La relación entre la contaminación del planeta y de nuestros cuerpos

Me llegó hace ya algunas semanas un libro de Rosa Montserrat Ferré, Integradora social y terapeuta de Técnicas de Liberación Emocional (EFT), titulado Volver a la vida. Es un manual para enfermos con trastornos del movimiento, personas víctima de la esclerosis múltiple, del Parkinson, la apoplejía, el Alzheimer o la parálisis cerebral. cargado de optimismo, trata casi a partes iguales los aspectos físicos y psíquicos de estas dolencias e incide en que estos pacientes pueden conseguir grandes avances si ponen la suficiente fuerza de voluntad para trabajar consigo mismos. Aporta para ello diferentes terapias. Creo que lo que hace interesante el libro para el común de los mortales y lo que me llamó la atención es la importancia que cobra en sus páginas la desintoxicación de contaminantes químicos; la importancia de una correcta alimentación, limpia de tóxicos artificiales y equilibrada en lo que a los nutrientes se refiere.

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Algunas partes del libro inciden en algo que a mí me interesa mucho: numerosos beneficios que podíamos haber obtenido del supuesto progreso técnico-social han acabado produciendo graves daños en nuestra salud. Esta es una de las premisas de lo que se denomina medicina ambiental y, por cierto, uno de los hilos conductores de mi próximo libro. La obsesión por “salvar el sistema” a costa de destrozar la naturaleza está produciendo de manera paradójica no sólo la degeneración del planeta, también el aumento desproporcionado de las enfermedades degenerativas entre los habitantes humanos de la Tierra.

Al tiempo que me llegaba el libro Montserrat Ferré me enviaba algunos comentarios que creo interesantes dar a conocer. Los siguientes cinco párrafos son suyos:

Con frecuencia me llegan informaciones sobre las vacunas, sobre los virus, sobre la gripe porcina, sobre el papiloma, sobre los orígenes del Tamiflu y su padre americano, unas a favor de las vacunas, otras en contra, pero muy pocas ofrece una reflexión sobre su significado, sobre el trasfondo de las mismas. Las cadenas de televisión alemanas, país en el que resido, publicaban hace unos días a bombo y platillo que las aseguradoras médicas no querían hacerse cargo de los costes de la vacuna de la gripe porcina o A. En Alemania hace algunas semanas que empezaron las pruebas de la posible vacuna contra la gripe A en niños y adultos y las autoridades han informado de que cuando en otoño empiecen con las vacunaciones hay que contar con efectos secundarios como en todas las campañas.

¿Qué hay detrás de tanta insensatez? Los virus, las bacterias, los parásitos o los hongos, se desarrollan cuando hay residuos proteínicos (lácteos, carnes, pescados, soja sin fermentar) que no se han eliminado por vía natural y se han acumulado. ¿Por qué no se han eliminado? Sencillamente, la alimentación convencional no aporta los minerales necesarios ya que sólo se pueden obtener de los vegetales crudos, no se bebe lo que el cuerpo necesita ni se utiliza sal marina pura en lugar de las mixturas que se encuentran en los comercios.

Cada molécula residual (residuos proteínicos, aditivos químicos, metales pesados, restos de medicamentos, drogas, alcohol, tabaco o contaminación en general) necesita de una molécula de mineral para que, junto con el agua sobrante se expulsen por vía natural. La sal marina retiene la cantidad de agua necesaria, no más, además de aportar 80 nutrientes distintos imprescindibles para la vida.

Los minerales tienen muchas funciones, si hay carencia o desequilibrio la salud se resiente, las glándulas no pueden fabricar todas las hormonas necesarias, la membrana celular pierde su permeabilidad y el interior de la célula al no tener comunicación con el exterior se va secando/deshidratando. Es el origen de la deshidratación celular y la causa de la mayoría de enfermedades. Todas las patologías que cursan con dolores, con convulsiones, con parálisis, con inflamaciones, con rampas, con desequilibrio hormonal, con tumoraciones, con infecciones, tienen su punto de origen en la deshidratación celular.

El problema psíquico es lo que determinará la naturaleza de la enfermedad, según la forma de reaccionar la persona. Un problema psíquico o una situación de estrés no puede hacer ningún daño si la persona está correctamente alimentada y no tiene acumulaciones proteínicas en su interior”.

