.

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Los médicos quieren evitar una “epidemia de miedo” en torno a la gripe A

Un amigo, fotógrafo por más señas, se dirigió esta semana al Colegio de Médicos de Madrid para hacer una foto del cartel que pende de la fachada del edificio.

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Foto: TIFFotos.com

A su regreso me escribe un correo:

Me ha sorprendido mucho que no tuvieran nada de información sobre la Gripe A disponible para el público, las recepcionistas me lo comentaban con los hombros encojidos…”

No deja de ser paradójico que el el Colegio madrileño no ofrezca a la entrada del edificio ni un folleto sobre el asunto cuando, a comienzos de julio, representantes de la Organización Médica Colegial (OMC) participaron en una reunión del Comité Científico para la gripe A/H1N1, dependiente del Ministerio de Sanidad y Política Social. Este Comité se compremetió a realizar en breve recomendaciones de actuaciones clínicas y de laboratorio en torno a la gripe A. En un comunicado la OMC explica:

Hay una serie de aspectos relevantes en estos momentos, uno de ellos pasa por ultimarse los trabajos en relación a la vacuna prevista para el próximo mes de octubre, y otro de ellos, que concierne a los médicos, es el relativo a generar un buen grado de información, sobre todo en el primer nivel asistencial, y evitar “una epidemia de miedo” injustificada entre la ciudadanía”.

Pero digo yo que tendrán pensado hacer algo más, ofrecer más información, que aquella que intenta prohibir los besos, el contacto humano, el saludo cálido entre congéneres de una misma especie.

Por otra parte, pese a que la OMC participa en reuniones de alto Estado con los representantes del Ministerio de Sanidad en las que se habla de vacunar a la población, el presidente de la organización que aglutina a buena parte de los galenos de nuestro país, Juan José Rodríguez Sendín, ha afirmado que “no tiene sentido vacunar a toda la población” contra la gripe A; le parece conveniente hacerlo con el 40%, que es la cifra de personas que cada año se vacunan contra la gripe estacional o común. No es pequeña la cifra. No es mal negocio para quien reciba el pedido. “No hay razones para alterar ese porcentaje”, opina y agrega:

Si hay alguna razón, probablemente no sea sanitaria”.

Muchos de los médicos van a dar ejemplo pues la mayor parte de los profesionales sanitarios vascos no piensan vacunarse contra la gripe A. Toda una referencia.

Esperando a la “pandemia”: Pero, ¿qué ocurrirá cuando el virus H1N1 se extienda por África?

De una entrevista que le realizaron hace no mucho al profesor Maximo Sandín en el blog de original nombre e intenciones Zeteticismo (vale la pena leer la definición del concepto en el propio blog) rescato parte de la última respuesta de este profesor de Antropología Biológica en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. El enunciado que precedió a su contestación es: “Algún comentario o reflexión final sobre el Año de Darwin”. Como saben lo lectores asiduos de este blog, Sandín es un conocido analista crítico de las enseñanzas de Darwin que, según él, son utilizadas por los poderosos contemporáneos para mantener el control social. El contenido de la respuesta es de la máxima actualidad pues por estos párrafos desfilan virus, enfermedades, genes e incluso el autor propone interrogantes sobre el transcurrir del protagonista de la gripe A, el virus H1N1. Se lo resumo a continuación.

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Comienza Sandín contestando al enunciado propuesto:

Sólo quisiera pedir a los que tengan la paciencia de leer esto que reflexionen sobre lo que realmente ha significado el darwinismo que, insisto, no es una creación de Darwin, para la Biología y para la Humanidad. Una concepción distorsionada de la Naturaleza y de las relaciones de los hombres entre sí. ¿Cómo se puede interpretar la enorme complejidad de las relaciones ecológicas, en la que todos los elementos bióticos y abióticos están interrelacionados y en la que todos son absolutamente imprescindibles, en términos empresariales regidos por la competencia? ¿Cómo se puede extrapolar la competencia a los más recónditos niveles de la vida? Compiten las células, las moléculas, el ADN es “egoísta” y lo que no se entiende es “basura”…

Esta forma de ver la Naturaleza lleva a los especialistas más brillantes y prestigiosos a interpretar todos los fenómenos biológicos al revés de la realidad, en función de lo que les han enseñado. Intentaré explicarlo simplemente, aunque no sé si seré capaz: Los conocimientos actuales están mostrando que las relaciones entre los organismos entre sí y con el entorno están regidas, no por la competencia, sino por el equilibrio en forma de redes complejas de interacciones que comunican los organismos entre sí y con el ambiente”.

