Porqué la vacuna contra la gripe A no convence (II)

Les comentaba en la primera parte de esta información sobre la existencia de un informe publicado por Mae-Wan Ho, una genetista británica conocida por su oposición a la ingeniería genética, y Joe Cumming profesor emérito de Genética del Departamento de Biología de la Universidad Western Ontario (Canadá). Ambos, pertenecientes al Institute of Science in Society, explican en su muy documentado texto que las vacunas son más letales que la propia gripe A; que las vacunaciones masivas son “una receta para le desastre”.

vacuna-gripeHe consultado con médicos que leen este blog y que se molestan en leer casi todo lo publicado sobre la gripe A qué les parece este documento. Una doctora madrileña me dice:

Yo sí creo que por el momento y hasta que no se demuestre lo contrario las vacunaciones masivas contra la gripe porcina sí que pueden ocasionar más daños que beneficios”.

Otro galeno, profesor de Salud Pública en una de las universidades madrileñas, me comenta:

El argumento básico contra la gripe A es que esta gripe A es benigna y creará inmunidad por más de 50 años. No sabemos cuánto durará la inmunidad de la vacuna, por otra parte es innecesaria por ser una enfermedad leve”.

Los autores del texto crítico con la vacunación contra la gripe A explican porqué ésta tendrá una eficacia baja (les recuerdo que tienen las referencias bibliográficas al final del informe):

Hay razones ampliamente conocidas de porqué las vacunas para la gripe no darán resultado, como ya se indicó sobre las tan pregonadas vacunas contra la ‘pandemia de la gripe aviar’ que aún está por aparecer. El virus de la gripe cambia rápidamente (…) mientras que las vacunas apuntan a cepas específicas. Además, la vacunación contra la gripe no ofrece una protección permanente y debe repetirse todos los años; las vacunas son difíciles de producir de forma masiva y algunas variedades no crecen de ninguna manera bajo condiciones de laboratorio (…) Numerosos estudios han documentado que las vacunas inyectables de la gripe ofrecen poca o ninguna protección contra la infección y la enfermedad y no hay motivos para creer que las vacunas contra la gripe porcina vayan a ser diferentes”.

Estos dos especialistas en genética no tienen pelos en la lengua a la hora de escribir sobre el remedio vacunal para la gripe A pero, como no podía ser de otra manera, se apoyan para realizar sus rotundas afirmaciones en trabajos científicos y en fuentes oficiales:

Una revisión de 51 estudios distintos con más de 294.000 niños estableció que, a partir de los 2 años de edad, de vacunas a base de virus atenuados de la gripe administradas mediante atomizadores nasales impidieron un 82 % de los casos de enfermedad, mientras que las vacunas inyectables fabricadas a base de virus inactivados sólo impidieron un 59 %. La prevención del ‘síndrome pseudogripal’, causado por otros tipos de virus, fue de sólo un 33 % y un 36 %, respectivamente. En niños menores de 2 años de edad, la eficacia de la vacuna inactivada fue similar a la del placebo. No fue posible analizar la seguridad de las vacunas de los estudios debido a la ausencia de información y a la falta de estandarización de la poca información disponible. Un informe publicado en 2008 estableció que las vacunas de la gripe en niños pequeños no afectaron la cantidad de visitas médicas y hospitalarias debidas a la gripe.

Por otra parte, un estudio de 800 niños con asma estableció que aquellos que reciben una vacuna gripal corrieron un riesgo significativamente mayor de visitas al médico y a la sala de urgencias relacionadas con el asma; los cocientes de probabilidad fueron de 3,4 y de 1,9, respectivamente. Esto lo confirmó un informe publicado en 2009, según el cual los niños con asma que recibieron FluMist corrieron un riesgo tres veces mayor de hospitalización.

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Las vacunas gripales son igualmente inútiles en los adultos, incluidos los ancianos, pues ofrecen poca o ninguna protección contra la infección o enfermedades como la neumonía”.

Pese a que se supone que los directivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuentan con estos datos dieron la orden de vacunar en masa a la población contra esta “pandemia”. A principios de julio de 2009, un grupo de expertos en vacunación concluyó que la pandemia es incontenible y Marie-Paul Kieny, directora de la OMS para la investigación de vacunas, dijo que todas las naciones necesitan acceso a éstas y que ya en septiembre debería estar lista una vacuna. La actitud de la OMS con esta vacunación, tan conservadora para otras cosas, no se entiende. Los profesionales críticos indican que los “expertos en vacunación” están controlados por los fabricantes de vacunas, los cuales se beneficiarán con los enormemente lucrativos contratos de vacunas y fármacos antivirales comprados o encargados por los gobiernos. Pero para estos científicos el argumento decisivo contra las vacunaciones masivas es que las vacunas inyectables de la gripe simplemente no funcionan y son peligrosas.

Doctor Gérvas: “El absurdo de vacunar contra la gripe estacional”

En algunas regiones de nuestro país ya han comenzado las vacunaciones contra la gripe estacional (la de todos los años). Otras lo harán en breve. Así que este año habrá dos vacunaciones contra las gripes (la otra ya imaginan cual es). Pero parece que esta nueva vacunación en masa está de más. Según Juan Gérvas, médico general rural y miembro del Equipo Cesca, que ha colaborado en otras ocasiones en este blog:

Los ingleses ‘reculan’, pero sin dar a torcer su brazo. El problema es que el virus de la gripe estacional ha desaparecido, y la vacuna contra él es inútil, claro. Sólo queda el virus de la gripe A, menos agresivo”.

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En un documento del Ministerio de sanidad británico titulado Swine flu UK Planning Assumptions, interesante e increíble texto, dicha Administración

sigue elucubrando con la ‘mutación’ del virus, que es estable, como se ha comprobado en reiterados estudios en el Hemisferio Sur durante la epidemia invernal; también puede ‘mutar’ el del SIDA, claro, y ‘combinarse’con el de la gripe… pero todo eso es ficción sin ciencia”, opina Gérvas.