Recuerda en su texto Montserrat que la curación es el milagro diario de nuestro organismo. Que para estar sanos necesitamos las fuerzas de curación propias que por naturaleza posee cada organismo vivo: “Si estamos sanos, para conservar la salud, si estamos enfermos, para recuperarla. Cuidemos a nuestro cuerpo y nuestro cuerpo nos cuidará”.

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Huelga de hambre de una enferma de fibromialgia

26 días de huelga de hambre, que se dice pronto, ha estado Eva María Alabau, una valenciana de 33 años de edad enferma de fibromialgia. Esta joven decidió utilizar dicha medida de presión para llamar la atención de las autoridades sanitarias por su situación y la del colectivo de enfermas por esta dolencia, muy numeroso en nuestro país pero que permanecen en el anonimato: son los apestados del siglo XXI para una Administración que no quiere más gastos en enfermedades emergentes.

FibromialgicaEn el centro Eva María en una reciente concentración reivindicativa del colectivo de afectados por enfermedades emergentes como la fibromialgia. Foto cedida por Isabel Ariño, Plataforma para la FM, SFC y SSQM.

“La Administación quiere quitarse a gente como nosotros de encima pero soy muy cabezota y peleona”, me comentaba hace tres días cuando la entrevisté, todavía seguía en su domicilio la huelga de hambre. Esta persona está diagnosticada de fibromialgia (FM) y muy posiblemente sufre también, como gran parte del colectivo de afectados por la FM, de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

Inicié mi huelga de hambre por no suicidarme y dejar de ser un problema para la Administración. Cuando conocí y recibí la notificación denegándome la incapacidad en sólo tres días hábiles, cuando todo el mundo recibe en su casa una carta que tarda entre un mes y medio y dos meses, mis médicos y mi abogada permanecían de vacaciones y yo no podía hacer nada, por eso decidí ponerme en huelga de hambre”, explica Eva María.

Cuando le hice estas preguntas se cumplían 24 días sin comer. Su cuerpo estaba al límite de fuerzas:

Incluso el escribir con el ordenador o hablar por teléfono supone para mí un inmenso esfuerzo. Dejaré la huelga de hambre en cuanto reciba alguna llamada o notificación por parte del I.N.S.S. o del Conseller de Sanidad, Manuel Cervera, que comentó para Europa Press que intentaría revisar mi caso aún no siendo de su competencia, pero de esto ya hace una semana completa y no he tenido noticias de ninguno de los dos organismos citados”, argumentaba.

Ayer día 3 de septiembre las fuerzas ya fallaban. Así lo explicaba la propia Eva María en un blog abierto ex profeso:

Abandono la huelga de hambre debido a que esta mañana he tenido que llamar al médico y estoy al límite y eso no lo puedo consentir ya que mi lucha debe continuar y necesito fuerzas para ello. Deciros que el Conseller de Sanidad me ha pasado a la Conselleria de Medio Ambiente para que me valoren la minusvalía, pero nada que ver con la incapacidad”.

La joven está recuperándose y el colectivo de personas enfermas de fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, tres enfermedades emergentes relacionadas entre sí y con la contaminación ambiental, entre otros factores, contentas de tener a su compañera sana y salva y de haber dado un paso más en su reconocimiento público.

Guías en el universo de una enfermedad políticamente incorrecta

No es fácil estar enfermo de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y escribir y publicar un libro. Como tampoco es fácil tener una enfermedad políticamente incorrecta, como reza el subtítulo de este libro que les voy a comentar, y exhibirlo en público, que es lo que hacemos al escribir un libro. Pero Clara Valverde, activista de la Liga SFC, lo ha conseguido con su “Pues tienes buena cara. Síndrome de la Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamnete incorrecta“.

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Con un estilo poético muy personal -Clara es hija de uno de los poetas más comprometidos que ha dado nuestro país, José María Valverde- indaga en su y la enfermedad y no se queda ahí sino que narra los intereses creados en torno a este síndrome y la desidia de muchos profesionales y responsables de las administraciones públicas que por no acertar a comprender la enfermedad dejan en el olvido de la incompresión también a los pacientes.

El SFC es una enfermedad emergente y específica clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el número G93.3 y con criterios de definición (Fukuda, 1994) y de diagnóstico (Carruthers, 2003). Está muy relacionado con los factores ambientales y más en concreto con las contaminaciones de la sociedad actual. Como sucede con su hermana la fibromialgia y como en el caso de la Sensibilidad Química Múltiple los poductos químicos tóxicos que contiene nuestro cuerpo y con los que convivimos habitualmente tienen mucho que ver en su desarrollo.

