La percepción social del riesgo de contagiarse y de morir por gripe A no tiene nada que ver con la realidad

Lo prometido es deuda y aquí les dejo la segunda parte de la carta a la ministra de Sanidad que comencé a publicar ayer y que por su longitud he decidido darla en dos jornadas. Por cierto, la ilustración es de uno de los dibujantes en prensa más provocadores, inspirados y “radiKales” de la actualidad, Kalvellido, que ayer conoció este blog y quedó encantado hasta el punto de cedernos los derechos de su trabajo.

Kalvellido1

PROPUESTAS:

Dejen de organizar protocolos y de promover medidas de recepción a los pacientes de probable gripe A que carecen de sentido. Es absurdo el aislamiento en urgencias y en los centros de salud de los pacientes con fiebre y síntomas de gripe. Durante la epidemia los griposos estarán en todos sitios y las medidas de aislamiento son innecesarias en los centros sanitarios. Sólo contribuyen a crear alarma y pánico.

No promuevan el diagnóstico exacto de la gripe A, excepto para investigación y vigilancia epidemiológica. Las pruebas de detección rápida son poco fiables, e inútiles. El seguimiento es el mismo sea gripe A, gripe estacional, o cualquier otra infección respiratoria.

Dejen que los médicos clínicos hagan su labor. Llevan años atendiendo a los pacientes con gripe y saben hacerlo en las urgencias, las consultas y los domicilios. Los “expertos” poco pueden añadir, salvo colaborar como consultores. La gripe A es más benigna que la estacional, pero probablemente concentrará a los enfermos en un periodo breve de tiempo. No conviene hacer grandes inversiones ni cambios, sino reforzar los dispositivos existentes con lógica y sentido común. La buena atención clínica a los casos complicados es tan importante o más que todas las demás medidas juntas. La atención a domicilio debería gravitar sobre los médicos de cabecera que tienen conocimiento y capacidad de decisión respecto a sus pacientes y su entorno familiar. Tengan en cuenta la sobrecarga de trabajo y prevean medidas para compensar las horas extras de trabajo (no todo es gastar en acumular antivirales y vacunas).

No promuevan excesivamente ni los antivirales ni la vacuna. Hay dudas razonables sobre sus ventajas, y tienen efectos adversos innegables.

Tengan en cuenta que la gripe A tendrá más impacto en la clase social baja, entre los pobres, marginados, toxicómanos, mal alimentados, mal abrigados y habitantes de viviendas insalubres. Todos ellos tienen menos interés por su salud por lo que habrá que prever medidas proactivas tendentes a evitar la falta de equidad en la atención a estos pacientes y poblaciones.

No promuevan el uso de mascarillas. Su eficacia es dudosa.

Promuevan el autocuidado. Lo importante es que los pacientes y las familias se enfrenten a la gripe A con la misma serenidad y buen hacer que a la gripe estacional. El ser humano ha evolucionado en convivencia con el virus gripal, de forma que hay un excelente cúmulo increible de normas sensatas de autocuidados en la población. Como siempre ante la gripe, los individuos y las familias son capaces de cuidarse sin necesidad de médicos ni de sanitarios.

Faciliten la justificación de la ausencia al trabajo. La gripe dura siete días y normalmente los tres primeros son los peores. Nada impide que esos tres días se puedan justificar por el propio trabajador, sin necesidad de baja médica (con lo que se ahorra la visita al médico en el 95% de los casos, que serán leves). Y en caso de ausencia más larga, de hasta una semana, facilite la justificación de la baja con un sólo documento que se pueda hacer en sólo una visita (según la organización actual se requerirían tres).

No cierren los colegios, ni las escuelas, ni las universidades. Tengan sentido común y auto-control.

Pidan a los medios de comunicación que sean responsables. No tiene sentido transmitir en vivo y en directo cada muerte por gripe A. En vez de 500 parecerán 500.000. Con ello se crea alarma social innecesaria. Tenemos la experiencia de la meningitis C, que desato el pánico por este comportamiento absurdo de los medios de comunicación.La percepción social del riesgo de contagiarse y de morir por gripe A no tiene nada que ver con la realidad. Todos tenemos la culpa, desde la Organización Mundial de la Salud al Ministerio de Sanidad y Politica Social, pasando por las Consejerías de Sanidad, los Colegios de Médicos y los medios de comunicación. Y entre todos hay que lograr enmendar este desaguisado antes de que sea tarde. Es clave que la percepción social del riesgo de enfermar y de morir por gripe A corresponda a la realidad, a la de una enfermedad leve, una gripe de menor gravedad que la habitual.