Para éste, ciertos gobiernos continúan hablando de una afectación del 30% de la población (en EE.UU. hasta del 50%), pero la gripe A es como la estacional, y la afectación será del 5 al 10%, como se ha demostrado en Argentina y Chile, por ejemplo. Respecto a las bajas laborales, depende de la política del gobierno de turno; en Australia han tenido menos bajas laborales que en la epidemia de gripe estacional habitual; en Argentina han llegado al 40%.

¿Y qué datos tenemos sobre los fallecimientos provocados por la gripe A?:

Respecto a muertes, en Australia esperaban 6.000 según las predicciones basadas en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y han tenido (a día 6 de septiembre, con el invierno y la epidemia acabando) 161 muertes; lo mismo en Nueva Zelanda, 17 muertos (normalmente tienen hasta 400 muertes). La epidemia de gripe A ha sido pues protectora. Podemos esperar entre cinco y diez personas fallecidas por millón de habitantes por la gripe A. En España unos 500 como mucho pero la gripe estacional de todos los años mata en España entre 1.500 y 8.000 personas”.

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Por desgracia en nuestro país han muerto casi una treintena de personas de gripe A. Pero como afirma este doctor, son menos que las pérdidas humanas provocadas cada año por los rayos.

Lo más sorprendente del asunto es -como afirma con rotundidad este médico- que:

El virus de la gripe A ha copado hasta el 99% del panorama de virus de la gripe en países como Uruguay. ¿Para qué vacunar contra la gripe estacional, si ese virus no va a circular? Hay que librar a nuestros pacientes de esa vacuna contra la gripe estacional sin ningún beneficio“.

La expresión “ha copado” de Gérvas se refiere a que en las muestras que se toman en los pacientes el virus de la gripe estacional está desapareciendo. Por ejemplo, en Europa, en las últimas semanas el virus de la gripe A ha supuesto el 95% del total de los encontrados en las muestras tomadas para su estudio.

Por supuesto, el virus de la gripe A va a sumar el 100% de los virus de la gripe esta temporada y sobre todo el año que viene, 2010. El virus de la gripe estacional desaparecerá. Por cierto, en Argentina en los niños menores de cinco años el virus de la gripe A sólo ocupa un espacio de poco más del 25%. Lo más frecuente es el virus sincitial respiratorio (VSR), hasta el 72%; en España también el VSR es el problema,  ¿por qué vacunar a los angelitos contra la gripe estacional?”, agrega el galeno madrileño.

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¿La conclusión de Juan Gérvas?:

Conviene estar al tanto de los datos, para que no nos engañen los expertos con las suposiciones”.

Porqué la vacuna contra la gripe A no convence (I)

La vacuna contra la gripe A se encuentra todavía en fase experimental. Pero el revuelo en torno a la administración masiva de la misma crece. Como les he contado, la Organización Médica Colegial (OMC) ha puesto en duda el sentido de vacunar a toda la población y buena parte de los médicos, como algunos han declarado en público y otros sin ir más lejos en este blog, se niegan a vacunarse.

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La consellera de Salut de Cataluña, en la línea que comienza a crecer entre las autoridades sanitarias de ir tranquilizando al personal después de la que se ha montado en torno a la “pandemia”, ha dicho que este invierno podríamos pasar la gripe A sin vacuna. A ello contesta el catedrático de Farmacología por la Universitat Autònoma de Barcelona, Joan-Ramon Laporte, en una entrevista para El Periódico de Catalunya:

Es que la pasaremos sin vacuna. De momento, no hay vacuna. Se han hecho un lío impresionante”.

La periodista le pregunta que si la hubiera, ¿se vacunaría? Y el prestigioso investigador sobre fármacos de difícil carácter responde:

No. En principio, no tengo intención de vacunarme, aunque al personal sanitario se nos recomienda que lo hagamos. Ahora bien, si me llegaran datos de ensayos clínicos convincentes, que indicaran que la vacuna es realmente protectora, consideraría el hecho de vacunarme. También lo haría en el caso, muy improbable, de que la epidemia fuera gravísima. Los datos que llegan de Australia, donde aún es invierno, indican lo contrario.

Algo huele a podrido en la Dinamarca vacunal. Seguramente lo que no inspira confianza entre los sanitarios (y si no la inspira en ellos porqué iba a inspirarla en el resto de la población) son las prisas con las que se está fabricando un producto para el que primero se ha desarrollado el mercado. Puro estilo disease mongering o tráfico de enfermedades, que dicen los anglosajones.

“¿Le inspira confianza la futura vacuna al jefe del servicio de Farmacología del Hospital de Vall d’Hebron de Barcelona y director del Institut Català de Farmacologia, centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por cierto?” -continúa la periodista catalana-:

No tengo pruebas de que no se esté haciendo bien. Normalmente, las vacunas antigripales se elaboran con una cierta rapidez, porque existe una base que es común a las anteriores, pero esta nueva es un poco distinta, por el origen porcino del A/H1N1. Las bases de conocimiento disponibles son inferiores. Los ensayos que están en marcha miden la cantidad de anticuerpos que genera en las personas, su respuesta inmunitaria, pero no el grado de protección que tendrá la comunidad vacunada frente al virus. Eso se sabrá cuando se administre a millones de personas”, contesta Laporte.

Otro catedrático de Salud Pública aseguraba hoy en el Telediario de Televisión Española (TVE) del mediodía que la vacuna no ofrecerá inmunidad al 100% de las personas que se inyecten. Así que primero habrá que ver qué grado de seguridad ofrece el producto, no hay que olvidar que todas las vacunas tienen efectos secundarios, y luego cada persona valorar si acepta la vacunación a sabiendas que puede que esté en el porcentaje de público al que no inmuniza. Estas premisas, que son comunes a todas las vacunas hay que tenerlas especialmente en cuenta pues como no para de repetirse, por fin, entre la comunidad científica y médica en los últimos días, la A es menos agresiva que la gripe común o estacional.

