Huelga de hambre de una enferma de fibromialgia

26 días de huelga de hambre, que se dice pronto, ha estado Eva María Alabau, una valenciana de 33 años de edad enferma de fibromialgia. Esta joven decidió utilizar dicha medida de presión para llamar la atención de las autoridades sanitarias por su situación y la del colectivo de enfermas por esta dolencia, muy numeroso en nuestro país pero que permanecen en el anonimato: son los apestados del siglo XXI para una Administración que no quiere más gastos en enfermedades emergentes.

FibromialgicaEn el centro Eva María en una reciente concentración reivindicativa del colectivo de afectados por enfermedades emergentes como la fibromialgia. Foto cedida por Isabel Ariño, Plataforma para la FM, SFC y SSQM.

“La Administación quiere quitarse a gente como nosotros de encima pero soy muy cabezota y peleona”, me comentaba hace tres días cuando la entrevisté, todavía seguía en su domicilio la huelga de hambre. Esta persona está diagnosticada de fibromialgia (FM) y muy posiblemente sufre también, como gran parte del colectivo de afectados por la FM, de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

Inicié mi huelga de hambre por no suicidarme y dejar de ser un problema para la Administración. Cuando conocí y recibí la notificación denegándome la incapacidad en sólo tres días hábiles, cuando todo el mundo recibe en su casa una carta que tarda entre un mes y medio y dos meses, mis médicos y mi abogada permanecían de vacaciones y yo no podía hacer nada, por eso decidí ponerme en huelga de hambre”, explica Eva María.

Cuando le hice estas preguntas se cumplían 24 días sin comer. Su cuerpo estaba al límite de fuerzas:

Incluso el escribir con el ordenador o hablar por teléfono supone para mí un inmenso esfuerzo. Dejaré la huelga de hambre en cuanto reciba alguna llamada o notificación por parte del I.N.S.S. o del Conseller de Sanidad, Manuel Cervera, que comentó para Europa Press que intentaría revisar mi caso aún no siendo de su competencia, pero de esto ya hace una semana completa y no he tenido noticias de ninguno de los dos organismos citados”, argumentaba.

Ayer día 3 de septiembre las fuerzas ya fallaban. Así lo explicaba la propia Eva María en un blog abierto ex profeso:

Abandono la huelga de hambre debido a que esta mañana he tenido que llamar al médico y estoy al límite y eso no lo puedo consentir ya que mi lucha debe continuar y necesito fuerzas para ello. Deciros que el Conseller de Sanidad me ha pasado a la Conselleria de Medio Ambiente para que me valoren la minusvalía, pero nada que ver con la incapacidad”.

La joven está recuperándose y el colectivo de personas enfermas de fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, tres enfermedades emergentes relacionadas entre sí y con la contaminación ambiental, entre otros factores, contentas de tener a su compañera sana y salva y de haber dado un paso más en su reconocimiento público.

Guías en el universo de una enfermedad políticamente incorrecta

No es fácil estar enfermo de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y escribir y publicar un libro. Como tampoco es fácil tener una enfermedad políticamente incorrecta, como reza el subtítulo de este libro que les voy a comentar, y exhibirlo en público, que es lo que hacemos al escribir un libro. Pero Clara Valverde, activista de la Liga SFC, lo ha conseguido con su “Pues tienes buena cara. Síndrome de la Fatiga Crónica. Una enfermedad políticamnete incorrecta“.

fatigacronica

Con un estilo poético muy personal -Clara es hija de uno de los poetas más comprometidos que ha dado nuestro país, José María Valverde- indaga en su y la enfermedad y no se queda ahí sino que narra los intereses creados en torno a este síndrome y la desidia de muchos profesionales y responsables de las administraciones públicas que por no acertar a comprender la enfermedad dejan en el olvido de la incompresión también a los pacientes.

El SFC es una enfermedad emergente y específica clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el número G93.3 y con criterios de definición (Fukuda, 1994) y de diagnóstico (Carruthers, 2003). Está muy relacionado con los factores ambientales y más en concreto con las contaminaciones de la sociedad actual. Como sucede con su hermana la fibromialgia y como en el caso de la Sensibilidad Química Múltiple los poductos químicos tóxicos que contiene nuestro cuerpo y con los que convivimos habitualmente tienen mucho que ver en su desarrollo.

En el caso de la autora del trabajo, la causa es un patógeno viral, el citalomegavirus. La enfermedad se caracteriza por una fatiga persistente, debilitante, que dura al menos seis meses en una persona que no tenía síntomas similares con anterioridad. El citalomegavirus, cualquier otro virus o cualquier otra causa, por ahora la mayoría son desconocidas, provoca el “estallido” del sistema inmunológico afectando además a los sistemas neurológico y cardiovascular. Es por tanto una patología multisistémica, crónica e incapacitante.

Valverde narra su odisea hasta ser diagnosticada correctamente, su deambular por las consultas médicas en busca de alivio a sus dolores, a su cansancio perenne y a la imcompresión. El único tratamiento eficaz en palabras de la autora del libro es “adaptarse”;

olvidar que en mis ojos hay tierras lejanas y enfocarme en lo posible. Desatar la cuerda que tira hacia lo que yo iba a ser, desenfundar las voces de lo perdido y renombrar, reorganizar la vida de ahora”.