Informaciones “oficiales” o independientes sobre la gripe A

Al hilo de lo que comentaba en la información anterior sobre que si los colegios de médicos quieren información sobre la gripe A, que si quieren darla, que si no quieren colaborar en esta interesada “epidemia de miedo”, que si apuestan por vacunar “sólo” al 40% de la población, que si muchos médicos no piensan vacunarse (algunos de ellos lo manifiestan claramente en los comentarios de dicha información, por algo será). Como digo, al hilo de todo esto la Organización Médica Colegial, a través de su Fundación para la Formación (FFOMC), junto a las Sociedades Científicas de Médicos Generales y de Familia (SEMG), de Urgencias y Emergencias (SEMES) y de Pediatría (AEP) han acordado la puesta en marcha de una serie de proyectos formativos

que tienen como objetivo facilitar formación e información, tanto on-line como presencial, a todos los médicos interesados, fundamentalmente de Atención Primaria, de Urgencias y de Pediatría, sobre todos los aspectos concernientes a este tipo de gripe declarada como pandemia”, explica la OMC en un comunicado.

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No está mal la iniciativa, ya era hora después de estar hablando del asunto desde hace meses. Estos cursos serán una oportunidad excelente para contrarrestar la campaña pro “epidemia de miedo” que se ha desatado, cuyo compromiso ha adquirido la OMC. Sería interesante que cuando comience eta iniciativa, a principios de septiembre, alguno de los participantes nos cuente si es así. Llama la atención que entre los “Colaboradores” de, por ejemplo, la Fundación para la Formación de la OMC, estén alguna de las multinacionales farmacéuticas que en unas semanas pondrán a la venta su vacuna contra la gripe A, el criticado por algunos médicos en este mismo blog Ministerio de Sanidad o la propia Farmaindustria, el lobby de la patronal farmacéutica española. Supongo que la información que van a dar a los médicos no provendrá de estas fuentes que son juez y parte en el “negocio de la pandemia“.

Agradecer a los profesionales sanitarios críticos sus comentarios en estas páginas pues ante situaciones de “caos organizado” como esta es muy importante tener claros los puntos de referencia a los que asirse.

Entretanto el respetado  médico Juan Gérvas, del que recordarán que hemos publicado en este blog algunas de sus colaboraciones, escribe una “Carta abierta a la ministra de Sanidad y a los consejeros de Sanidad (con copia a mis pacientes)” que les resumo a comtinuación:

Con el debido respeto, ruego que escuchen a este médico general rural preocupado por el pánico desatado ante la epidemia de gripe A. Es preocupación clínica y social, pues se refiere tanto a la atención a los pacientes como al impacto en la estructura social, laboral y económica de un pánico que tendrá peores consecuencias que la propia epidemia de gripe A.

TRINIDAD JIMENEZ GRIPE A

CONSIDERACIONES
Conviene recordar que el Gobierno de Canadá se planteó dos objetivos ante la gripe aviar (cuando en 2005 la OMS amenazó con hasta 150 millones de muertos, que quedaron en apenas 200 personas muertas en todo el mundo)

1/ Disminuir su impacto en morbilidad y en mortalidad. 2/ Mantener la estructura social. No es una visión improbable la de un país sumido en el caos, parado por cierres de escuelas y centros de trabajo, con las urgencias y servicios médicos colapsados, con falta de atención a otros problemas de salud incluso graves, como infartos de miocardio y apendicitis (sin hablar de los errores tipo retrasos en el diagnóstico de meningitis por confusión con la “omnipresente” y deslumbrante gripe A)”.

Y, sin embargo, la gripe A es enfermedad benigna, con menos mortalidad que la gripe estacional (la de todos los años). Lo sabemos ya con datos, por la experiencia del invierno en los paises del hemisferio sur. La diferencia es responder como Argentina (pánico y descontrol absoluto) o como Australia (organización y eficacia). Según los cálculos más ciertos podemos esperar como máximo unos 500 fallecimientos por gripe A, frente a los más de 1.500 anuales por la gripe estacional. Por ello, habrá menos muertos en todos los grupos de edad con la gripe A que con la gripe estacional. Para disminuir la mortalidad habrá que tratar adecuadamente a los casos que se compliquen. Lastimosamente la vacuna prometida llegará tarde y no deja de ser una vacuna cuya eficacia desconocemos. Hasta que no haya más conocimiento muchos ni nos la pondremos ni la recomendaremos.