En el caso de la autora del trabajo, la causa es un patógeno viral, el citalomegavirus. La enfermedad se caracteriza por una fatiga persistente, debilitante, que dura al menos seis meses en una persona que no tenía síntomas similares con anterioridad. El citalomegavirus, cualquier otro virus o cualquier otra causa, por ahora la mayoría son desconocidas, provoca el “estallido” del sistema inmunológico afectando además a los sistemas neurológico y cardiovascular. Es por tanto una patología multisistémica, crónica e incapacitante.

Valverde narra su odisea hasta ser diagnosticada correctamente, su deambular por las consultas médicas en busca de alivio a sus dolores, a su cansancio perenne y a la imcompresión. El único tratamiento eficaz en palabras de la autora del libro es “adaptarse”;

olvidar que en mis ojos hay tierras lejanas y enfocarme en lo posible. Desatar la cuerda que tira hacia lo que yo iba a ser, desenfundar las voces de lo perdido y renombrar, reorganizar la vida de ahora”.

La parte final del libro de Valverde es un alegato a la lucha por los derechos de estos enfermos invisibles que pasean por los pasillos de sus casas su dolor ante el desconocimiento público y la ignorancia a veces premeditada de las autoridades: la existencia de personas con SFC -cada vez en mayor número- es el manifiesto por una civilización que caduca y el anuncio de que debemos alumbrar nuevas formas de organización social más integradas en la naturaleza para evitar esta y buena parte de las enfermedades. Los enfermos de SFC son un aviso viviente de lo que le espera al resto de la población si continuamos con estilos de vida que en definitiva debilitan el sistema inmunitario.

La asignatura de “Educación para la salud” y la estrategia de las hormigas

Les propongo la lectura de esta interesante colaboración en mi blog de Servando Pérez, presidente de la Asociación de Afectados por Mercurio de Amalgamas dentales Mercuriados sobre enfermedades emergentes, soluciones como la educación y la estrategia de ciertos animalistos:

El asunto de las distintas gripes, algunas de las cuales dan al menos qué pensar, dejan entrever la poca cultura sanitaria que tenemos todos y pareciera que los gobiernos y las autoridades sanitarias prefiriesen que no la tengamos pues siempre es más fácil controlar al que no sabe. Quizás sepan que, desde la asociación Mercuriados ya en el año 2007, al tiempo que solicitábamos una entrevista con el anterior ministro español de Sanidad, Bernat Soria, le proponíamos, en nuestro escrito -respetuoso y pro-diálogo-, que se estudiase seriamente la creación de una asignatura obligatoria a impartir hasta el final de la Educación Secundaria Obligatoria de “Educación para la Salud“.

Nunca recibimos respuesta escrita, ni a la solicitud de entrevista, ni a la propuesta. Eso sí, nos llamaron en 2008 por teléfono de distintos departamentos de ese ministerio para tratar de “convencernos” de que las amalgamas que se utilizan en odontología y que tienen en su fórmula mercurio son seguras. La razón que esgrimían es que

en Europa sólo están prohibidas en Noruega y Noruega no pertenece a la Unión Europea, aunque desde el 1 de junio de 2009 ya están prohibidas en Suecia y Dinamarca.

Los argumentos que no son argumentos se agotan. Pues bien, la inversión en esa asignatura que proponíamos creemos que aumentaría la cultura sanitaria en un plazo razonable, lo cual sería beneficioso para el paciente, el médico e, indirectamente, redundaría de manera positiva en las arcas sanitarias públicas. Pero claro, las grandes perjudicadas serían las macro corporaciones químico-farmacéuticas y “alimentarias” que, no seamos ingenuos, influyen mucho, pero que mucho, en los gobiernos y sus políticas químicas, sanitarias o alimentarias.