Si me permiten un inciso ¿acaso esta no es la mejor definición de lo mejor de Internet? Continúa el profesor.

Que la información genética, también fruto de una compleja red de interacciones moleculares, también tiene una gran capacidad de respuesta al ambiente (un concepto odiado por los “deterministas”), mediante distintos procesos genéticos y epigenéticos. Que vivimos literalmente inmersos en una inconcebible cantidad de bacterias y virus que tienen unas funciones esenciales para la vida en el Planeta y en el interior y el exterior de los organismos, y que su aspecto patológico (extremadamente minoritario), es el resultado de algún tipo de desestabilización de sus funciones, de algún desequilibrio de sus relaciones naturales”.

Pero, es que hemos hecho -los seres humanos, se entiende-, algo mal, para enfadar a la naturaleza?

Si tenemos en cuenta estos datos reales, te produce una sensación angustiosa cuando lees que se están invirtiendo cifras fabulosas para “secuenciar los cánceres” o cuando ves los descubrimientos de los, cada vez más numerosos, “genes del cáncer”. El cáncer no está en los genes (en unos “genes malos”). Es producto de agresiones ambientales, porque vivimos sometidos a infinidad de sustancias químicas sintéticas, a radiaciones electromagnéticas, a estrés inmunodepresor… los genes del cáncer son alteraciones genéticas y epigenéticas (y por eso pueden ser hereditarios) producidas por estas agresiones. Y los “virus cancerígenos” son virus endógenos activados por estas agresiones y emitidos por los tumores. Y los virus no “mutan para evadir las defensas del hospedador”, porque los virus en estado libre son absolutamente inertes. Y los virus endógenos no son “parásitos” ni “explotados por el hospedador”, y no “secuestran la maquinaria celular”, sino que es la célula la que utiliza los componentes de los virus. Podríamos llenar un tomo de buen grosor con interpretaciones de este tipo. Lo que todas tienen en común es que estos “descubrimientos” están enfocados en intentar interrumpir  estos procesos, en lugar de comprenderlos y prevenirlos y servirán para fabricar (y vender) fármacos”.

Máximo Sandín explica que este es el motivo por el que no va a cambiar nada en las interpretaciones “patológicas” de la Naturaleza. Es más rentable vender medicinas (fundamentalmente para “tratar los síntomas”) que evitar las enfermedades. Y dentro de este negocio, las vacunas son el mejor negocio. La inmunidad natural es un fenómeno mediante el que el organismo mantiene el equilibrio con los innumerables microorganismos del entorno. En unas condiciones razonables (no exageradas) de higiene y condiciones adecuadas de nutrición y salud, se produce sin ningún problema. Pero Sandín continúa con su respuesta:

La introducción en el torrente circulatorio de variadas dosis de antígenos o microorganismos “atenuados” puede producir una debilitación del sistema inmune, haciendo a la población más susceptible a enfermedades y produciendo problemas alérgicos. Incluso, los aditivos de algunas vacunas derivados del mercurio o del aluminio, que son neurotóxicos, se han asociado por expertos “silenciados” a problemas neurológicos y al aumento de la incidencia de autismo. El caso de la innecesaria y peligrosa vacuna contra el papilomavirus es muy explícito. Se descubrió que dos de los miembros del tribunal que concedió el Nóbel (la mejor publicidad) a Zur Hausen estaban relacionados con la industria farmacéutica. Semejante escándalo, que se publicó en la prensa, habría sido suficiente para retirarle el Nobel y suspender las vacunaciones, ¿ha oído algo de ello?”.

En este punto el especialista en antropología recuerda lo que por obvio no merece olvidarse: “Los magnates que están detrás de la industria farmacéutica, de la biotecnológica, de los transgénicos… y de la información, tienen mucho dinero y, por tanto, mucho poder”. Y para ir finalizando añade:

No quiero profundizar aquí en este tema porque podría ser acusado de “conspiranoico”, un término acuñado por los “creadores de opinión” (estos mismos magnates han creado centros para “crear opinión” mediante la difusión de tópicos), para los que denuncian estas maquinaciones. Prefiero que el (hipotético) lector investigue por su cuenta. Pero sí quiero decir que mi búsqueda de información sobre estos temas me ha llevado a comprobar que el Mundo está en manos de verdaderos paranoicos (por cierto, fervientes darwinistas), que han adquirido tanto poder que se sienten autorizados para decidir el destino de la Humanidad, y quienes o cuantos les sobran. No es una “teoría conspirativa”. Lo han comentado públicamente y se les puede ver en los medios de comunicación durante reuniones en las que comparten sus preocupaciones “filantrópicas” por el aumento de la población mundial.