Respecto a las embarazadas, siempre se han visto más afectadas por la gripe, especialmente en el tercer trimestre, por los cambios cardio-respiratorios que provoca la ocupación del abdomen por el útero grávido. La gripe A no cambia nada respecto a la gripe estacional; habrá la misma proporción de ingresos, y menos muertes que con la gripe estacional. La embarazada puede y debería llevar la vida sana que siempre se le ha recomendado, lo que incluye continuar con su vida normal, familiar y laboral. La gripe A no provoca abortos ni malformaciones del feto. Estar embarazada no aumenta la probabilidad de contagiarse por gripe A. Se debe continuar la lactancia natural aunque se tenga gripe A, no hay ningún problema para el lactante.

La selección de personas por sus “factores de riesgo” es cuestión discutible pues los factores de riesgo ni son necesarios ni son suficientes para explicar las complicaciones. Por ejemplo, hasta el 70% de los niños que mueren por gripe estacional carecen de factores de riesgo definidos.

La predicción sobre la evolución de la gripe A debería basarse en lo que sabemos de esta epidemia y de pandemias previas. Por ello lo previsible es una onda de rápido contagio. Hablar de otras posibilidades es ignorancia, fantasía, irresponsabilidad o maldad. Es absurdo recordar epidemias de gripes de cuando ni había una cobertura pública sanitaria ni existían antibióticos para tratar las neunomías que las complican.

Mañana, para no extendernos demasiado por hoy, prometo ofrecerles el capítulo de “Propuestas”, no se lo pierdan que no tiene desperdicio.

Un mensaje de tranquilidad ante la Gripe A

Hace unos días me escribía con un médico de familia que ejerce en Barcelona, Josep Manuel da Pena. Comentábamos que nos espera a todos un otoño “caliente” con la previsible expansión de la pandemia de Gripe A. Expansión previsiblemente “natural” pero también artificial; no hace falta ser un lince para suponer que si hay en estos momentos varios laboratorios farmacéuticos preparando a toda prisa la que será su oferta de vacuna contra la Gripe A, que estará lista tras el verano, querrán “colocar el producto en el mercado” a la mayor brevedad posible y con el mayor número de dosis. Pedí a Da Pena que, a título puramente personal, me escribiera unas líneas sobre este asunto. Aquí quedan sus reflexiones, siempre es bueno conocer la opinión de un médico para ir encarando esa particular “cuesta de otoño”:

1. Estamos en presencia de una pandemia de un virus que produce sintomas superponibles, aunque de menor intensidad, con los de la gripe estacional, vieja conocida. Este virus aunque se ha dicho que procede de una mutación de un virus de cerdos, no queda claro.

2. Parece ser que la tasa de letalidad de este virus es notablemente inferior al de la gripe estacional (esta última, cada invierno produce miles de muertes sólo en nuestro país, mal cuantificadas porque al igual que el virus nuevo, lo que hace es complicar patologías de base previa, lo que en definitiva es la causa del fallecimiento). La diferencia es que las muertes de la gripe estacional no salen en los medios de comunicación y las de la gripe nueva sí y con todo tipo de detalles y fotografías de afectados y sus familias, lo que genera una situación de miedo e inseguridad en la población. La olla ya va haciendo chup-chup con lo que pasa en Sudamérica en este momento y con los dos casos de España y el cuartel y las escuelas, etc.

3. Existían ya desde hace tiempo en el mercado dos antivirales (oseltamivir y zanamivir) para la gripe estacional que ningún médico recetábamos por su falta de eficacia (únicamente habían demostrado algo así como un acortamiento de un dia en los síntomas). Por tanto debe haber ganas de colocar estos medicamentos.

4. El problema de la gripe es que se cura sola entre cinco y siete días solo con tratamiento sintomático y la trampa consiste en que si el paciente ha tomado un antiviral mientras tanto, atribuirá falsamente la curación al fármaco y nadie le sacará de la cabeza que no ha sido así, que le ha curado su sistema inmunitario (ha pasado tradicionalmente con los antibióticos y la gripe).