La parte final del libro de Valverde es un alegato a la lucha por los derechos de estos enfermos invisibles que pasean por los pasillos de sus casas su dolor ante el desconocimiento público y la ignorancia a veces premeditada de las autoridades: la existencia de personas con SFC -cada vez en mayor número- es el manifiesto por una civilización que caduca y el anuncio de que debemos alumbrar nuevas formas de organización social más integradas en la naturaleza para evitar esta y buena parte de las enfermedades. Los enfermos de SFC son un aviso viviente de lo que le espera al resto de la población si continuamos con estilos de vida que en definitiva debilitan el sistema inmunitario.

¿Dónde están los pediatras especializados en Síndrome de Fatiga Crónica?

Desde la Liga SFC (Síndrome de Fatiga Crónica) me envían esta dura y triste historia: Guy Ramsey, un chico inglés de 18 años, que vivía con el Síndrome de la Fatiga Crónica desde los 12 años, se suicidó hace unas semanas. A Guy le interesaba la animación por ordenador, pero su mala salud le impedía ir a clase la mayoría de los días. Dijo que estaba harto y que quería mejorar. Su madre, Alison, le apoyaba y le ayudaba en todo lo posible, buscando tratamientos pero no le ayudaron a mejorar. El día de su muerte, dejó un mensaje en el contestador de su casa diciendo:

Sorry mum, I had to do it, you will find a note under my computer, I have taken my last breath at Beachy Head. (“Lo siento mamá, lo tenía que hacer, encontrarás una nota debajo de mi ordenador, he respirado mi último respiro en el acantilado Beachy Head”).

Hasta aquí el resumen de la noticia que pueden ampliar. La Liga SFC opina:

Pensamos en Guy y Alison y nos preguntamos que dónde están los pediatras especializados en el SFC que el Departament de Salut dice que hay (16 de junio 2009) en Cataluña. ¿Dónde están los pediatras especializados en Síndrome de Fatiga Crónica? (no los encontramos).

Este caso nos recuerda a Fabián, el chico de Valencia con fibromialgia que se suicidó también este año. Ante estas noticias, nos escriben personas con fibromialgia, Sensibilidad Química Múltiple (SQM) o SFC que enfermaron en la infancia o adolescencia y comenzaron a vivir el infierno de la incomprensión que conocemos a esa edad y que pensaron en acabar su vida. Si eres jóven o enfermaste jóven, cuéntamos tu historia: info@ligasfc.org

Desde la Liga SFC, los veteranos y veteranas que vivimos con fibromialgia, SQM o SFC, mandamos nuestro apoyo y solidaridad a los jóvenes con SFC y les animamos a escribir y hacer vídeos de su realidad para educarnos a todos, y a organizarse.

El beneficio de crear enfermedades y ofertar los tratamientos

En ocasiones me han preguntado por las relaciones de la industria que produce sustancias químicas tóxicas y la farmacéutica. Esa relación viene de lejos incluso de antes de la denominada Revolución Verde. Con la promesa de acabar con el hambre en el mundo llevamos más de sesenta años practicando una agricultura industrializada a base de ingentes cantidades de insumos químicos tóxicos que enferman la tierra, el agua y a los seres vivos[1]. ¿Los grandes beneficiados? Monsanto, DuPont, Bayer, Syngenta, Novartis, Aventis y mcuhas más empresas. Los mismos, por cierto, que ahora impulsan la biotecnología para vender alimentos transgénicos con la misma excusa del hambre. Bayer, Novartis y Aventis también están entre las multinacionales farmacéuticas que más facturan por sus medicamentos. Monsanto llegó a ser propietaria de la empresa Pharmacia, que luego adquirió el laboratorio Pfizer. Viene esto a colación de la presentación de un libro S.Q.M. El riesgo tóxico diario. La Sensibilidad Química Múltiple y otras enfermedades que la química produce en cientos de miles de españoles. Está escrito por mi buen amigo y compañero de fatigas en la investigación de temas medioambientales Carlos de Prada y lo publica la Fundación Alborada.

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El texto de Carlos es el primer monográfico sobre el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple que se publica en castellano. De Prada, como hago yo  también, asocia la SQM a la fibromialgia (FM) y al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), y a las tres con los químicos tóxicos. Es un libro muy documentado y en el estilo riguroso que gasta Carlos. El autor nos presenta en carne viva a personas que sufren SQM, generalmente acompañada de FM y/o SFC. Explica muy bien todo el proceso de la enfermedad, cuenta con las voces de los profesionales más destacados en el tema e insiste en que estas enfermedades no son psicológicas sino orgánicas o físicas. En fin, un texto indispensable para quienes padezcan o tengan la sospecha de que sus síntomas pueden ser los de la SQM o alguna de las otras dolencias relacionadas con esta.

Pero lo más importante es que Carlos de Prada explica, con razón, que estas personas son la voz de alarma sobre un problema de enormes consecuencias: utilizamos tal cantidad de productos químicos en nuestra vida cotidiana que el planeta Tierra ya no es capaz de absorverlos y las personas tampoco, por ello muchos de nuestros convecinos muestran desde hace unos años signos, trastornos de su salud, que advierten a los demás sobre lo que puede ocurrirles. Toda la ciudadanía debería preocuparse por la existencia de estas enfermedades denominadas ambientales.