Y digo que hay tener especial cuidado a tenor del informe publicado por Mae-Wan Ho, una genetista británica conocida por su oposición a la ingeniería genética, y Joe Cumming profesor emérito de Genética del Departamento de Biología de la Universidad Western Ontario (Canadá). Ambos, pertenecientes al Institute of Science in Society, han divulgado un texto muy documentado en el que aseguran que las vacunas son más letales que la propia gripe A; que las vacunaciones masivas son “una receta para le desastre”. Vayan ojeándolo si les apetece, en unos días comentaremos más sobre él.

La relación entre la contaminación del planeta y de nuestros cuerpos

Me llegó hace ya algunas semanas un libro de Rosa Montserrat Ferré, Integradora social y terapeuta de Técnicas de Liberación Emocional (EFT), titulado Volver a la vida. Es un manual para enfermos con trastornos del movimiento, personas víctima de la esclerosis múltiple, del Parkinson, la apoplejía, el Alzheimer o la parálisis cerebral. cargado de optimismo, trata casi a partes iguales los aspectos físicos y psíquicos de estas dolencias e incide en que estos pacientes pueden conseguir grandes avances si ponen la suficiente fuerza de voluntad para trabajar consigo mismos. Aporta para ello diferentes terapias. Creo que lo que hace interesante el libro para el común de los mortales y lo que me llamó la atención es la importancia que cobra en sus páginas la desintoxicación de contaminantes químicos; la importancia de una correcta alimentación, limpia de tóxicos artificiales y equilibrada en lo que a los nutrientes se refiere.

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Algunas partes del libro inciden en algo que a mí me interesa mucho: numerosos beneficios que podíamos haber obtenido del supuesto progreso técnico-social han acabado produciendo graves daños en nuestra salud. Esta es una de las premisas de lo que se denomina medicina ambiental y, por cierto, uno de los hilos conductores de mi próximo libro. La obsesión por “salvar el sistema” a costa de destrozar la naturaleza está produciendo de manera paradójica no sólo la degeneración del planeta, también el aumento desproporcionado de las enfermedades degenerativas entre los habitantes humanos de la Tierra.

Al tiempo que me llegaba el libro Montserrat Ferré me enviaba algunos comentarios que creo interesantes dar a conocer. Los siguientes cinco párrafos son suyos:

Con frecuencia me llegan informaciones sobre las vacunas, sobre los virus, sobre la gripe porcina, sobre el papiloma, sobre los orígenes del Tamiflu y su padre americano, unas a favor de las vacunas, otras en contra, pero muy pocas ofrece una reflexión sobre su significado, sobre el trasfondo de las mismas. Las cadenas de televisión alemanas, país en el que resido, publicaban hace unos días a bombo y platillo que las aseguradoras médicas no querían hacerse cargo de los costes de la vacuna de la gripe porcina o A. En Alemania hace algunas semanas que empezaron las pruebas de la posible vacuna contra la gripe A en niños y adultos y las autoridades han informado de que cuando en otoño empiecen con las vacunaciones hay que contar con efectos secundarios como en todas las campañas.

¿Qué hay detrás de tanta insensatez? Los virus, las bacterias, los parásitos o los hongos, se desarrollan cuando hay residuos proteínicos (lácteos, carnes, pescados, soja sin fermentar) que no se han eliminado por vía natural y se han acumulado. ¿Por qué no se han eliminado? Sencillamente, la alimentación convencional no aporta los minerales necesarios ya que sólo se pueden obtener de los vegetales crudos, no se bebe lo que el cuerpo necesita ni se utiliza sal marina pura en lugar de las mixturas que se encuentran en los comercios.

Cada molécula residual (residuos proteínicos, aditivos químicos, metales pesados, restos de medicamentos, drogas, alcohol, tabaco o contaminación en general) necesita de una molécula de mineral para que, junto con el agua sobrante se expulsen por vía natural. La sal marina retiene la cantidad de agua necesaria, no más, además de aportar 80 nutrientes distintos imprescindibles para la vida.

Los minerales tienen muchas funciones, si hay carencia o desequilibrio la salud se resiente, las glándulas no pueden fabricar todas las hormonas necesarias, la membrana celular pierde su permeabilidad y el interior de la célula al no tener comunicación con el exterior se va secando/deshidratando. Es el origen de la deshidratación celular y la causa de la mayoría de enfermedades. Todas las patologías que cursan con dolores, con convulsiones, con parálisis, con inflamaciones, con rampas, con desequilibrio hormonal, con tumoraciones, con infecciones, tienen su punto de origen en la deshidratación celular.

El problema psíquico es lo que determinará la naturaleza de la enfermedad, según la forma de reaccionar la persona. Un problema psíquico o una situación de estrés no puede hacer ningún daño si la persona está correctamente alimentada y no tiene acumulaciones proteínicas en su interior”.

Recuerda en su texto Montserrat que la curación es el milagro diario de nuestro organismo. Que para estar sanos necesitamos las fuerzas de curación propias que por naturaleza posee cada organismo vivo: “Si estamos sanos, para conservar la salud, si estamos enfermos, para recuperarla. Cuidemos a nuestro cuerpo y nuestro cuerpo nos cuidará”.

Los atentados del 11-S y el marketing del miedo para vender fármacos

Durante los últimos lustros se ha expandido por el globo terráqueo el miedo a diferentes epidemias o pandemias que amenazaban la salud de la ciudadanía. Pero en la mayor parte de los casos todo quedó en prácticamente un susto. ¿Qué ocurrió con el denominado mal de la vacas locas? ¿Cuántas personas fallecieron realmente por la gripe aviar cuando la Organización Mundial de la Salud especulaba con 150.000.000 de personas muertas? ¿Qué sucederá en los próximos meses con la gripe A? Dentro de algunos años volveremos la vista atrás con nuestra particular máquina del tiempo, el cerebro, y podremos evaluarlo. ¿Se acuerdan del pánico global desatado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos ante la posibilidad de “ataques terroristas” con ántrax?