La labor que desde asociaciones concienciadas (de pacientes/médicos/biólogos/químicos, etc,) y otros colectivos, así como personas a título individual, están/estamos haciendo aún no se ve todo lo que nos gustaría, sobre todo pensando en las llamadas enfermedades emergentes, tales como Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, el Síndrome del Edificio Enfermo o la sensibilidad electromagnética -que, por cierto, tienen muchas cosas en común-, pero tenemos que ser como hormigas: Constantes (aunque estemos cansados). ¿Han visto cómo las hormigas al ser muchas, aunque pequeñas, y constantes, hacen grandes trabajos? Con la constancia, la unión y la fuerza de la razón todo, o casi todo, es posible. Empecemos por creérnoslo y actuemos como hormigas.

Las enfermedades químicas y los guardianes de la vida

Hoy 12 de mayo es el Día Internacional de la fibromialgia (FM), del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM). No soy muy amigo de los días de… pero creo que estas enfermedades, llamadas con razón ambientales, merecen algunas reflexiones. Para empezar porque pese a que han pasado casi 20 años desde que se establecieron los criterios diagnósticos de la fibromialgia y el SFC, no ha ocurrido lo mismo con la Sensibilidad Química Múltiple, que ni siquiera es reconocida como enfermedad común por la Seguridad Social. ¿Quizá porque es una de las patologías que con más claridad está relacionada con los “efectos adversos” de una gran industria, como es la química?

Para continuar, porque pese a que todavía afectan a un porcentaje minoritario de la población, los datos que suelen manejarse son de un nada desdeñable 5%, en realidad estas personas que han generado una hipersensibilidad a los químicos tóxicos, sobre todo las afectadas por la SQM, claro, nos anuncian con su experiencia lo que puede ocurrir en breve al resto de la población si no se toman medidas ya.

Se dispone de nuevos conocimientos, pruebas y evidencias científicas que han dejado sobradamente demostrado el origen orgánico de la fibromialgia, el SFC y la SQM. Sin embargo, muchos pacientes siguen siendo tratados como enfermos de males psicológicos y se debe acabar con este estigma, impulsado por los lobbies del negocio químico tóxico para desviar la atención del asunto.

Uno de los principales problemas que encuentran los enfermos de estas patologías emergentes y silenciadas, que no “raras”, es que cada una de ellas recibe un tratamiento diferente desde una especialidad distinta y en ocasiones se producen incompatibilidades. Un enfermo de Sensibilidad Química Múltiple presenta generalmente intolerancia farmacológica, por lo que tratarle de FM y de SFC es aún más dificultoso. Existe una gran superposición de trastornos entre los afectados de las tres enfermedades. En la mayor parte de los casos quien padece SQM también tiene fibromialgia y/o SFC. Son ramas de un mismo árbol, el de la contaminación ambiental con productos químicos nocivos y sus repercusiones en la salud humana. Como suele ocurrir con las enfermedades ambientales existe sinergia entre todas. Volviendo al asunto de la utilización de fármacos en estas patologías. Con los enfermos de SQM el fracaso está asegurado pues no toleran los productos químicos y los medicamentos lo son. Pero además, hace una semanas hemos conocido que el fármaco Lyrica (pregabalina, de Pfizer) que tanto está recetándose en España para la fibromialgia y el SFC, no ha recibido el permiso de la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA). Como apunta el médico Vicente Baos en su blog, El Supositorio:

Con unos estudios que no han demostrado un efecto relevante a corto o largo plazo, se pretendía conseguir la autorización para publicitar y autorizar la indicación de pregabalina en la fibromialgia. La EMEA considera que el beneficio/riesgo no está demostrado y, además, no se está realizando ningún ensayo clínico en esta indicación en la Unión Europea”.

 

Debe comenzar a corregirse la situación de indefensión en la que se encuentra este colectivo, auténtico faro guía de la calidad ambiental de la sociedad o mejor escrito de la falta de la misma. Algunos puntos sobre los que trabajar, elaborados por las asociaciones de enfermos de los tres trastornos, son:

-Que los profesionales de la salud en ejercicio actualicen sus conocimientos respecto a estas enfermedades emergentes

-Que se formalice la especialidad médica de medicina ambiental y técnicos sanitarios en salud y medioambiente.

-Que se creen unidades multidisciplinares en cada una de las comunidades autónomas formadas por especialistas en medicina interna, inmunología, medicina ambiental, reumatología y cualquier otra especialidad necesaria para el tratamiento de estas tres patologías en lugares adaptados para estos pacientes.