Volviendo a la relación de la industria química con la farmacéutica, que es de lo que quería escribirles, indica De Prada que ambas “no son, con frecuencia, más que una y la misma cosa”. Continúa:

Es un hecho que algunas de las principales multinacionales que fabrican fármacos son también los principales fabricantes de venenos como los pesticidas que, además de otros muchos problemas sanitarios, ‘son los químicos más implicados en causar la SQM y en disparar sus síntomas ‘, como dice McCampbell [la doctora Ann McCambell, del MCS (SQM) Task Force os New Mexico]. Y pasa a citar ejemplos concretos, como el de la multinacional Novartis (antes Ciba-Geigy y Sandoz) fabricante del herbicida atracina y cuyo grupo de presión habría ‘enviado información en 1996 al comité legislativo de Nuevo Méjico oponiéndose a toda legislación relacionada con la SQM y declarando que los síntomas de las personas con SQM no tenían un origen físico’. Pero no sólo Novartis, fabricante de otros pesticidas conflictivos como el insecticida organofosforado diazinon, es citada por la autora del artículo.

También cita la farmacéutica El¡ Lilly y sus vínculos con Dow Elanco (hoy Dow Agroscience) fabricante del pesticida organofosforado clorpirifos. Aventis (antes Hoeschst y Rhone-Poulenc) y el insecticida carbamato Sevin. Monsanto, fabricante del Roundup y otros herbicidas. Zeneca, que, como tantas otras veces acontece, no sólo fabrica fármacos (AstraZeneca), contra dolencias como el cáncer de mama o de próstata, sino pesticidas que, en algunos casos, comenta McCampbell, han sido asociados al origen o exacerbación de algunas de las dolencias tratadas. Y la lista prosigue con Pfizer y Abbot Laboratorios, Basf, Bayer,… que aúnan la fabricación de fármacos y pesticidas. Novartis, Ciba, Dow, Elli Lilly, BASF, Aventis, Bayer,… y otras empresas (Dupont, Merck, Roche, Procter & Gamble, … ) serían miembros del American Chemical Council, del que antes hablábamos [un lobby de la industria química]”.

Queda clara pues dicha relación y como expresa Carlos:

No hace falta ser demasiado perspicaz para darse cuenta de que las repercusiones posibles de lo que aquí estamos diciendo pueden ir mucho más allá de lo que se denuncia sobre la SQM y extenderse, en general, a muchas otras enfermedades que una creciente literatura científica está asociando a determinadas sustancias químicas. Los efectos sanitarios de la situación denunciada serían así, simplemente, devastadores. Prosigue el periodista citando de nuevo a McCampbell según la cual la industria farmacéutica estaría ‘extendiendo desinformación sobre la SQM y limitando la cantidad de información correcta recibida por los médicos y otros profesionales sanitarios a través de su influencia financiera en las revistas médicas, las conferencias y la investigación’, así como a través de su influencia en entidades como la Asociación Médica Americana.

Por todo ello, me parece especialmente importante divulgar informaciones sobre la Sensibilidad Química Múltiple porque nos ofrece la verdadera dimensión de la polución que nos rodea, de la equivocación que supone nuestro estilo de vida y porque es unan enfermedad que seguirá pasando desapercibida debido precisamente a que como estas personas no soportan los productos químicos tóxicos ningún fármaco puede “curarlas” por lo que no son interesantes para las farmacéuticas.

Queda claro que además esta industria es hermana de la química luego existe un interés comercial estratégico en ocultar las enfermedades ambientales. No olvidemos que gracias  a las personas que sufren SQM podemos saber cuales son la fuentes de contaminación química que nos enferman y cuales las enfermedades relacionadas con los tóxicos. Es urgente aplicar medidas para evitar esta polución. La existencia de personas con hipersensibilidad química evidencia la paradoja de que quienes venden los productos químicos tóxicos que enferman a la ciudadanía son en muchos casos los mismos que quienes venden los medicamentos para tratar las enfermedades provocadas.

 

 

[1] Vicente Boix, El parque de las hamacas: El químico que golpeó a los pobres, Icaria, 2007.

Las enfermedades químicas y los guardianes de la vida

Hoy 12 de mayo es el Día Internacional de la fibromialgia (FM), del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM). No soy muy amigo de los días de… pero creo que estas enfermedades, llamadas con razón ambientales, merecen algunas reflexiones. Para empezar porque pese a que han pasado casi 20 años desde que se establecieron los criterios diagnósticos de la fibromialgia y el SFC, no ha ocurrido lo mismo con la Sensibilidad Química Múltiple, que ni siquiera es reconocida como enfermedad común por la Seguridad Social. ¿Quizá porque es una de las patologías que con más claridad está relacionada con los “efectos adversos” de una gran industria, como es la química?

Para continuar, porque pese a que todavía afectan a un porcentaje minoritario de la población, los datos que suelen manejarse son de un nada desdeñable 5%, en realidad estas personas que han generado una hipersensibilidad a los químicos tóxicos, sobre todo las afectadas por la SQM, claro, nos anuncian con su experiencia lo que puede ocurrir en breve al resto de la población si no se toman medidas ya.

Se dispone de nuevos conocimientos, pruebas y evidencias científicas que han dejado sobradamente demostrado el origen orgánico de la fibromialgia, el SFC y la SQM. Sin embargo, muchos pacientes siguen siendo tratados como enfermos de males psicológicos y se debe acabar con este estigma, impulsado por los lobbies del negocio químico tóxico para desviar la atención del asunto.