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El 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos sufrió varios atentados cuyos objetivos más sobresalientes fueron las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono. Durante las semanas posteriores, por todo el mundo se extendió el temor ante la posibilidad de nuevas agresiones que esta vez tendrían como protagonista a la bacteria del ántrax, conocida arma biológica. La muerte de tres personas durante el mes de octubre ayudó a alimentar el terror global. En un momento crítico para la humanidad, los ejecutivos de Bayer volvieron a frotarse las manos. La multinacional germana poseía en esos días la patente del antibiótico Ciprobay, el más efectivo contra el ántrax. El Gobierno de EE.UU. necesitaba 1.200 millones de pastillas pero Bayer sólo podía fabricar 60 millones cada mes. Ante las prisas de las distintas administraciones, el Gobierno de Canadá y el Partido Demócrata estadounidense propusieron obviar la patente de Bayer y encargar a otros laboratorios que produjeran un genérico de Ciprobay. Bayer amenazó con demandar al Ejecutivo canadiense y en este particular tira y afloja tuvo que rebajar el precio de la caja de Ciprobay de 330 € las 60 dosis a 90 €.

La conclusión, en 2003, de la patente de Ciprobay mantenía en alerta a varias compañías farmacéuticas deseosas de colocar en el mercado un producto similar. Bayer también estaba en guardia. Según Marta Durán, Boris Kanzleiter y Leonarda Reyes, en su trabajo “Bayer: el negocio del miedo”:

En 1997 la empresa Barr Laboratories, una de las fabricantes de genéricos más importantes en EE.UU., estaba lista para sacar al mercado su versión de Ciprobay. Cuando Bayer conoció las intenciones de Barr, inició un juicio para impedir el permiso del genérico. Entre trámites y el proceso legal iban a transcurrir 30 meses antes de que el genérico estuviera en las farmacias… y 30 meses significaban mucho dinero. Así que, en lugar de permitir que otra empresa fabricara el medicamento, Bayer llegó a un acuerdo con Barr: pagarle 30 millones de dólares cada año, desde 1997 hasta 2003, cuando expira la patente de Ciprobay o antes si un juez resolvía la controversia”.

En aquellas mismas fechas la OMS señaló que 17.000.000 de personas mueren al año por no poder pagar fármacos fundamentales que son corrientes en los países ricos. En plena resaca del 11-S, en EE.UU. y Canadá se planteó la posibilidad de obviar la patente de Ciprobay para poder acceder rápido a las dosis necesarias.

Paradójicamente, los países industrializados presionan a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para perpetuar las patentes de preparados esenciales en los pueblos pobres. Hoy ocurre algo similar con los antivirales utilizados para la gripe A, Algunos gobiernos están diciendo que si son verdaderamente útiles para esta patología sus patentes deberían ser interrumpidas en beneficio de la humanidad. Otras fuentes como Médicos sin fronteras alegan no sin razón que al incentivar la idea de pandemia se está obligando moralmente a muchos países a comprar antivirales que los endeudarán cuando en realidad son naciones cuyo presupuesto apenas da para algunos fármacos esenciales para sus poblaciones.

Más info: Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad

La percepción social del riesgo de contagiarse y de morir por gripe A no tiene nada que ver con la realidad

Lo prometido es deuda y aquí les dejo la segunda parte de la carta a la ministra de Sanidad que comencé a publicar ayer y que por su longitud he decidido darla en dos jornadas. Por cierto, la ilustración es de uno de los dibujantes en prensa más provocadores, inspirados y “radiKales” de la actualidad, Kalvellido, que ayer conoció este blog y quedó encantado hasta el punto de cedernos los derechos de su trabajo.

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PROPUESTAS:

Dejen de organizar protocolos y de promover medidas de recepción a los pacientes de probable gripe A que carecen de sentido. Es absurdo el aislamiento en urgencias y en los centros de salud de los pacientes con fiebre y síntomas de gripe. Durante la epidemia los griposos estarán en todos sitios y las medidas de aislamiento son innecesarias en los centros sanitarios. Sólo contribuyen a crear alarma y pánico.

No promuevan el diagnóstico exacto de la gripe A, excepto para investigación y vigilancia epidemiológica. Las pruebas de detección rápida son poco fiables, e inútiles. El seguimiento es el mismo sea gripe A, gripe estacional, o cualquier otra infección respiratoria.

Dejen que los médicos clínicos hagan su labor. Llevan años atendiendo a los pacientes con gripe y saben hacerlo en las urgencias, las consultas y los domicilios. Los “expertos” poco pueden añadir, salvo colaborar como consultores. La gripe A es más benigna que la estacional, pero probablemente concentrará a los enfermos en un periodo breve de tiempo. No conviene hacer grandes inversiones ni cambios, sino reforzar los dispositivos existentes con lógica y sentido común. La buena atención clínica a los casos complicados es tan importante o más que todas las demás medidas juntas. La atención a domicilio debería gravitar sobre los médicos de cabecera que tienen conocimiento y capacidad de decisión respecto a sus pacientes y su entorno familiar. Tengan en cuenta la sobrecarga de trabajo y prevean medidas para compensar las horas extras de trabajo (no todo es gastar en acumular antivirales y vacunas).

No promuevan excesivamente ni los antivirales ni la vacuna. Hay dudas razonables sobre sus ventajas, y tienen efectos adversos innegables.

Tengan en cuenta que la gripe A tendrá más impacto en la clase social baja, entre los pobres, marginados, toxicómanos, mal alimentados, mal abrigados y habitantes de viviendas insalubres. Todos ellos tienen menos interés por su salud por lo que habrá que prever medidas proactivas tendentes a evitar la falta de equidad en la atención a estos pacientes y poblaciones.

No promuevan el uso de mascarillas. Su eficacia es dudosa.

Promuevan el autocuidado. Lo importante es que los pacientes y las familias se enfrenten a la gripe A con la misma serenidad y buen hacer que a la gripe estacional. El ser humano ha evolucionado en convivencia con el virus gripal, de forma que hay un excelente cúmulo increible de normas sensatas de autocuidados en la población. Como siempre ante la gripe, los individuos y las familias son capaces de cuidarse sin necesidad de médicos ni de sanitarios.