-Que se realicen sistemáticamente a todos los pacientes de FM, diagnósticos diferenciados de SFC y SQM, debido a la alta prevalencia de casos que se están dando donde coinciden las tres patologías en un mismo paciente, aún después de muchos años del diagnóstico inicial de FM. Realizar estudios epidemiológicos actualizados sobre estas tres patologías teniendo en cuenta la incidencia de solapamiento de cualquiera de ellas. 

-Que se concedan cuantas bajas laborales sean necesarias para permitir la reinserción laboral del paciente. Se concedan adaptaciones a puestos de trabajos para que estos pacientes puedan desarrollar una vida laboral digna. Y se den cuantas invalideces sean necesarias cuando el paciente ya no tenga capacidad para desarrollar una vida laboral, sin necesidad de acudir a los tribunales de Justicia.

-Que se realicen las reformas jurídicas pertinentes para reconocer tanto desde la invalidez, como desde la minusvalía, como desde la dependencia la FM, el SFC, y el SQM. Entre otras muchas ideas.

Síndrome Químico Múltiple, Síndrome de Fatiga Crónica o fibromialgia son enfermedades que pueden afectar a cualquier persona. La mayoría de los ciudadanos de los países occidentales estamos expuestos a ellas porque vivimos en un medio ambiente para el que se queda corto el concepto de nocivo. “Más del 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos ambientales, cuya base fisiopatológica radica en la sensibilización a estímulos repetidos y en la pérdida de tolerancia a la respuesta biológica ante estos. En un 5% de sujetos, estos procesos de sensibilización son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo, y generan manifestaciones locales o sistémicas, frecuentemente crónicas y persistentes. El tipo de estímulos desencadenantes es diverso, pero predominan los agentes químicos y las radiaciones ambientales”, según dos de los mayores expertos de nuestro país en estas nuevas patologías ambientales, los doctores Fernandez-Solà y Nogué [1].

Los primeros en notarlo son las personas con cierta sensibilidad  a los químicos tóxicos en pequeñas dosis. Son los guardianes de la vida, faros humanos que alertan a una Humanidad mecida por la deriva del culto al bienestar que se aleja de tierra firme, que se adentra en mundos desconocidos gobernados por los abismos del malestar. Pero ellas son sólo la punta de un iceberg que va a continuar surgiendo de las profundidades de lo insondable para mostrar la completa inmensidad de su tamaño durante los próximos lustros. 

Más info: Sobre Pfizer y medicamentos Traficantes de salud. Sobre el lobby de los químicos tóxicos Conspiraciones tóxicas.

[1] J. Fernandez-Solà y S. Nogué Xarau, Sensibilidad química y ambiental múltiple, Jano, 14-20 de septiembre de 2007.


Basura en la comida: El Gobierno español no prohibe los pesticidas neurotóxicos

En España se utilizan en la actualidad pesticidas de acción neurotóxica  (imidacloprid, acetamiprid, tiacloprid, nitempiran y otros como la clotianidina, spinosad y friponil) sin control. Son insecticidas que poseen efectos colaterales muy graves ya que además de ser potencialmente peligrosos para la salud atacan también a los insectos polinizadores, indispensables (¿qué ser vivo no lo es por el mero hecho de serlo?) para mantener la biodiversidad. Por ello estos tóxicos están relacionados con la desaparición de las abejas. De hecho, los correspondientes registros oficiales del Ministerio expresan textualmente su peligrosidad para abejas y artrópodos beneficiosos. Estos mismos productos químicos tóxicos fueron suspendidos cautelarmente en 2003 en Francia por ser especialmente perjudiciales para las abejas y han sido prohibidos en 2008 en Alemania, Eslovenia e Italia por ser los responsables de la muerte masiva de abejas y de otros polinizadores silvestres.

Así comienza un artículo que me ha mandado Xosé Manuel Durán, técnico de la Asociación Galega de Apicultura AGA. Durán lleva años investigando la contaminación del campo y de los alimentos con productos químicos tóxicos y la progresiva desaparición del medio rural de las abejas. Me parece un muy buen trabajo, digno de publicarse en estas páginas. Ya sabemos que somos omnívoros pero ¿qué no estamos llevando a la boca?: 