Uno de los principales problemas que encuentran los enfermos de estas patologías emergentes y silenciadas, que no “raras”, es que cada una de ellas recibe un tratamiento diferente desde una especialidad distinta y en ocasiones se producen incompatibilidades. Un enfermo de Sensibilidad Química Múltiple presenta generalmente intolerancia farmacológica, por lo que tratarle de FM y de SFC es aún más dificultoso. Existe una gran superposición de trastornos entre los afectados de las tres enfermedades. En la mayor parte de los casos quien padece SQM también tiene fibromialgia y/o SFC. Son ramas de un mismo árbol, el de la contaminación ambiental con productos químicos nocivos y sus repercusiones en la salud humana. Como suele ocurrir con las enfermedades ambientales existe sinergia entre todas. Volviendo al asunto de la utilización de fármacos en estas patologías. Con los enfermos de SQM el fracaso está asegurado pues no toleran los productos químicos y los medicamentos lo son. Pero además, hace una semanas hemos conocido que el fármaco Lyrica (pregabalina, de Pfizer) que tanto está recetándose en España para la fibromialgia y el SFC, no ha recibido el permiso de la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA). Como apunta el médico Vicente Baos en su blog, El Supositorio:

Con unos estudios que no han demostrado un efecto relevante a corto o largo plazo, se pretendía conseguir la autorización para publicitar y autorizar la indicación de pregabalina en la fibromialgia. La EMEA considera que el beneficio/riesgo no está demostrado y, además, no se está realizando ningún ensayo clínico en esta indicación en la Unión Europea”.

 

Debe comenzar a corregirse la situación de indefensión en la que se encuentra este colectivo, auténtico faro guía de la calidad ambiental de la sociedad o mejor escrito de la falta de la misma. Algunos puntos sobre los que trabajar, elaborados por las asociaciones de enfermos de los tres trastornos, son:

-Que los profesionales de la salud en ejercicio actualicen sus conocimientos respecto a estas enfermedades emergentes

-Que se formalice la especialidad médica de medicina ambiental y técnicos sanitarios en salud y medioambiente.

-Que se creen unidades multidisciplinares en cada una de las comunidades autónomas formadas por especialistas en medicina interna, inmunología, medicina ambiental, reumatología y cualquier otra especialidad necesaria para el tratamiento de estas tres patologías en lugares adaptados para estos pacientes.

-Que se realicen sistemáticamente a todos los pacientes de FM, diagnósticos diferenciados de SFC y SQM, debido a la alta prevalencia de casos que se están dando donde coinciden las tres patologías en un mismo paciente, aún después de muchos años del diagnóstico inicial de FM. Realizar estudios epidemiológicos actualizados sobre estas tres patologías teniendo en cuenta la incidencia de solapamiento de cualquiera de ellas. 

-Que se concedan cuantas bajas laborales sean necesarias para permitir la reinserción laboral del paciente. Se concedan adaptaciones a puestos de trabajos para que estos pacientes puedan desarrollar una vida laboral digna. Y se den cuantas invalideces sean necesarias cuando el paciente ya no tenga capacidad para desarrollar una vida laboral, sin necesidad de acudir a los tribunales de Justicia.

-Que se realicen las reformas jurídicas pertinentes para reconocer tanto desde la invalidez, como desde la minusvalía, como desde la dependencia la FM, el SFC, y el SQM. Entre otras muchas ideas.

Síndrome Químico Múltiple, Síndrome de Fatiga Crónica o fibromialgia son enfermedades que pueden afectar a cualquier persona. La mayoría de los ciudadanos de los países occidentales estamos expuestos a ellas porque vivimos en un medio ambiente para el que se queda corto el concepto de nocivo. “Más del 15% de la población general presenta mecanismos de respuesta excesiva frente a algunos estímulos ambientales, cuya base fisiopatológica radica en la sensibilización a estímulos repetidos y en la pérdida de tolerancia a la respuesta biológica ante estos. En un 5% de sujetos, estos procesos de sensibilización son claramente patológicos y superan la capacidad adaptativa del organismo, y generan manifestaciones locales o sistémicas, frecuentemente crónicas y persistentes. El tipo de estímulos desencadenantes es diverso, pero predominan los agentes químicos y las radiaciones ambientales”, según dos de los mayores expertos de nuestro país en estas nuevas patologías ambientales, los doctores Fernandez-Solà y Nogué [1].

Los primeros en notarlo son las personas con cierta sensibilidad  a los químicos tóxicos en pequeñas dosis. Son los guardianes de la vida, faros humanos que alertan a una Humanidad mecida por la deriva del culto al bienestar que se aleja de tierra firme, que se adentra en mundos desconocidos gobernados por los abismos del malestar. Pero ellas son sólo la punta de un iceberg que va a continuar surgiendo de las profundidades de lo insondable para mostrar la completa inmensidad de su tamaño durante los próximos lustros. 

Más info: Sobre Pfizer y medicamentos Traficantes de salud. Sobre el lobby de los químicos tóxicos Conspiraciones tóxicas.

[1] J. Fernandez-Solà y S. Nogué Xarau, Sensibilidad química y ambiental múltiple, Jano, 14-20 de septiembre de 2007.