Faciliten la justificación de la ausencia al trabajo. La gripe dura siete días y normalmente los tres primeros son los peores. Nada impide que esos tres días se puedan justificar por el propio trabajador, sin necesidad de baja médica (con lo que se ahorra la visita al médico en el 95% de los casos, que serán leves). Y en caso de ausencia más larga, de hasta una semana, facilite la justificación de la baja con un sólo documento que se pueda hacer en sólo una visita (según la organización actual se requerirían tres).

No cierren los colegios, ni las escuelas, ni las universidades. Tengan sentido común y auto-control.

Pidan a los medios de comunicación que sean responsables. No tiene sentido transmitir en vivo y en directo cada muerte por gripe A. En vez de 500 parecerán 500.000. Con ello se crea alarma social innecesaria. Tenemos la experiencia de la meningitis C, que desato el pánico por este comportamiento absurdo de los medios de comunicación.La percepción social del riesgo de contagiarse y de morir por gripe A no tiene nada que ver con la realidad. Todos tenemos la culpa, desde la Organización Mundial de la Salud al Ministerio de Sanidad y Politica Social, pasando por las Consejerías de Sanidad, los Colegios de Médicos y los medios de comunicación. Y entre todos hay que lograr enmendar este desaguisado antes de que sea tarde. Es clave que la percepción social del riesgo de enfermar y de morir por gripe A corresponda a la realidad, a la de una enfermedad leve, una gripe de menor gravedad que la habitual.

Informaciones “oficiales” o independientes sobre la gripe A

Al hilo de lo que comentaba en la información anterior sobre que si los colegios de médicos quieren información sobre la gripe A, que si quieren darla, que si no quieren colaborar en esta interesada “epidemia de miedo”, que si apuestan por vacunar “sólo” al 40% de la población, que si muchos médicos no piensan vacunarse (algunos de ellos lo manifiestan claramente en los comentarios de dicha información, por algo será). Como digo, al hilo de todo esto la Organización Médica Colegial, a través de su Fundación para la Formación (FFOMC), junto a las Sociedades Científicas de Médicos Generales y de Familia (SEMG), de Urgencias y Emergencias (SEMES) y de Pediatría (AEP) han acordado la puesta en marcha de una serie de proyectos formativos

que tienen como objetivo facilitar formación e información, tanto on-line como presencial, a todos los médicos interesados, fundamentalmente de Atención Primaria, de Urgencias y de Pediatría, sobre todos los aspectos concernientes a este tipo de gripe declarada como pandemia”, explica la OMC en un comunicado.

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No está mal la iniciativa, ya era hora después de estar hablando del asunto desde hace meses. Estos cursos serán una oportunidad excelente para contrarrestar la campaña pro “epidemia de miedo” que se ha desatado, cuyo compromiso ha adquirido la OMC. Sería interesante que cuando comience eta iniciativa, a principios de septiembre, alguno de los participantes nos cuente si es así. Llama la atención que entre los “Colaboradores” de, por ejemplo, la Fundación para la Formación de la OMC, estén alguna de las multinacionales farmacéuticas que en unas semanas pondrán a la venta su vacuna contra la gripe A, el criticado por algunos médicos en este mismo blog Ministerio de Sanidad o la propia Farmaindustria, el lobby de la patronal farmacéutica española. Supongo que la información que van a dar a los médicos no provendrá de estas fuentes que son juez y parte en el “negocio de la pandemia“.

Agradecer a los profesionales sanitarios críticos sus comentarios en estas páginas pues ante situaciones de “caos organizado” como esta es muy importante tener claros los puntos de referencia a los que asirse.

Entretanto el respetado  médico Juan Gérvas, del que recordarán que hemos publicado en este blog algunas de sus colaboraciones, escribe una “Carta abierta a la ministra de Sanidad y a los consejeros de Sanidad (con copia a mis pacientes)” que les resumo a comtinuación:

Con el debido respeto, ruego que escuchen a este médico general rural preocupado por el pánico desatado ante la epidemia de gripe A. Es preocupación clínica y social, pues se refiere tanto a la atención a los pacientes como al impacto en la estructura social, laboral y económica de un pánico que tendrá peores consecuencias que la propia epidemia de gripe A.

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CONSIDERACIONES
Conviene recordar que el Gobierno de Canadá se planteó dos objetivos ante la gripe aviar (cuando en 2005 la OMS amenazó con hasta 150 millones de muertos, que quedaron en apenas 200 personas muertas en todo el mundo)

1/ Disminuir su impacto en morbilidad y en mortalidad. 2/ Mantener la estructura social. No es una visión improbable la de un país sumido en el caos, parado por cierres de escuelas y centros de trabajo, con las urgencias y servicios médicos colapsados, con falta de atención a otros problemas de salud incluso graves, como infartos de miocardio y apendicitis (sin hablar de los errores tipo retrasos en el diagnóstico de meningitis por confusión con la “omnipresente” y deslumbrante gripe A)”.

Y, sin embargo, la gripe A es enfermedad benigna, con menos mortalidad que la gripe estacional (la de todos los años). Lo sabemos ya con datos, por la experiencia del invierno en los paises del hemisferio sur. La diferencia es responder como Argentina (pánico y descontrol absoluto) o como Australia (organización y eficacia). Según los cálculos más ciertos podemos esperar como máximo unos 500 fallecimientos por gripe A, frente a los más de 1.500 anuales por la gripe estacional. Por ello, habrá menos muertos en todos los grupos de edad con la gripe A que con la gripe estacional. Para disminuir la mortalidad habrá que tratar adecuadamente a los casos que se compliquen. Lastimosamente la vacuna prometida llegará tarde y no deja de ser una vacuna cuya eficacia desconocemos. Hasta que no haya más conocimiento muchos ni nos la pondremos ni la recomendaremos.

Respecto a las embarazadas, siempre se han visto más afectadas por la gripe, especialmente en el tercer trimestre, por los cambios cardio-respiratorios que provoca la ocupación del abdomen por el útero grávido. La gripe A no cambia nada respecto a la gripe estacional; habrá la misma proporción de ingresos, y menos muertes que con la gripe estacional. La embarazada puede y debería llevar la vida sana que siempre se le ha recomendado, lo que incluye continuar con su vida normal, familiar y laboral. La gripe A no provoca abortos ni malformaciones del feto. Estar embarazada no aumenta la probabilidad de contagiarse por gripe A. Se debe continuar la lactancia natural aunque se tenga gripe A, no hay ningún problema para el lactante.