5. Cuando en otoño empiecen a multiplicarse los casos de gripe, nueva o vieja, la población asustada correrá a los centros asistenciales reclamando tratamiento, vacuna, etc. Me temo que los políticos recomendarán los antivirales, primero a grupos seleccionados (embarazadas o enfermos crónicos), pero dile tú a un paciente no incluido en uno de dichos grupos que no le das el fármaco, te puede colgar.

6. No creo que un laboratorio saque la vacuna (de seguro carísima) antes de los primeros casos, y aún así dudo que llegara a tiempo. Y ello sería, reconozco ser un malpensado, para no perder el negocio de los antivirales. El precio del oseltamivir (Tamiflu) supera los 40$, pero el otro (Relenza) valía 22,90€ hace dos años. La ministra dice que ya ha comprado no sé cuantos millones de dosis del primero y cree que con ello tranquiliza a la población.

7. Estamos en un mundo de locos.

En resumen, otra vez miedo irracional; poca capacidad de los políticos; nuevo negocio farmacéutico (como siempre con buenos estrategas). En lugar de moderarse los medios de comunicación; aplicar medidas preventivas (tan sencillas como lavarse las manos o utilizar pañuelos desechables); y enviar mensajes de tranquilidad a la población.

El peligro de los usos falsificados de medicamentos

Pese a lo publicado en el anterior post, Close Up no es la compañía líder mundial en este negocio de auditoría o espionaje de los hábitos de receta de los médicos. El primer puesto entre las corporaciones dedicadas al marketing farmacéutico lo ocupa la estadounidense International Marketing Services Health (IMS).

Durante mis visitas a la sede argentina de la compañía IMS Health se me permitía a veces echar un vistazo subrepticio a un enorme libro de registro del número y monto mensual de ventas pero no fotocopiarlo. Recuerdo que un director de ventas con quien me cité en un café traía algunas cifras anotadas en un trozo de papel, me permitió verlas y luego lo rompió”, contaría el mencionado profesor Lakoff a la revista argentina Página 12 agregando: “Los datos de ventas eran confidenciales y muy valiosos: las empresas farmacéuticas pagan hasta 150.000 pesos anuales (unos 38.104 euros) por suscribirse”.

En suma, datos como los que vende IMS Health sirven luego a los grandes laboratorios para intentar que los médicos más abiertos a sugerencias receten sus medicamentos incluso en dolencias para los que no están indicados con el consiguiente riesgo para la salud de los enfermos. Cuando la multinacional Pfizer adquirió el laboratorio Warner-Lambert un ex directivo de la empresa recién adquirida, el doctor David Franklin, denunció a la compañía compradora por promocionar su fármaco Neurontin para más de una docena de patologías para las que no estaba aprobado. La gabapentina, principio activo de ese medicamento, está permitida por la FDA (la agencia que controla los alimentos y los fármacos en Estados Unidos) para el tratamiento de la epilepsia y los dolores neuropáticos pero Pfizer decidió promocionarlo también para patologías tan dispares como las crisis maniacodepresivas, el déficit de atención, las migrañas, el trastorno bipolar, el síndrome de piernas inquietas o el síndrome de abstinencia.

La conocida organización estadounidense de defensa del consumidor Public Citizen aseguraría que se elaboró para ello una lista de médicos dispuestos a recomendar la gabapentina para usos no autorizados en cenas, reuniones de consultores, seminarios educativos e, incluso, a través de teleconferencias. Según explicó la asociación en su boletín -Worst Pills, Best Pills- los médicos cobraban entre 250 y 3.000 dólares por acto asegurando que algunos llegaban a ganar más de 10.000 dólares al año. Pfizer terminaría siendo multada por ello con 430 millones de dólares por utilizar información falsa y/o manipulada sobre Neurontin y promocionarlo para dolencias no aprobadas. Sólo que no importa. El negocio compensa. Se calcula que en un solo año Neurontin hizo ingresar a la compañía 2.700 millones de dólares, descubriéndose que el 90% de las recetas no correspondían a ninguna de las dos indicaciones aprobadas por la FDA. ¿Que a los enfermos se les está engañando y probablemente dañando por los efectos secundarios del fármaco? ¿A quién le importa?

Esta estrategia, que a muchos lectores puede parecerles incomprensible por no decir imposible de llevar a cabo, se explica porque se da la paradoja -por no utilizar otra palabra más dura- de que en Estados Unidos las compañías no pueden promocionar sus fármacos más que para las enfermedades para las que tienen el visto bueno de la FDA pero los médicos pueden prescribir cualquier fármaco para tratar cualquier enfermedad, esté o no oficialmente indicado su uso en ella.