Pfizer, Lyrica y el conflicto de interés sobre la fibromialgia

He decidido rectificar el titular de esta información. El anterior, La farmacéutica Pfizer monta una manifestación para promocionar su fármaco Lyrica, sinceramente creo que era injusto con las muchas personas que aun conociendo los tejemanejes de las compañías farmacéuticas anteponían a estos su objetivo de buscar unidos soluciones a sus problemas y querían acudir a esa manifestación. Ya manifesté en un comentario a esta información que me parece bien que se celebren estas y otras manifestaciones. Sí que me ratifico sobre el conflicto de intereses de ENFA y las demás asociaciones, tanto de afectadas por la fibromialgia como de cualquier otra enfermedad, que estén financiadas en todo o en parte por empresas con negocios en la salud de esas personas. La propia ENFA reconococe públicamente lo que escribo a continuación y este es uno de los grandes debates abiertos hoy en el ámbito de la salud.

Lo cierto es que esta manifestación celebrada el pasado sabado ha sido un éxito y espero que vengan muchas más del colectivo de enfermos de fibromialgia (y de otros colectivos de enfermedades “asociadas” a la misma como Síndrome Químico Múltiple o Síndrome de Fatiga Crónica). Cierto también es que la ha organizado ENFA, la Red Europea de Asociaciones de Fibromialgia. ¿Quién es ENFA? y ¿quién ha organizado y financiado ENFA? Esta organización está financiada por la farmacéutica Pfizer con un objetivo claro: utilizar a los pacientes de fibromialgia para promocionar su medicamento Lyrica (pregabalina), un potente neuroléptico. Así lo denuncia la organización independiente de laboratorios y administraciones, Liga SFC (formada por pacientes de Síndrome de Fatiga Crónica, Síndrome Químico Múltiple y fibromialgia).

Queremos ofrecer algo de información para que cada una se pregunte si huele a algo raro en torno a este evento. ¿Y qué puede oler a podrido?, preguntarán algunos, no es un problema que una farmacéutica financie asociaciones de pacientes. Otros dirán que las farmacéuticas no son casas de caridad y algún interés deben tener. El trabajo de las farmacéuticas es vender fármacos y obtener beneficios. Esto Pfizer lo hace muy bien y por eso es la farmacéutica con los mayores beneficios en el mundo. Y en gran parte, gracias a la fibromialgia. El 2,5% de la población mundial padece fibromialgia. Eso es mucha Lyrica. ¿Hueles algo?”.

Bueno, pero si la Lyrica ayuda a la fibromialgia… volverán a cuestionarse las personas de buena voluntad y cierta inocencia.

Pues el problema es que no ayuda a tratar la fibromialgia y crea otros problemas (pregúntaselo a las personas con fibromialgia que quieren dejar la Lyrica y no pueden). Las autoridades sanitarias americanas ya han avisado varias veces de los peligros de Lyrica”, argumenta ClaraValverde, enferma de fibromialgia, profesora de Enfermería y una de las portavoces de la Liga SFC.

La manifestación del 7 de marzo organizada por ENFA (con gran ayuda de Pfizer) está impulsada por Acofifa, la asociación de fibromialgia de A Coruña:

En el 2008 nos contaron en detalle como Pfizer había contactado con ellos para formar parte de ENFA y les pagaron viajes a Bruselas, y otras actividades. En Cataluña, Pfizer sólo ha contactado con las pocas asociaciones que están implicadas con la Fundación FF (la de Manuela de Madre -política del PSOE-PSC y enferma de fibromialgia, y Emilia Altarriba). No han contactado con la ACAF (Associació Catalana d’Afectats de Fibromiàlgia), la organización de enfermos de  fibromialgia más grande  de Europa”.

La apertura de nuevos mercados para Lyrica cuenta con la ayuda inestimable de determinados profesionales sanitarios. Así, el doctor Antonio Collado ha dado hace poco una conferencia sobre la fibromialgia en el congreso de la Sociedad Española de Reumatología (SER), organización médica patrocinada por varios laboratorios, entre ellos Wyeth, comprado recientemente por Pfizer.

Para resumir su ponencia, este médico dice que lo recomendable para la fibromialgia es: 1. Pregabalina (Lyrica) 2. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) El Dr. Collado es miembro del Comité Científico de la Fundación FF. La Fundación FF lleva a cabo actividades con la farmacéutica Pfizer. Pero lo más importante eres tú, persona afectada de fibromialgia. ¿Tú que te propones? ¿Cómo ves tu futuro? ¿Te contentas con engancharte a la Lyrica -sin mejorar- y unas cuantas sesiones de Terapia Cognitivo Conductual? o ¿quieres hacerte pruebas para ver cómo tienes el sistema inmunológico porque hace años que arrastras infecciones y fiebres y sospechas que lo tuyo se parece mucho al Síndrome de la Fatiga Crónica? ¿Te preguntas por qué con menos medicamentos te encuentras mejor? ¿Tienes dudas porque notas que te molestan los olores? ¿Recuerdas que has trabajado en sitios en los cuales has estado expuesta a productos químicos, pesticidas, colas, pinturas, ambientadores? ¿Notas que tu sistema digestivo no funciona bien? ¿Y tienes dudas porque has oído que los investigadores más importantes a nivel internacional dicen que los tóxicos están implicados en la fibromialgia? Es tu vida y tu futuro. Pregúntate si hueles algo”, concluye Valverde.

¿Ahora huelen a algo extraño?