Sin embargo -continúa ya hasta el final del artículo nuestro invitado- en España, a pesar de que las distintas administraciones niegan o minimizan su uso, son recomendados encarecidamente, como veremos a continuación, por los técnicos de las administraciones públicas  y de las organizaciones agrarias profesionales y también por la industria químico-farmacéutica que fabrica dichos pesticidas. No obstante el lobby químico-farmacéutico tiene acceso directo e influye en al menos cuatro ministerios del Gobierno Zapatero. En Galicia, por ejemplo, estos neurotóxicos son utilizados de manera generalizada y principalmente en la semilla del maíz, contaminando la planta por dentro cuando ésta germina. Otra aplicación generalizada y que hace que el pesticida viaje largas distancias es la fumigación de eucaliptos contra una de las plagas de este árbol y cuyo uso fue difundido y promocionado por la Estación Fitopatolóxica de O Areeiro, dependiente de la Diputación de Pontevedra y publicado en una revista de Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

En Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, País Vasco, La Rioja y Navarra, la mayor parte de la remolacha azucarera cosechada posee en su semilla pildorada varios insecticidas neurotóxicos entre los que está el imidacloprid, recomendado su uso por asociaciones profesionales del sector como la Asociación de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha (AIMCRA) y que supusieron 85.516 hectáreas cultivadas sólo en 2006. Su uso está promovido por varios artículos técnicos publicados en la revista de Sanidad Vegetal del Ministerio de Medio Ambiente.


En cuanto a la plantación de olivos en Cataluña, País Vasco, La Rioja, Aragón, Madrid, Baleares, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Andalucía, C. Valenciana y Canarias, estos son fumigados por medios aéreos con imidacloprid y otros insecticidas diseminando el pesticida en grandes áreas. El uso de imidacloprid para estas fumigaciones es recomendado por los técnicos oficiales de la Junta de Extremadura, de la de Murcia y la Junta de Castilla-La Mancha, haciendo así publicidad gratuita a estos pesticidas. Incluso se llegan a publicar en la revista Sanidad Vegetal varios ensayos con imidacloprid y spinosad en Andalucia anunciando su buen resultadoy animando así a su consumo. La superficie destinada a olivar en España fue de 2.483.687 ha en 2006. Incluso los técnicos del Ayuntamiento de Málaga fumigaron con imidacloprid varios parques públicos de Málaga contra una plaga que afectaba a las palmeras. Existe también en el mercado un producto insecticida a base de imidacloprid para la semilla del arroz y también para su fumigación con medios aéreos.

Con estos datos no es de extrañar que aparezcan residuos de varios pesticidas entre los que está el imidacloprid en la aguas subterráneas de la vega media del Segura (Murcia) y en el que se expresa que el imidacloprid es uno de los insecticidas más usados según la Consejería de Agricultura, Agua y Medio Ambiente de la citada región. Un químico tóxico cuya presente en las hortalizas de Almería junto con un coctel de otros pesticidas y de cuyos análisis  el citado Ministerio tiene constancia, ya que participó en el estudio de las muestras a través del Centro Nacional de Alimentación. También está en las nectarinas y melocotones valencianos que resultaron contener imidacloprid, según un estudio realizado por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valencia, o las peras, patatas, fresas, naranjas y melones procedentes de la Comunidad Valencia y analizadas, según otro estudio de los mismos autores.


La presencia de un coctel de pesticidas en el ambiente y en la alimentación , aun en cantidades inferiores a sus límites máximos, es un tema que preocupa a varios grupos de investigación en Europa (ver Red de Excelencia Europea) ya que los efectos de la mezcla de distintos pesticidas pueden ser perjudiciales. Habría que aplicar el principio de precaución. La cantidad de pesticidas comercializados en España en 2007, según la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), asociación que agrupa a las principales industrias químico-farmacéuticas del sector entra las que están Bayer, Basf, Syngenta y Monsanto, fue de 94.742 toneladas (575 millones de €). El negocio de los pesticidas movió ese año 788 millones de €. Es de esperar que tal cantidad de pesticidas contaminen las plantas y las aguas de las que se alimentan también las abejas. Y puesto que ellas son más sensibles que nosotros a este tipo de contaminación es de esperar que también desaparezcan antes que nosotros ya que no es posible tener abejas sanas en un medio ambiente enfermo.