IMS Health también opera en España. En uno de los documentos estadísticos que oferta sobre Neurontin hecho en nuestro país, al que hemos tenido acceso, la empresa recoge datos sobre las veces que los médicos españoles recetaron ese fármaco durante el periodo comprendido entre abril y junio de 2002 en enfermedades para las que no está indicado. Y pese a que la propia IMS Health tiene clasificado como antiepiléptico el Neurontin en la base de datos de la compañía aparece recetado para otras muchas dolencias, casi todas ellas relacionadas con problemas psíquicos o psicológicos: depresión -y eso que la propia ficha técnica del fármaco afirma que uno de los síntomas adversos observados durante los ensayos clínicos que hizo Pfizer era precisamente el de depresión-, trastorno bipolar, trastornos nerviosos, fobias, adicción al alcohol o a la cocaína e, incluso, para tratar ciertos herpes o diabetes. Y toda esa información, insistimos, la obtiene IMS Health de las recetas que extienden los médicos.

El lobby nuclear al salvamento de Garoña

Ya lo sabrán. En el día Mundial del Medio Ambiente se cumplieron los peores presagios y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la máxima institución en lo que se refiere a la energía atómica en España, ha decidido por unanimidad prorrogar la vida de la central nuclear de Garoña (Burgos). Habrá Garoña durante diez años más pese a la vejez de la central y sus omnipresentes problemas de seguridad. Entre los cinco consejeros que han tomado la decisión está Antonio Colino, ex director de reactores avanzados de Endesa y ex presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA). Esto representa todo un conflicto de intereses.

Pero no es el único, más bien es la norma. Como algunos venimos denunciando durante los últimos años, muchos expertos piensan que el CSN se ha convertido en el primer lobby a favor de quien, por ley, deberían vigilar: la industria nuclear. La institución encargada de velar por la seguridad y control de las instalaciones nucleares ha mantenido unos lazos tan estrechos con las principales empresas del sector en España y ha tomado decisiones tan sospechosamente sorprendentes que ha provocado auténticas conspiraciones palaciegas en su contra por parte de técnicos y hasta directivos de la entidad.

La decisión del CSN contraviene el compromiso electoral del gobierno de Zapatero que es el cierre paulatino de las centrales nucleares. Tampoco es la primera vez que una central amplía su plazo de funcionamiento para satisfacer los intereses de la industria nuclear. La planta atómica de Cofrentes logró en marzo de 2001 una nueva prórroga de explotación del Ministerio de Economía por diez años, previo informe favorable del CSN. A finales de marzo de 2002 la planta aumentó la potencia de su reactor desde el 100% nominal al 110%, siempre con el permiso del Consejo. Para conseguir un mayor rendimiento se realizaron algunas modificaciones del diseño original de la central que requirieron introducir combustible de uranio de mayor potencia energética, lo que también conllevó una serie de cambios en los sistemas de control y de refrigeración de emergencia. Para todo ello deben actualizarse las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), algo así como las normas básicas para un correcto manejo de la central.

El CSN obvió la realización de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que debería haber exigido, como órgano con competencias ambientales en el tema nuclear que es. En el proceso, durante la parada y las pruebas de arranque, la planta atómica sufrió un número de sucesos consecutivos sin precedente. Nueve de estos fueron notificados al CSN de manera reglamentaria, pero en realidad hubo otros tres sucesos importantes más que no fueron notificados. Uno de ellos fue detectado por el cuerpo de la Inspección Residente (IR), funcionarios del CSN que viven en los complejos nucleares para realizar labores de control de las plantas. Concretamente, los inspectores detectaron que durante la recarga los operarios de la central habían introducido mangueras de cables a través de unas válvulas que conectaban con la contención secundaria de la central. De haber ocurrido un accidente en esas condiciones las válvulas no habrían podido cerrarse y la radiactividad hubiera escapado irremisiblemente hacia el exterior.

Esta chapuza quizás era explicable por la urgencia de no detener la producción de la central (y por lo tanto, la facturación para Iberdrola, propietaria de la mitad de la planta) demasiado tiempo. Al final, Cofrentes logró su espectacular transformación en apenas 29 días.