Más infohttps://migueljara.wordpress.com/2008/11/20/hablan-las-victimas-de-la-contaminacion-quimica/

https://migueljara.wordpress.com/2008/06/19/locas-por-estar-contaminadas-con-quimicos/

https://migueljara.wordpress.com/2008/01/21/fibromialgia-nada-poetica-¿una-cuestion-de-lyrica/

https://migueljara.wordpress.com/2009/01/27/las-redes-que-intentan-manipular-a-medicos-y-pacientes-i/

https://migueljara.wordpress.com/2009/01/31/las-redes-que-intentan-manipular-a-medicos-y-pacientes-ii/

Estudios que venden medicamentos. La canción Lyrica

Inglés *English version

El Estudio Multicentro alemán sobre Sensibilidad Química Múltiple, sobre el que tratamos hace unos días, fue financiado por el BMU, el Ministerio de Medioambiente, Naturaleza y Seguridad Nuclear del gobierno alemán. Como explican algunos analistas, esta institución estuvo interesada durante años en que la legislación REACH, destinada a regular los productos químicos tóxicos y ya en vigor, fuera suavizada para no molestar a la poderosa industria química alemana.

Detalles aparte, algunos expertos en el estudio y tratamiento del Síndrome Químico Múltiple (SQM) y las dolencias generalmente asociadas a este, como fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), se están pronunciando sobre dicho estudio y su conclusión de que quienes padecen SQM son una especie de personas enloquecidas y cuentistas. El doctor Martin Pall, profesor de Bioquímica y Ciencias Médicas Básicas en la Universidad Washington State ha afirmado que “como científico, no puedo evaluar la ciencia sin tener acceso a la información detallada y en este trabajo casi no hay información disponible”.

Pall también considera “un sesgo inaceptable” dejar de citar en el estudio alemán otros trabajos científicos importantes (Schnakenberg et al, McKeown-Eyssen et al o Haley et al, en concreto). Este científico es uno de los impulsores de la teoría de que diversos estresores de nuestro organismo pueden incrementar el nivel de un compuesto químico llamado óxido nítrico en el cuerpo. Por ello propone que el óxido nítrico probablemente tenga un papel en el comienzo de una enfermedad crónica, lo que desmiente que esta enfermedad sea psicológica.

Para Pablo Arnold, uno de los médicos que más años lleva tratando en nuestro país estas enfermedades “la mente y el cuerpo -entendido como materia- se mueven de modo inseparable. La separación de lo uno y lo otro propuesta por Descartes es –o debería haber sido exclusivamente- una herramienta para poder estudiar de distintos modos un fenómeno que es simultáneo, solidario, indisoluble. Pero los intereses –respondiendo a la gama de poderes que van desde lo mediocre de un feudo hasta aquellos transnacionales- utilizan esta herramienta del conocimiento para decretar artificialmente la fragmentación de la realidad y sacar provecho de ello. La malicia es doble: por un lado separar lo inseparable; por el otro, saber que eso se deslizará lentamente en algo muy cercano a la nada o en el mejor de los casos, algo cercano a nada que permitirá millonarias ventas de psicotrópicos”.

Arnold afirma que existen “miles de estudios muy bien realizados como los de kindling, los estudios de psico-neuro-inmunología, los relacionados con los mecanismos de detoxificación o sobre la bioquímica de los procesos celulares relacionados con la energía y otros, todos con una alta correlación con lo que vemos en la clínica, que profundizan el aspecto material de este binomio mente-cuerpo que, insisto, es inseparable”.

Entretanto, algunos laboratorios continúan con su campaña de seducción de pacientes d estas enfermedades y de promoción encubierta de sus preparados farmacológicos. Pfizer, la multinacional farmacéutica que más factura en todo el mundo, ha publicado hace unos días junto con la Red Europea de Asociaciones de Fibromialgia (ENFA), una coalición de organizaciones de defensa del paciente de fibromialgia, una encuesta mundial sobre el impacto económico de esta enfermedad. Está en juego el fibromercado para Lyrica.

El trabajo concluye que los médicos tardan mucho en diagnosticar la fibromialgia y que desconfian de su diagnóstico, entre otros motivos porque no tienen suficiente formación sobre esta dolencia. Explica que la misma supone una enorme carga económica para sus víctimas. En suma, un trabajo a escala internacional que sirve para presionar a médicos y políticos para que se avance en el diagnóstico de la fibromialgia. 

Lyrica (pregabalina) es el medicamento “sucesor” de Neurontin (gabapentina). En Traficantes de salud llamo al Neurontin una “fórmula curalotodo”. Les explico con material en parte obtenido literalmente del libro: “Uno de los problemas de las fusiones empresariales es que los compradores acarrean los problemas creados por la compañía adquirida; sin saberlo o asumiendo esas irregularidades. Pfizer heredó los litigios del laboratorio Warner-Lambert tras la compra del mismo en el año 2.000. Un ex empleado de esta última firma, el doctor David Franklin, denunció a Pfizer por comercializar su fármaco Neurontin para más de una docena de patologías para las que no obtuvo licencia”.  

El Gobierno estadounidense pagó muchos millones de dólares por Neurontin como resultado de la propaganda fraudulenta que se hizo de este producto. En su descarga, la multinacional alegó que los hechos ocurrieron antes de comprar Warner-Lambert. Eso sí, Pfizer vendió 2.300 millones de dólares de Neurontin entre tira y afloja, según la misma información. 