La selección de personas por sus “factores de riesgo” es cuestión discutible pues los factores de riesgo ni son necesarios ni son suficientes para explicar las complicaciones. Por ejemplo, hasta el 70% de los niños que mueren por gripe estacional carecen de factores de riesgo definidos.

La predicción sobre la evolución de la gripe A debería basarse en lo que sabemos de esta epidemia y de pandemias previas. Por ello lo previsible es una onda de rápido contagio. Hablar de otras posibilidades es ignorancia, fantasía, irresponsabilidad o maldad. Es absurdo recordar epidemias de gripes de cuando ni había una cobertura pública sanitaria ni existían antibióticos para tratar las neunomías que las complican.

Mañana, para no extendernos demasiado por hoy, prometo ofrecerles el capítulo de “Propuestas”, no se lo pierdan que no tiene desperdicio.

Los médicos quieren evitar una “epidemia de miedo” en torno a la gripe A

Un amigo, fotógrafo por más señas, se dirigió esta semana al Colegio de Médicos de Madrid para hacer una foto del cartel que pende de la fachada del edificio.

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Foto: TIFFotos.com

A su regreso me escribe un correo:

Me ha sorprendido mucho que no tuvieran nada de información sobre la Gripe A disponible para el público, las recepcionistas me lo comentaban con los hombros encojidos…”

No deja de ser paradójico que el el Colegio madrileño no ofrezca a la entrada del edificio ni un folleto sobre el asunto cuando, a comienzos de julio, representantes de la Organización Médica Colegial (OMC) participaron en una reunión del Comité Científico para la gripe A/H1N1, dependiente del Ministerio de Sanidad y Política Social. Este Comité se compremetió a realizar en breve recomendaciones de actuaciones clínicas y de laboratorio en torno a la gripe A. En un comunicado la OMC explica:

Hay una serie de aspectos relevantes en estos momentos, uno de ellos pasa por ultimarse los trabajos en relación a la vacuna prevista para el próximo mes de octubre, y otro de ellos, que concierne a los médicos, es el relativo a generar un buen grado de información, sobre todo en el primer nivel asistencial, y evitar “una epidemia de miedo” injustificada entre la ciudadanía”.

Pero digo yo que tendrán pensado hacer algo más, ofrecer más información, que aquella que intenta prohibir los besos, el contacto humano, el saludo cálido entre congéneres de una misma especie.

Por otra parte, pese a que la OMC participa en reuniones de alto Estado con los representantes del Ministerio de Sanidad en las que se habla de vacunar a la población, el presidente de la organización que aglutina a buena parte de los galenos de nuestro país, Juan José Rodríguez Sendín, ha afirmado que “no tiene sentido vacunar a toda la población” contra la gripe A; le parece conveniente hacerlo con el 40%, que es la cifra de personas que cada año se vacunan contra la gripe estacional o común. No es pequeña la cifra. No es mal negocio para quien reciba el pedido. “No hay razones para alterar ese porcentaje”, opina y agrega:

Si hay alguna razón, probablemente no sea sanitaria”.

Muchos de los médicos van a dar ejemplo pues la mayor parte de los profesionales sanitarios vascos no piensan vacunarse contra la gripe A. Toda una referencia.

Esperando a la “pandemia”: Pero, ¿qué ocurrirá cuando el virus H1N1 se extienda por África?

De una entrevista que le realizaron hace no mucho al profesor Maximo Sandín en el blog de original nombre e intenciones Zeteticismo (vale la pena leer la definición del concepto en el propio blog) rescato parte de la última respuesta de este profesor de Antropología Biológica en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. El enunciado que precedió a su contestación es: “Algún comentario o reflexión final sobre el Año de Darwin”. Como saben lo lectores asiduos de este blog, Sandín es un conocido analista crítico de las enseñanzas de Darwin que, según él, son utilizadas por los poderosos contemporáneos para mantener el control social. El contenido de la respuesta es de la máxima actualidad pues por estos párrafos desfilan virus, enfermedades, genes e incluso el autor propone interrogantes sobre el transcurrir del protagonista de la gripe A, el virus H1N1. Se lo resumo a continuación.

Africa cerdo

Comienza Sandín contestando al enunciado propuesto:

Sólo quisiera pedir a los que tengan la paciencia de leer esto que reflexionen sobre lo que realmente ha significado el darwinismo que, insisto, no es una creación de Darwin, para la Biología y para la Humanidad. Una concepción distorsionada de la Naturaleza y de las relaciones de los hombres entre sí. ¿Cómo se puede interpretar la enorme complejidad de las relaciones ecológicas, en la que todos los elementos bióticos y abióticos están interrelacionados y en la que todos son absolutamente imprescindibles, en términos empresariales regidos por la competencia? ¿Cómo se puede extrapolar la competencia a los más recónditos niveles de la vida? Compiten las células, las moléculas, el ADN es “egoísta” y lo que no se entiende es “basura”…

Esta forma de ver la Naturaleza lleva a los especialistas más brillantes y prestigiosos a interpretar todos los fenómenos biológicos al revés de la realidad, en función de lo que les han enseñado. Intentaré explicarlo simplemente, aunque no sé si seré capaz: Los conocimientos actuales están mostrando que las relaciones entre los organismos entre sí y con el entorno están regidas, no por la competencia, sino por el equilibrio en forma de redes complejas de interacciones que comunican los organismos entre sí y con el ambiente”.

Si me permiten un inciso ¿acaso esta no es la mejor definición de lo mejor de Internet? Continúa el profesor.