Hubo aún más sorpresas. El 27 de marzo de ese 2002 se produjo una reunión entre directivos de la central y los dos Inspectores Residentes (IR) del CSN que se convirtió en una dura reprimenda. ¿A quién?, a los inspectores. Éstos habían levantado las correspondientes actas tras los problemas que había sufrido Cofrentes. La lógica dice que detrás debía venir un expediente sancionador. Parecía realmente que en lugar de la autoridad en materia de seguridad e inspección se tratara de dos empleados más de Iberdrola, por el tono que tuvo aquella reunión. Cuál no fue la sorpresa de los dos IR cuando sus jefes no sólo no les defienden sino que apoyan las tesis y actitud de la dirección de Cofrentes. 

Sólo el conocimiento de los hechos por parte de Greenpeace logró que meses después el CSN sancionara a los mandatarios de la central. Esta actitud de Cofrentes de presionar a los IR del CSN cuando hacen algo que no les conviene es realmente muy preocupante, y demuestra la enorme presión que ejerce la industria nuclear sobre el órgano de control para salvaguardar sus intereses económicos, aún a costa de sacrificar la seguridad. Y especialmente grave es que los altos responsables del CSN transijan favoreciendo los intereses de la central nuclear en lugar de hacer prevalecer la seguridad, que es su función.

Yo soy antinuclar

A pesar del rechazo generalizado de la población, el discurso en pro de la energía nuclear ha vuelto a reavivarse con motivo de la cada vez más palpable amenaza del cambio climático. Empresas de relaciones públicas, think tanks como la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) ­-que preside José María Aznar-, líderes de opinión entre los que se encuentran desde políticos hasta cierta parte de míticos personajes del movimiento ecologista[1] y lobbies varios están tratando de mejorar la dañada imagen de estas fuentes energéticas. Así, un grupo configurado por 22 empresas lideradas por Iberdrola, la alemana RWE Power y la francesa EDF, acudieron en noviembre de 2004 a Bruselas para presentar un documento conjunto en el que afirman que la energía nuclear es “un elemento central en la futura planificación energética de la UE”[2]. Las empresas españolas que han rubricado con su firma el citado documento son, además de Iberdrola, Nuclenor (gestora de la planta atómica de Santa María de Garona, propiedad al 50% de Endesa e Iberdrola), y las firmas de ingeniería Empresarios Agrupados y Tecnatom. La patronal nuclear quiere que todas las opciones de producir energía se mantengan y esto, por supuesto, incluye a las plantas nucleares.

Más info: En el libro Conspiraciones tóxicas dedicamos dos capítulos al lobby pro nuclear en los que contamos la subordinación del CSN a los grupos de presión atómicos y la filtración de casi todos los ayuntamientos que acogen una central nuclear en España por políticos que trabajan o tienen una relación indirecta con la planta.


[1] En mayo de 2004 aparecía en la primera página del periódico británico The Independent un artículo del científico James Lovelock, creador de la hipótesis Gaia (que postula que la Tierra actúa como un súper organismo). Lovelock reprendía a los críticos de la industria nuclear utilizando los miedos al cambio climático, la desertización o la sobrepoblación y la deforestación.

Las pandemias olvidadas por la prensa y la OMS

La ventaja de analizar los hechos “a toro pasado” es que pueden contemplarse desde otra perspectiva, más sosegada y descontaminada. Se ha publicado mucho, muchísimo sobre la gripe A o pocina. Sin duda esta ha sido la “pandemia” de los medios de comunicación y ello sí que me parece una noticia destacable sobre dicho acontecimiento. Como comentaba el 1 de mayo en el diario La Vanguardia Marc Siegel, especialista en la gripe y profesor de Medicina en la Universidad de Nueva York:

La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca”.

Sabia visión del asunto en medio de la crisis provocada por la inducción de temor entre la población. Si en 2003 la gripe aviar ya representó un amago de escenificación global de una situación de crisis inducida, con la gripe A muchos grandes medios de comunicación han llegado al ridículo de magnificar un problema que no lo era (es), al menos de las dimensiones que se le atribuía. Es que hay “pandemias” que no lo son y que resultan muy interesantes para los medios de comunicación de masas y otras que sí lo son y en su lento transcurrir no consiguen manchar las páginas en blanco de los periódicos.