“La gabapentina, principio activo del citado medicamento, fue aprobada por la FDA [la agencia de medicamentos estadounidense] para el tratamiento de convulsiones pero Pfizer promocionó Neurontin para patologías maniacodepresivas, el trastorno de la atención o las migrañas. El productor del componente básico fue Parke-Davis, subsidiaria de Warner-Lambert. Esta empresa creó una lista de médicos que podían recomendar el uso de gabapentina en teleconferencias, cenas, reuniones de consultores o seminarios educacionales. Estos recibieron entre 250 y 3.000 $ por evento. Algunos médicos ganaban más de 10.000 $ anuales a través de estos arreglos”. Este caso demuestra que hay médicos que se prestan a recetar fármacos sin que la autoridad sanitaria correspondiente los haya aprobado para ese uso.

Otra estrategia de Parke-Davis para promocionar Neurontin para dolencias no indicadas fue recurrir a las publicaciones científicas con artículos laudatorios firmados por investigadores independientes a sueldo de la empresa. La compañía consiguió publicar muchos artículos. Pfizer ha sido multada con 430 millones de dólares (353.100.000 €) por utilizar información falsa y/o manipulada sobre Neurontin y promocionarlo para indicaciones no demostradas y no permitidas por la FDA. Esto mismo también ha sucedido en España. 

Varias conclusiones. Una: Lyrica, un anticonvulsionante, sucede a Neurontin, otro anticonvulsionante. Este último fue promocionado por la marca estadounidense para tratar a maniacodepresivos/as. Luego no deja de ser paradójico que Lyrica se utilice para tratar la fibromialgia como si esta fuera una enfermedad psicológica, algo que habíamos quedado que las pacientes de fibromialgia, y/o SQM y/o SFC se niegan a admitir.

Otra conclusión: este estudio financiado por Pfizer forma parte de una estrategia promocional para vender Lyrica. A la compañía le interesan los pacientes de fibromialgia conceptualizados como enfermos psicológicos y poder así administrarles Lyrica, como ya se hizo con Neurontin. Con este último medicamento la empresa “incentivó” a los médicos para que los recetaran. ¿Qué significa que esta encuesta sufragada por Pfizer concluya que los médicos no están bien formados para diagnosticar fibromialgia? ¿Que el laboratorio está presionando para ser él quien los “forme”? 

Locas por estar contaminadas con químicos

Inglés *English version

Los ánimos de las muchas personas afectadas por el Síndrome Químico Múltiple (SQM), en su mayoría mujeres, está desde ayer, si cabe, más soliviantado. Son pocos los trabajos científicos que se publican en castellano sobre esta enfermedad producidos por los miles de contaminantes químicos ambientales con los que convivimos. Pero ayer se estrenó en este idioma un estudio: The German Multicentre Study on Multiple Chemical Sensitivity (eis-germanmulticentrestudymcs-2008)-El estudio Multicentro alemán sobre Sensibilidad Química Múltiple (estudio-multicentro-aleman-sobre-sqm1).

Resulta al menos curioso que este trabajo, ya digo, de los pocos a los que pueden accederse en nuestro idioma, se “presente en sociedad” en plena efervescencia mediática por la vuelta de Elvira Roda, la enferma de SQM tratada en Dallas, a nuestro país. Se da la circunstancia también que muchas personas que padecen SQM son enfermas de fibromialgia y/o del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), las tres, dolencias relacionadas con la convivencia cotidiana con productos químicos tóxicos, diseminados estos en cualquier ámbito. Hace unos meses en este blog tratamos el tema del medicamento Lyrica, de Pfizer, para la fibromialgia.  Ahora la multinacional farmacéutica Eli Lilly informa que la FDA -la agencia de medicamentos estadounidense- ha aprobado su antidepresivo Cymbalta para tratar a las personas enfermas de fibromialgia.

Volviendo a la indignación de las pacientes de estas neo enfermedades o enfermedades ambientales, el citado estudio alemán concluye que las afectadas por el SQM tienen problemas psquiátricos más que otra cosa. “Los diagnósticos psiquiátricos estandarizados (…) demostraron que los pacientes en general, y el subgrupo con SQM en particular sufrían más a menudo de desordenes mentales comparados con una muestra comparables en edad y sexo de la población general y que en la mayoría de pacientes estos desórdenes empezaron muchos años antes de las quejas de salud relacionadas con el entorno”. Traducido al lenguaje coloquial: los enfermos de SQM son más bien personas con antecedentes de problemas mentales que ya tenían esos problemas antes de comenzar a quejarse de las posibles afecciones que les causa vivir en medio ambientes contaminados.

El trabajo diferencia lo psicológico de lo orgánico, línea de trabajo que difiere de la de numerosos profesionales que tratan el SQM como un todo, con una fuerte base orgánica: “Nuestros resultados no apoyan la presunción de una base toxicogénica-somática del fenómeno SQM. Al contrario, se encontraron numerosos indicadores para la relevancia de acentuaciones conductuales, alteraciones psíquicas o deterioros psicosomáticos en el grupo de pacientes externos con una enfermedad ambiental subjetiva”.