Es más ilustrativo el comparar estas cantidades con el número de personas. Considerando la población española, el peso de pesticidas vertidos a la naturaleza equivale a dos kilogramos de pesticidas por persona. Pero en el caso andaluz equivaldría a 3,6 Kg por habitante de Andalucía, por ejemplo. Un último dato a tener en cuenta es la producción total de miel en España que en 2007 fue de 30.661 Tm que supusieron 77 millones de €. Si los comparamos con los 788 millones de € que supusieron los pesticidas queda claro quién mueve la economía. Quién paga el baile pone la música. En la cuenta de resultados de las grandes compañías químico-farmacéuticas los costes medioambientales y la salud humana son cero. Si realmente los técnicos de las administraciones públicas y de las organizaciones agrarias contabilizaran estos costes el negocio de los pesticidas ya no sería tan rentable.

Fruta amarga: la trastienda de la producción frutícola

Inglés *English version

Hace algunos meses se publicó un libro muy valioso cuyo autor me consta que ha trabajado durante muchos años investigando para escribirlo. Se trata de El parque de las hamacas: El químico que golpeó a los pobres (Icaria Editorial, 2008). Lo ha escrito un activista social castellonense, Vicent Boix Bornay, que desde 2001 en que viajó por primera vez a Nicaragua ha seguido de cerca los efectos de los productos químicos utilizados para la producción de frutas en dicha región. Compañías multinacionales de las que se abastecen, por lo general, los comercios que nos rodean, llevan explotando y envenenando impunemente a los trabajadores de América Latina durante décadas. El testimonio de Vicent es muy valiente y comprometido y el estilo que gasta este joven es muy accesible al público, que podrá disfrutar letra a letra, por paradójico que parezca, del valor de la palaba solidaridad contenido en sus páginas. Las fotos que acompañan esta información son de Piet den Blanken. Tanto Piet como Vicent hacen un trabajo inconmensurable en favor de personas que no cuentan en el actual modelo económico, tratadas como bestias por las empresas hortofrutícolas. Estos compañeros dan voz a quienes nos recuerdan con sus existencias el amargo mordisco de la fruta podrida y todos ellos, activistas y protagonistas de la historia del libro, son la garantía superviviente de que vivimos en un mundo enfermo que se alimenta del sufrimiento ajeno con la naturalidad de una fruta regada con infinitos productos químicos tóxicos.

 

 

Quería comentaros brevemente la parte que más me ha gustado de este completo libro. Se titula Algunos interrogantes sobre la ciencia. Trata de cómo el conocimiento se privatiza y se convierte en “propiedad intelectual”. Cómo numerosas corporaciones, de este modo, acaparan el control de la información que determina el funcionamiento de la vida. Vicent nos cuenta cómo mediante tres estrategias los grandes sectores económicos están acaparando el conocimiento científico y prostituyendo la ciencia enfocándola hacia el mercado y desviándola de su objetivo supremo: las personas, el avance humano. En esto coincido plenamente con el autor pues a través de mis libros he podido comprobarlo.

 

 

Cada vez más, el funcionamiento de la ciencia está subordinado al capital privado, escribe Boix. Ya en el año 2000, en Estados Unidos y Japón la inversión privada era dos terceras partes del total del I+D. En la Unión Europea, el 56%. Las multinacionales que más daño social y medioambiental causan controlan las universidades e instituciones investigadoras. En segundo lugar, existen claras conexiones entre los organismos públicos y los intereses privados. Como ocurre en España, por ejemplo, la industria biotecnológica controla buena parte del Comité Asesor del Reino Unido sobre Liberaciones al Medio Ambiente, como explica el autor de El parque de las hamacas, que abunda en ejemplos similares.

 

 

En tercer lugar, las presiones sobre los científicos independientes que están haciendo descubrimientos que favorecen a las personas y que a las compañías no les interesa que se conozcan están sufriendo fuertes presiones, de tinte mafioso en muchos casos. Hay profesores censurados por denunciar la contaminación genética que produce el máiz transgénico, por ejemplo en México, y cuando los científicos no apoyan los dictados de los gobiernos pro corporaciones como el de EE.UU. son perseguidos, ignorados o presionados para que cambien su actitud crítica y ética.

 

 

Una de las conclusiones que argumenta Vicent es que “el mercado determina si una aplicación tecnológica es o no apropiada, independientemente de su importancia y de sus consecuencias para la sociedad y el medio ambiente”. Para Boix, expresión que comparto: Existe un claro vínculo entre el progreso, el desarrollo tecnocientífico y la crisis ecológica. No os perdáis este exhaustivo trabajo.