He leído informaciones terribles sobre vacunaciones esterilizadoras a indígenas americanas o en la India y Filipinas. Por eso, cuando leo que se han hecho estudios genéticos en poblaciones africanas “para conocer su evolución” o en indígenas mexicanas “para poder aplicarles la medicina personalizada” me produce una gran preocupación. Como la que me produce pensar qué pasará cuando el extraño virus recombinante “H1N1” se extienda por África”.

Este último enlace pertenece a la página del Instituto ISIS -una creación de Edward Goldsmith, el ecólogo más impotante de la actualidad y fundador de la revista The Ecologist- y lo firma Mae-Wan-Ho, una bioquímica coreana que abandonó la investigación en “ingeniería genética” cuando comprendió de qué iba la cosa (Wan-Ho es autora de un libro de fácil acceso llamado “Ingeniería genética, sueño o pesadilla”). Lo que dice esta información es que, según algunos expertos, un virus recombinante de tres especies (como el H1N1) es poco menos que imposible en la naturaleza pero factible en un laboratorio y habla de los peligros de las vacunas en general. En fin, ya queda menos para que les podamos contar de qué va la vacuna contra la gripe A. Sigan a la escucha.

Más info: Sobre el poder de las multinacionales farmacéuticas, con capítulos monográficos dedicados a los laboratorios más importantes, pueden leer Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad. Sobre cómo se crea opinión, se controla ésta y se impone la versión de los grupos de interés privado en estos y más asuntos, Conspiraciones tóxicas: Cómo atentan contra nuestra salud y el medioambiente los grupos empresariales.

Estudios médicos “pseudocientíficos” y más detalles sobre el “tráfico de recetas”

Durante las últimas semanas he publicado varias informaciones sobre cómo la industria farmacéutica utiliza un marketing de dudosa ética y legalidad para presionar a muchos médicos e intentar que estos acepten sus productos (pueden ustedes bucar en el blog por la etiqueta Marketing farmacéutico). La gravedad de lo que está pasando es difícil de medir porque numerosos médicos no sólo reciben regalos más o menos importantes de las compañías farmacéuticas -como tantas veces se ha documentado y publicado- sino que también son remunerados por estudios pseudocientíficos. Así lo ha denunciado, por ejemplo, la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de Argentina (AAPM) cuyos miembros facilitan a las multinacionales farmacéuticas información sobre los hábitos de consumo de medicamentos por parte de los ciudadanos.

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En una dura información publicada por el diario argentino Página 12 esta organización de trabajadores relacionados con la industria farmacéutica -preocupados por la ética en su trabajo y el abismo de corrupción al que se ven abocados en muchos casos-, ofrece detalles, nombres y apellidos de médicos y empresas que trafican con recetas. Un responsable de la misma explicaba en ese diario cómo se realizan las gestiones:

Mire, doctor, tenemos este producto nuevo, aprobado por la FDA [Agencia estadounidense de medicamentos] y nos interesa que usted haga una evaluación con sus pacientes’. Y a continuación se le entrega al médico una hoja de evaluación. Por supuesto, todos saben perfectamente que eso no es un verdadero estudio clínico; los estudios clínicos deben estar aprobados por la ANMAT [Agencia de medicamentos de Argentina], ser gratuitos y seguir determinados procedimientos (…) ‘Y como esto implica mayor trabajo para usted, doctor, estimamos que le corresponden 50 pesos por la visita de cada paciente (…)’ Aunque en realidad esos recursos indirectos ya no se usan mucho; últimamente se hacen las cosas mucho más guarangas (obscenas)”.

La denuncia de la AAPM no escatima datos:

El laboratorio Casasco, junto con un producto, estuvo entregando al médico unas tarjetitas para raspadita, con premios. El laboratorio Syncro (hoy absorbido por Ivax), sorteaba un auto entre cien números que se otorgaban de este modo: si el médico prescribía un tratamiento recibía un número; si prescribía dos, dos números; con diez prescripciones obtenía diez de los cien números; y así sucesivamente”, explicaría el representante de los agentes de propaganda médica.