Una estudiante de Medicina y activista de temas de salud, me escribía hace unos días “harta de la gripe porcina, de la alarma social y tras llegar al aeropuerto de Frankfurt y encontrarme con el 90% de la gente con mascarillas” y con unos datos interesantes provenientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la misma en publica en su página web el número de afectados y de muertes poducidas por la gripe A. El día 10 de mayo, en plena “fiebre” global se habían producido 45 fallecimientos en México y dos en Estados Unidos. El número de personas infectadas ese día en todo el mundo era de 4.379.

Sólo dos meses antes de que tantos ciudadanos cubrieran su cara con la característica mascarilla Zimbabue “remontaba” una epidemia de cólera: El 23 de marzo de 2009, la OMS informaba en su página que la situación con el brote de cólera corriente que se había producido en el país africano mejoraba. En la semana del 14 de marzo de 2009 se había relatado “sólo” 2.076 casos, en una semana y en un sólo país. Cifra “positiva” si se compara con los 3.812 casos de la semana precedente a la citada y los más de 8.000 por semana que se producían a principios de febrero. El brote de ese cólera “corriente” comenzó en agosto de 2008. Desde el 17 de marzo se habían contabilizado 91.164 casos con el resultado de 4.037 muertes.

Como continuaba en esa entrevista que les cito Marc Siegel:

(…) Y la están alimentando [la pandemia de gripe A] los estados: ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe? (…) Ese pánico irresponsable alimentado por las autoridades está causando mucho más daño que ningún virus (…) Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo que compartimos con los animales (…) la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe. Lo realmente nuevo en este virus es esa cobertura que internet ha convertido en instantánea (…) Esta gripe, la del 2009, durará lo que dure en las teles, radios y portadas de internet y de diarios. Poco a poco los programadores y directores verán que no da audiencia y la relegarán a espacios secundarios y al final no darán nada sobre ella”.

Esta gripe, similar a una de tantas gripes comunes ha sido la más mediática. Pero pienso que una de las razones por las que también ha desaparecido de los grandes medios con tanta rapidez es porque por Internet –el medio de comunicación más grande del planeta, además del más libre, por el momento- miles y miles de ciudadanos han divulgado informaciones -de diferente credibilidad y calidad, claro- que cuestionaban a los poderes establecidos y sus responsabilidades en la expansión del fenómeno. El peor virus es la desinformación.

Así que no cometamos el error de olvidar ni las “pandemias” cíclicas que sirven para crear nuevos mercados, ni las pandemias auténticas que son la señal perenne del fracaso de la OMS y del modelo sanitario global (quizá porque tal modelo no existe, lo que hay es un mercado inmenso en el que se crean necesidades sanitarias y se satisfacen -entre quienes puedan pagarlas-).

Más info: Traficantes de salud

https://migueljara.wordpress.com/2009/04/30/gripe-porcina-pandemia-de-descredito-para-la-industria-farmaceutica/

El beneficio de crear enfermedades y ofertar los tratamientos

En ocasiones me han preguntado por las relaciones de la industria que produce sustancias químicas tóxicas y la farmacéutica. Esa relación viene de lejos incluso de antes de la denominada Revolución Verde. Con la promesa de acabar con el hambre en el mundo llevamos más de sesenta años practicando una agricultura industrializada a base de ingentes cantidades de insumos químicos tóxicos que enferman la tierra, el agua y a los seres vivos[1]. ¿Los grandes beneficiados? Monsanto, DuPont, Bayer, Syngenta, Novartis, Aventis y mcuhas más empresas. Los mismos, por cierto, que ahora impulsan la biotecnología para vender alimentos transgénicos con la misma excusa del hambre. Bayer, Novartis y Aventis también están entre las multinacionales farmacéuticas que más facturan por sus medicamentos. Monsanto llegó a ser propietaria de la empresa Pharmacia, que luego adquirió el laboratorio Pfizer. Viene esto a colación de la presentación de un libro S.Q.M. El riesgo tóxico diario. La Sensibilidad Química Múltiple y otras enfermedades que la química produce en cientos de miles de españoles. Está escrito por mi buen amigo y compañero de fatigas en la investigación de temas medioambientales Carlos de Prada y lo publica la Fundación Alborada.