Que la información genética, también fruto de una compleja red de interacciones moleculares, también tiene una gran capacidad de respuesta al ambiente (un concepto odiado por los “deterministas”), mediante distintos procesos genéticos y epigenéticos. Que vivimos literalmente inmersos en una inconcebible cantidad de bacterias y virus que tienen unas funciones esenciales para la vida en el Planeta y en el interior y el exterior de los organismos, y que su aspecto patológico (extremadamente minoritario), es el resultado de algún tipo de desestabilización de sus funciones, de algún desequilibrio de sus relaciones naturales”.

Pero, es que hemos hecho -los seres humanos, se entiende-, algo mal, para enfadar a la naturaleza?

Si tenemos en cuenta estos datos reales, te produce una sensación angustiosa cuando lees que se están invirtiendo cifras fabulosas para “secuenciar los cánceres” o cuando ves los descubrimientos de los, cada vez más numerosos, “genes del cáncer”. El cáncer no está en los genes (en unos “genes malos”). Es producto de agresiones ambientales, porque vivimos sometidos a infinidad de sustancias químicas sintéticas, a radiaciones electromagnéticas, a estrés inmunodepresor… los genes del cáncer son alteraciones genéticas y epigenéticas (y por eso pueden ser hereditarios) producidas por estas agresiones. Y los “virus cancerígenos” son virus endógenos activados por estas agresiones y emitidos por los tumores. Y los virus no “mutan para evadir las defensas del hospedador”, porque los virus en estado libre son absolutamente inertes. Y los virus endógenos no son “parásitos” ni “explotados por el hospedador”, y no “secuestran la maquinaria celular”, sino que es la célula la que utiliza los componentes de los virus. Podríamos llenar un tomo de buen grosor con interpretaciones de este tipo. Lo que todas tienen en común es que estos “descubrimientos” están enfocados en intentar interrumpir  estos procesos, en lugar de comprenderlos y prevenirlos y servirán para fabricar (y vender) fármacos”.

Máximo Sandín explica que este es el motivo por el que no va a cambiar nada en las interpretaciones “patológicas” de la Naturaleza. Es más rentable vender medicinas (fundamentalmente para “tratar los síntomas”) que evitar las enfermedades. Y dentro de este negocio, las vacunas son el mejor negocio. La inmunidad natural es un fenómeno mediante el que el organismo mantiene el equilibrio con los innumerables microorganismos del entorno. En unas condiciones razonables (no exageradas) de higiene y condiciones adecuadas de nutrición y salud, se produce sin ningún problema. Pero Sandín continúa con su respuesta:

La introducción en el torrente circulatorio de variadas dosis de antígenos o microorganismos “atenuados” puede producir una debilitación del sistema inmune, haciendo a la población más susceptible a enfermedades y produciendo problemas alérgicos. Incluso, los aditivos de algunas vacunas derivados del mercurio o del aluminio, que son neurotóxicos, se han asociado por expertos “silenciados” a problemas neurológicos y al aumento de la incidencia de autismo. El caso de la innecesaria y peligrosa vacuna contra el papilomavirus es muy explícito. Se descubrió que dos de los miembros del tribunal que concedió el Nóbel (la mejor publicidad) a Zur Hausen estaban relacionados con la industria farmacéutica. Semejante escándalo, que se publicó en la prensa, habría sido suficiente para retirarle el Nobel y suspender las vacunaciones, ¿ha oído algo de ello?”.

En este punto el especialista en antropología recuerda lo que por obvio no merece olvidarse: “Los magnates que están detrás de la industria farmacéutica, de la biotecnológica, de los transgénicos… y de la información, tienen mucho dinero y, por tanto, mucho poder”. Y para ir finalizando añade:

No quiero profundizar aquí en este tema porque podría ser acusado de “conspiranoico”, un término acuñado por los “creadores de opinión” (estos mismos magnates han creado centros para “crear opinión” mediante la difusión de tópicos), para los que denuncian estas maquinaciones. Prefiero que el (hipotético) lector investigue por su cuenta. Pero sí quiero decir que mi búsqueda de información sobre estos temas me ha llevado a comprobar que el Mundo está en manos de verdaderos paranoicos (por cierto, fervientes darwinistas), que han adquirido tanto poder que se sienten autorizados para decidir el destino de la Humanidad, y quienes o cuantos les sobran. No es una “teoría conspirativa”. Lo han comentado públicamente y se les puede ver en los medios de comunicación durante reuniones en las que comparten sus preocupaciones “filantrópicas” por el aumento de la población mundial.

He leído informaciones terribles sobre vacunaciones esterilizadoras a indígenas americanas o en la India y Filipinas. Por eso, cuando leo que se han hecho estudios genéticos en poblaciones africanas “para conocer su evolución” o en indígenas mexicanas “para poder aplicarles la medicina personalizada” me produce una gran preocupación. Como la que me produce pensar qué pasará cuando el extraño virus recombinante “H1N1” se extienda por África”.

Este último enlace pertenece a la página del Instituto ISIS -una creación de Edward Goldsmith, el ecólogo más impotante de la actualidad y fundador de la revista The Ecologist- y lo firma Mae-Wan-Ho, una bioquímica coreana que abandonó la investigación en “ingeniería genética” cuando comprendió de qué iba la cosa (Wan-Ho es autora de un libro de fácil acceso llamado “Ingeniería genética, sueño o pesadilla”). Lo que dice esta información es que, según algunos expertos, un virus recombinante de tres especies (como el H1N1) es poco menos que imposible en la naturaleza pero factible en un laboratorio y habla de los peligros de las vacunas en general. En fin, ya queda menos para que les podamos contar de qué va la vacuna contra la gripe A. Sigan a la escucha.

Más info: Sobre el poder de las multinacionales farmacéuticas, con capítulos monográficos dedicados a los laboratorios más importantes, pueden leer Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad. Sobre cómo se crea opinión, se controla ésta y se impone la versión de los grupos de interés privado en estos y más asuntos, Conspiraciones tóxicas: Cómo atentan contra nuestra salud y el medioambiente los grupos empresariales.

Error de pronóstico: El pánico ante la gripe A no está justificado

Juan Gérvas, médico de la Sierra Norte madrileña y profesor de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras cosas, hace una llamada a la paciencia y la tranquilidad ante la posible expansión de la gripe A.