Añadiría además otros datos reveladores:

El doctor Federico Pavlovsky describió perfectamente lo que pasa [se refiere a una información publicada con anterioridad por el mismo diario]. ¿Y cómo controlar si el médico cumple en prescribir aquello por lo que se le paga? Los laboratorios hacen auditorías a partir de la información que compran de forma ilegítima. Las obras sociales, PAMI (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) y IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) tienen convenios con administradoras de fármacos por las cuales la información se vuelca en planillas donde se incluyen datos confidenciales como los nombres y diagnósticos de los pacientes. Todo eso termina en poder de los laboratorios que lo usan para armar estrategias y para auditar el cumplimiento de los médicos”.

Más info: Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad.

Error de pronóstico: El pánico ante la gripe A no está justificado

Juan Gérvas, médico de la Sierra Norte madrileña y profesor de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras cosas, hace una llamada a la paciencia y la tranquilidad ante la posible expansión de la gripe A.

La gripe es una enfermedad viral que se suele padecer durante el invierno en forma de epidemia (epidemia estacional) que afecta a gran parte de la población. Como bien dice el refrán: la gripe dura siete días con tratamiento, y una semana sin él. La gripe es enfermedad leve, con fiebre y síntomas varios como dolor de cabeza y muscular, náusea, diarrea y malestar general, que obliga a guardar un par de días de reposo. No conviene bajar la fiebre (ni en niños siquiera), y el tratamiento es para el dolor y el malestar”, explica.

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En la línea de otros médicos que desde este blog están llamando a la calma, me manda este artículo (para el que ha revisado la literatura mundial al respecto) con vocación informativa que sigue:

Pese a la levedad de la gripe, se puede demostrar que la mortalidad aumenta en la población con dos picos anuales, uno en los días del verano con el máximo de calor y otro en los días del invierno con la epidemia de gripe. Por ello se aconseja vacunar contra la gripe, aunque se discute si esta vacunación es útil. La epidemia de gripe A, que empezó en Méjico hace unos meses, es de menor gravedad que la epidemia habitual. Es una gripe que se contagia muy fácilmente y por eso es una “pandemia”, porque puede llegar a afectar a la mitad de la población.

Pero la contagiosidad de la gripe A no dice nada de su gravedad y de hecho es menos grave que ninguna gripe previa. Afecta a mucha gente, pero mata menos que la gripe de todos los años. Las cifras son variables según la fuente de datos, pero por ejemplo, en el Reino Unido ha habido cientos de miles de casos y sólo unas 30 muertes y en EE.UU. con un millón de casos sólo 302 muertos. En el invierno boreal (verano en España), en la Argentina han muerto unas 350 personas y en Australia unas 77 personas. Para ponerlo en situación, se calcula que en España mueren durante el invierno por gripe estacional unas 3.000 personas.

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Hemos tenido muchas pandemias y la más letal, la “española” de 1918, mató sobre todo por neumonías bacterianas a los pobres (mal alimentados, hacinados, con viviendas insalubres y mal protegidos del frío). En las otras dos grandes pandemias, de 1957 y 1968, no hubo tal letalidad, entre otras cosas por la existencia de los antibióticos.

¿Qué se puede hacer ante la gripe A? Cuando en 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronosticó que podrían morir de gripe aviar hasta siete millones de personas, se desató el pánico en el mundo. Después hubo sólo 262 muertes. Hubo, pues, un grave error pronóstico. En 2009, con la gripe A, conviene no repetir el mismo error. Por ello es central evitar el pánico. Es absurdo tener pánico frente a la epidemia de gripe A, por más que nos llegará a afectar (levemente) a muchos. Ante la gripe A conviene hacer lo que siempre se hace ante la gripe: cuidarse con prudencia y tranquilidad. Buena hidratación, buena alimentación, buena higiene, y recurrir al médico cuando haya síntomas de importancia, tipo tos con expulsión de sangre y gran deterioro de la respiración.

Conviene no “toserle” a nadie, no tocarse la nariz, taparse la boca al estornudar y lavarse las manos antes de comer, después de ir al servicio y si uno se mancha con los mocos. El virus se elimina por la mucosidad nasal aproximadamente durante los primeros cinco días de la enfermedad. El uso de mascarillas no parece que ayude a evitar la propagación de la epidemia. Conviene no hacer mucha vida social esos primeros días. Respecto al embarazo, no hay nada que decir, pues es saludable en cualquier caso, y también durante la epidemia de gripe A.