Ya ven, la SQM, concluye este estudio, no es orgánica y se duda incluso que exista como enfermedad ambiental. A la espera de que profesionales médicos especializados lo analicen punto por punto para los lectores de esta web, entre otros, las reacciones entre las personas afectadas por SQM; SFC o fibromialgia no se han hecho esperar. “Se nos trata de enfermos psiquiátricos”, opinan desde una asociación de enfermos de fibromialgia. En Canadá varios expertos en estos síndromes analizan el trabajo alemán pues no lo conocían y hay personas que ya lo califican de “chapucero”. Una investigadora para el gobierno canadiense indica: “Yo diría que el análisis de las SQM en este estudio es muy limitado y más bien una opinión. ¿Qué son sustancias de control? ¿la selección de los pacientes es rigurosa? ¿y los controles? ¿qué tipo de clínicas eran estas? ¿quién va a estas clínicas?”. Otra mujer canadiense, escritora, periodista y especialista en SQM, entre otros motivos por padecerlo, se manifiesta en la misma línea.

¿A quién interesa catalogar como enfermos mentales a las personas que sufren fibromialgia, SQM o SFC? A los gobiernos no les interesa reconocer que hay millones de personas enfermas (y más que va a haber) por vivir en una sociedad del “bienestar” como la nuestra. Esto implica reconocer el fracaso del modelo económico social, un modelo que enriquece a los productores de sustancias químicas tóxicas y que enferma a todos. Pero también implicaría un gasto sanitario enorme pues son muchas las víctimas, con afecciones multisistémicas, y de difícil e individualizado tratamiento.

Las industrias relacionadas con dicha producción y comercialización de productos que pueden resultar nocivos (la lista es interminable y convivimos con ellos a diario) es obvio que salen beneficiadas porque se concluya que estas personas son locas, histéricas o vagas que buscan una excusa para no tener que ir a trabajar: vasito de agua, pastillita y a no molestar, es el remedio propuesto, por lo general.

Hay otros beneficiarios, las empresas farmacéuticas que coloquen en el mercado antidepresivos como Cymbalta y demás medicamentos para enfermedades crónicas, que no curan -sólo esconden los síntomas- y por lo tanto hay que consumirlos siempre. Ojo a esto porque como escribió en este mismo blog una especialista en estos temas que ya he citado sobre el fármaco Lyrica: “También hay que tener en cuenta que muchas personas con fibromialgia tienen sensibilidades químicas lo cual limita qué y cuánta medicación se puede recetar. El uso de la Lyrica tiene que estar integrado en un asesoramiento ambiental (químicos, dieta, etc) de la vida del paciente”.

Un último apunte. Como cuento en Traficantes de salud, Cymbalta, además, es peligroso. La FDA cambió en 2005 su ficha técnica con motivo de los casos de Hepatitis notificados.

El Síndrome del Edificio Enfermo empuja a la creación de Domosalud

Para cuando lean estas palabras ya se habrá constituido en Barcelona la Asociación ciudadana para la defensa de la salud ambiental, Domosalud. Esta organización nace como consecuencia, sobre todo, del desarrollo de casos de lipoatrofia que se han producido durante los últimos años en los empleados de edificios “modernos”. Esta dolencia está muy relacionada con el Síndrome del Edificio Enfermo que manifiestan trabajadores que realizan su labor en oficinas sin ventilación ni luz natural, con una gran carga electromagnética debida a la enorme concentración de aparatos eléctricos y con una alta presencia de productos químicos tóxicos en paredes, suelos y enseres, entre otros factores.
 
Esta nueva organización trata de impulsar todas aquellas actuaciones que favorezcan la defensa de la salud de las personas y su relación con el medio ambiente. Por ello, se dedicará al estudio de las interacciones entre el entorno y la salud humana, en particular en el hábitat urbano, tanto en el entorno laboral (empresas), como educativo (institutos, escuelas o guarderías) y residencial (viviendas).
 
Domosalud ya está promoviendo la constitución de grupos de trabajo multidisciplinares a cargo de expertos, médicos, biólogos, farmacéuticos, físicos, ingenieros, arquitectos, y de todos aquellos que estén relacionados con la salud ambiental, a fin de evaluar los riesgos ambientales, residenciales y laborales.
Esta asociación nace con un espíritu crítico e independiente de poderes económicos y por ello impulsará investigaciones autónomas acerca de los riesgos para la salud existentes en el medio ambiente, y en especial la “hiper-sensibilidad ambiental” y otras patologías emergentes. Para ello mantiene contactos con otras organizaciones que trabajan, por ejemplo, el asunto de los impactos en la salud del mercurio que se encuentra en vacunas o amalgamas dentales o con asociaciones de afectados por fibromialgia, Síndrome Químico Múltiple o Síndrome de Fatiga Crónica.
 
Domosalud propondrá a los legisladores medidas a favor de la regulación y protección de la salud de los ciudadanos. También preventivas ante los riesgos derivados de la polución ambiental sea química, biológica, sónica, electromagnética, radiactiva, o de otras fuentes.
 
Esta organización divulgará información a la sociedad especialmente en el ámbito de la investigación de los posibles efectos nocivos de campos electromagnéticos, calidad del aire, materiales de construcción, y nuevas tecnologías empleadas en edificios, destinados a centros de trabajo, escuelas o viviendas.
 
Domosalud es, en definitiva, la primera asociación de ámbito estatal que se centra en la salud ambiental; en el impacto que tiene sobre nuestra salud un estilo de vida como el actual, alejado de los valores ecológicos. Estamos pagando el peaje por vivir en un mundo sintético y es de agradecer que comiencen a surgir plataformas que apuesten por advertirlo a la población y por buscar otros modos de vida no nocivos.