La gripe es una enfermedad viral que se suele padecer durante el invierno en forma de epidemia (epidemia estacional) que afecta a gran parte de la población. Como bien dice el refrán: la gripe dura siete días con tratamiento, y una semana sin él. La gripe es enfermedad leve, con fiebre y síntomas varios como dolor de cabeza y muscular, náusea, diarrea y malestar general, que obliga a guardar un par de días de reposo. No conviene bajar la fiebre (ni en niños siquiera), y el tratamiento es para el dolor y el malestar”, explica.

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En la línea de otros médicos que desde este blog están llamando a la calma, me manda este artículo (para el que ha revisado la literatura mundial al respecto) con vocación informativa que sigue:

Pese a la levedad de la gripe, se puede demostrar que la mortalidad aumenta en la población con dos picos anuales, uno en los días del verano con el máximo de calor y otro en los días del invierno con la epidemia de gripe. Por ello se aconseja vacunar contra la gripe, aunque se discute si esta vacunación es útil. La epidemia de gripe A, que empezó en Méjico hace unos meses, es de menor gravedad que la epidemia habitual. Es una gripe que se contagia muy fácilmente y por eso es una “pandemia”, porque puede llegar a afectar a la mitad de la población.

Pero la contagiosidad de la gripe A no dice nada de su gravedad y de hecho es menos grave que ninguna gripe previa. Afecta a mucha gente, pero mata menos que la gripe de todos los años. Las cifras son variables según la fuente de datos, pero por ejemplo, en el Reino Unido ha habido cientos de miles de casos y sólo unas 30 muertes y en EE.UU. con un millón de casos sólo 302 muertos. En el invierno boreal (verano en España), en la Argentina han muerto unas 350 personas y en Australia unas 77 personas. Para ponerlo en situación, se calcula que en España mueren durante el invierno por gripe estacional unas 3.000 personas.

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Hemos tenido muchas pandemias y la más letal, la “española” de 1918, mató sobre todo por neumonías bacterianas a los pobres (mal alimentados, hacinados, con viviendas insalubres y mal protegidos del frío). En las otras dos grandes pandemias, de 1957 y 1968, no hubo tal letalidad, entre otras cosas por la existencia de los antibióticos.

¿Qué se puede hacer ante la gripe A? Cuando en 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronosticó que podrían morir de gripe aviar hasta siete millones de personas, se desató el pánico en el mundo. Después hubo sólo 262 muertes. Hubo, pues, un grave error pronóstico. En 2009, con la gripe A, conviene no repetir el mismo error. Por ello es central evitar el pánico. Es absurdo tener pánico frente a la epidemia de gripe A, por más que nos llegará a afectar (levemente) a muchos. Ante la gripe A conviene hacer lo que siempre se hace ante la gripe: cuidarse con prudencia y tranquilidad. Buena hidratación, buena alimentación, buena higiene, y recurrir al médico cuando haya síntomas de importancia, tipo tos con expulsión de sangre y gran deterioro de la respiración.

Conviene no “toserle” a nadie, no tocarse la nariz, taparse la boca al estornudar y lavarse las manos antes de comer, después de ir al servicio y si uno se mancha con los mocos. El virus se elimina por la mucosidad nasal aproximadamente durante los primeros cinco días de la enfermedad. El uso de mascarillas no parece que ayude a evitar la propagación de la epidemia. Conviene no hacer mucha vida social esos primeros días. Respecto al embarazo, no hay nada que decir, pues es saludable en cualquier caso, y también durante la epidemia de gripe A.

No hay tratamiento preventivo alguno: los medicamentos contra la gripe A no previenen la enfermedad (ni el oseltamivir ni el zanamivir). Una vez que se tiene la enfermedad estos mismos medicamentos son también casi inútiles (acortan medio día la evolución de la enfermedad). Además, tienen efectos adversos. Por ejemplo, en niños tratados en Londres con oseltamivir, tuvieron efectos adversos la mitad, generalmente vómitos, y en el 18% fueron alteraciones neuropsiquiátricas. Quizá en algunos casos valga la pena su uso como tratamiento, por ejemplo en enfermos graves y en pacientes con enfermedades crónicas importantes, pero no son útiles ni en niños ni en adultos sanos.

La vacuna contra la gripe es de poca utilidad en niños y adolescentes, con una efectividad del 33%, y absolutamente inútil en los menores de dos años. Hay dudas sobre su eficacia en adultos y ancianos. Sobre la vacuna contra la gripe A no sabemos nada, pero en 1976 se produjo en EE.UU. una vacuna parecida, también con todas las prisas del mundo por el peligro de pandemia y el resultado fue una epidemia de efectos adversos graves (síndrome de Guillain-Barré, enfermedad neurológica) que obligó a parar la vacunación. Las prisas no son buenas para nada y menos para parar una gripe como la A, que tiene tan baja mortalidad. Conviene no repetir el error de 1976. En todo caso, es exigible la firma de un “consentimiento informado” que deje claro los beneficios y riesgos, y el procedimiento a seguir ante los daños por efectos adversos.

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¿Algo más? Las pruebas diagnósticas rápidas de la gripe A tienen poca sensibilidad (del 10 al 60%). Es decir, no vale la pena hacer la determinación para saber si uno tiene gripe A en realidad. Da igual, pues los consejos son los mismos y la prueba no añade la seguridad de no tener la gripe A. Tanto el virus de la gripe A como el de la gripe estacional pueden mutar dejando por completo inútiles las vacunas. No hay protección ante la gripe A con la vacunación contra la gripe estacional. Conviene no olvidar que un niño (y un adulto) puede tener otras enfermedades, además de la gripe A.

En el Reino Unido ha habido casos de niños muertos por meningitis tras ser diagnosticados en falso de gripe A. Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, asma, intentos de suicidio, fracturas de cadera, depresión, esquizofrenia y las otras mil enfermedades que requieren atención médica. El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes con gripe A es esencial para que funcionen bien los servicios sanitarios y su médico pueda dedicarse a los enfermos que lo necesitan, con o sin gripe A.