No hay tratamiento preventivo alguno: los medicamentos contra la gripe A no previenen la enfermedad (ni el oseltamivir ni el zanamivir). Una vez que se tiene la enfermedad estos mismos medicamentos son también casi inútiles (acortan medio día la evolución de la enfermedad). Además, tienen efectos adversos. Por ejemplo, en niños tratados en Londres con oseltamivir, tuvieron efectos adversos la mitad, generalmente vómitos, y en el 18% fueron alteraciones neuropsiquiátricas. Quizá en algunos casos valga la pena su uso como tratamiento, por ejemplo en enfermos graves y en pacientes con enfermedades crónicas importantes, pero no son útiles ni en niños ni en adultos sanos.

La vacuna contra la gripe es de poca utilidad en niños y adolescentes, con una efectividad del 33%, y absolutamente inútil en los menores de dos años. Hay dudas sobre su eficacia en adultos y ancianos. Sobre la vacuna contra la gripe A no sabemos nada, pero en 1976 se produjo en EE.UU. una vacuna parecida, también con todas las prisas del mundo por el peligro de pandemia y el resultado fue una epidemia de efectos adversos graves (síndrome de Guillain-Barré, enfermedad neurológica) que obligó a parar la vacunación. Las prisas no son buenas para nada y menos para parar una gripe como la A, que tiene tan baja mortalidad. Conviene no repetir el error de 1976. En todo caso, es exigible la firma de un “consentimiento informado” que deje claro los beneficios y riesgos, y el procedimiento a seguir ante los daños por efectos adversos.

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¿Algo más? Las pruebas diagnósticas rápidas de la gripe A tienen poca sensibilidad (del 10 al 60%). Es decir, no vale la pena hacer la determinación para saber si uno tiene gripe A en realidad. Da igual, pues los consejos son los mismos y la prueba no añade la seguridad de no tener la gripe A. Tanto el virus de la gripe A como el de la gripe estacional pueden mutar dejando por completo inútiles las vacunas. No hay protección ante la gripe A con la vacunación contra la gripe estacional. Conviene no olvidar que un niño (y un adulto) puede tener otras enfermedades, además de la gripe A.

En el Reino Unido ha habido casos de niños muertos por meningitis tras ser diagnosticados en falso de gripe A. Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, asma, intentos de suicidio, fracturas de cadera, depresión, esquizofrenia y las otras mil enfermedades que requieren atención médica. El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes con gripe A es esencial para que funcionen bien los servicios sanitarios y su médico pueda dedicarse a los enfermos que lo necesitan, con o sin gripe A.

Guías en el universo de una enfermedad políticamente incorrecta

No es fácil estar enfermo de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y escribir y publicar un libro. Como tampoco es fácil tener una enfermedad políticamente incorrecta, como reza el subtítulo de este libro que les voy a comentar, y exhibirlo en público, que es lo que hacemos al escribir un libro. Pero Clara Valverde, activista de la Liga SFC, lo ha conseguido con su “Pues tienes buena cara. Síndrome de la Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamnete incorrecta“.

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Con un estilo poético muy personal -Clara es hija de uno de los poetas más comprometidos que ha dado nuestro país, José María Valverde- indaga en su y la enfermedad y no se queda ahí sino que narra los intereses creados en torno a este síndrome y la desidia de muchos profesionales y responsables de las administraciones públicas que por no acertar a comprender la enfermedad dejan en el olvido de la incompresión también a los pacientes.

El SFC es una enfermedad emergente y específica clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el número G93.3 y con criterios de definición (Fukuda, 1994) y de diagnóstico (Carruthers, 2003). Está muy relacionado con los factores ambientales y más en concreto con las contaminaciones de la sociedad actual. Como sucede con su hermana la fibromialgia y como en el caso de la Sensibilidad Química Múltiple los poductos químicos tóxicos que contiene nuestro cuerpo y con los que convivimos habitualmente tienen mucho que ver en su desarrollo.

En el caso de la autora del trabajo, la causa es un patógeno viral, el citalomegavirus. La enfermedad se caracteriza por una fatiga persistente, debilitante, que dura al menos seis meses en una persona que no tenía síntomas similares con anterioridad. El citalomegavirus, cualquier otro virus o cualquier otra causa, por ahora la mayoría son desconocidas, provoca el “estallido” del sistema inmunológico afectando además a los sistemas neurológico y cardiovascular. Es por tanto una patología multisistémica, crónica e incapacitante.

Valverde narra su odisea hasta ser diagnosticada correctamente, su deambular por las consultas médicas en busca de alivio a sus dolores, a su cansancio perenne y a la imcompresión. El único tratamiento eficaz en palabras de la autora del libro es “adaptarse”;

olvidar que en mis ojos hay tierras lejanas y enfocarme en lo posible. Desatar la cuerda que tira hacia lo que yo iba a ser, desenfundar las voces de lo perdido y renombrar, reorganizar la vida de ahora”.

La parte final del libro de Valverde es un alegato a la lucha por los derechos de estos enfermos invisibles que pasean por los pasillos de sus casas su dolor ante el desconocimiento público y la ignorancia a veces premeditada de las autoridades: la existencia de personas con SFC -cada vez en mayor número- es el manifiesto por una civilización que caduca y el anuncio de que debemos alumbrar nuevas formas de organización social más integradas en la naturaleza para evitar esta y buena parte de las enfermedades. Los enfermos de SFC son un aviso viviente de lo que le espera al resto de la población si continuamos con estilos de vida que en definitiva debilitan el sistema inmunitario.

Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano: ¿Más vale prevenir?

Un artículo de opinión de Josep Manuel da Pena, médico de familia que ejerce en Barcelona.

¿Mas vale prevenir?

Como se ha dicho en el artículo de entrada, recientemente se han publicado dos artículos de investigación que mostraban que los genotipos 16 y 18 del Virus del Papiloma Humano (VPH) no se hallaban más allá de en el 30% de las lesiones CIN2 i CIN3 en mujeres de nuestro país. Hace unos dias se ha sabido que la incidencia de casos de cáncer de cuello uterino también han disminuido en nuestro entorno durante los diez últimos años.

Mientras tanto, las niñas en los colegios siguen vacunándose a velocidad de crucero por cuenta de la Administración autonómica: en unos casos con una de las vacunas y en otros con la otra. Además la vacunación se hace en cohortes de edad diferentes según la Comunidad. ¿Que pasará si cambian de lugar de residencia? También he podido comprobar que muchas mujeres sexualmente activas se vacunan “por si acaso”, muchas veces por consejo de su ginecólogo y también que hay un sesgo evidente; se vacunan más las de más recursos económicos.

Incluso colegios profesionales de médicos y de abogados han hecho de intermediarios para conseguir la vacuna más barata para sus colegiadas comprando más unidades. La eficacia del preparado está por demostrar; y su eficiencia, por tanto, ¿dónde queda? Algunos de nuestros políticos autonómicos corrieron a prometer la vacuna a sus niñas con fines electorales y los otros… “como lo hace el vecino, yo no seré menos”. En Madrid, Salgado, ministra de Sanidad de entonces, se abstuvo de tomar decisiones en su momento, pero su sucesor no se lo pensó dos veces para tomarlas y mantenerlas a pesar del “susto” de las dos niñas de Valencia. Una vez más las mujeres demuestran más inteligencia y prudencia que los hombres.

A todo esto, el entorno estaba perfectamente preparado con una ingeniosa y poderosísima operación de marketing a varias bandas: creación del monumento de Valencia con sus prismas “2008 odisea espacial” con el nombre de mujeres que enviaron un correo a dos amigas en favor de la vacuna; aparición providencial de grupos de pacientes que antes no existían y que exigían la distribución universal de la vacuna; líderes de opinión especialmente de la muy científica Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (que por cierto ahora vuelven a recomendar el tratamiento hormonal sustitutorio con todo lo que ha llovido) de la que no hay más que entrar en su web-organización-colaboradores para ver quien hay detrás; premios Nobel y Príncipe de Asturias a los investigadores de la vacuna (¿cuanto habrán pagado?); y campañas “informativas” a la población con fotografias de madre e hija guapísimas las dos mirando al futuro con confianza.

En fin, ya se sabía que la codicia humana no tiene límites y que siguiendo su dictado la industria ha transformado el antiguo e inespecífico refrán nuestro “más vale prevenir que curar” en un más realista y objetivo “más beneficia prevenir que curar”. Pero es que la estupidez humana ¿tampoco conoce límites? ¿Que no véis que nos están utilizando a todos en nombre de un intangible para que algunos pocos sean más ricos?