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El texto de Carlos es el primer monográfico sobre el Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple que se publica en castellano. De Prada, como hago yo  también, asocia la SQM a la fibromialgia (FM) y al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), y a las tres con los químicos tóxicos. Es un libro muy documentado y en el estilo riguroso que gasta Carlos. El autor nos presenta en carne viva a personas que sufren SQM, generalmente acompañada de FM y/o SFC. Explica muy bien todo el proceso de la enfermedad, cuenta con las voces de los profesionales más destacados en el tema e insiste en que estas enfermedades no son psicológicas sino orgánicas o físicas. En fin, un texto indispensable para quienes padezcan o tengan la sospecha de que sus síntomas pueden ser los de la SQM o alguna de las otras dolencias relacionadas con esta.

Pero lo más importante es que Carlos de Prada explica, con razón, que estas personas son la voz de alarma sobre un problema de enormes consecuencias: utilizamos tal cantidad de productos químicos en nuestra vida cotidiana que el planeta Tierra ya no es capaz de absorverlos y las personas tampoco, por ello muchos de nuestros convecinos muestran desde hace unos años signos, trastornos de su salud, que advierten a los demás sobre lo que puede ocurrirles. Toda la ciudadanía debería preocuparse por la existencia de estas enfermedades denominadas ambientales.

Volviendo a la relación de la industria química con la farmacéutica, que es de lo que quería escribirles, indica De Prada que ambas “no son, con frecuencia, más que una y la misma cosa”. Continúa:

Es un hecho que algunas de las principales multinacionales que fabrican fármacos son también los principales fabricantes de venenos como los pesticidas que, además de otros muchos problemas sanitarios, ‘son los químicos más implicados en causar la SQM y en disparar sus síntomas ‘, como dice McCampbell [la doctora Ann McCambell, del MCS (SQM) Task Force os New Mexico]. Y pasa a citar ejemplos concretos, como el de la multinacional Novartis (antes Ciba-Geigy y Sandoz) fabricante del herbicida atracina y cuyo grupo de presión habría ‘enviado información en 1996 al comité legislativo de Nuevo Méjico oponiéndose a toda legislación relacionada con la SQM y declarando que los síntomas de las personas con SQM no tenían un origen físico’. Pero no sólo Novartis, fabricante de otros pesticidas conflictivos como el insecticida organofosforado diazinon, es citada por la autora del artículo.

También cita la farmacéutica El¡ Lilly y sus vínculos con Dow Elanco (hoy Dow Agroscience) fabricante del pesticida organofosforado clorpirifos. Aventis (antes Hoeschst y Rhone-Poulenc) y el insecticida carbamato Sevin. Monsanto, fabricante del Roundup y otros herbicidas. Zeneca, que, como tantas otras veces acontece, no sólo fabrica fármacos (AstraZeneca), contra dolencias como el cáncer de mama o de próstata, sino pesticidas que, en algunos casos, comenta McCampbell, han sido asociados al origen o exacerbación de algunas de las dolencias tratadas. Y la lista prosigue con Pfizer y Abbot Laboratorios, Basf, Bayer,… que aúnan la fabricación de fármacos y pesticidas. Novartis, Ciba, Dow, Elli Lilly, BASF, Aventis, Bayer,… y otras empresas (Dupont, Merck, Roche, Procter & Gamble, … ) serían miembros del American Chemical Council, del que antes hablábamos [un lobby de la industria química]”.

Queda clara pues dicha relación y como expresa Carlos:

No hace falta ser demasiado perspicaz para darse cuenta de que las repercusiones posibles de lo que aquí estamos diciendo pueden ir mucho más allá de lo que se denuncia sobre la SQM y extenderse, en general, a muchas otras enfermedades que una creciente literatura científica está asociando a determinadas sustancias químicas. Los efectos sanitarios de la situación denunciada serían así, simplemente, devastadores. Prosigue el periodista citando de nuevo a McCampbell según la cual la industria farmacéutica estaría ‘extendiendo desinformación sobre la SQM y limitando la cantidad de información correcta recibida por los médicos y otros profesionales sanitarios a través de su influencia financiera en las revistas médicas, las conferencias y la investigación’, así como a través de su influencia en entidades como la Asociación Médica Americana.

Por todo ello, me parece especialmente importante divulgar informaciones sobre la Sensibilidad Química Múltiple porque nos ofrece la verdadera dimensión de la polución que nos rodea, de la equivocación que supone nuestro estilo de vida y porque es unan enfermedad que seguirá pasando desapercibida debido precisamente a que como estas personas no soportan los productos químicos tóxicos ningún fármaco puede “curarlas” por lo que no son interesantes para las farmacéuticas.

Queda claro que además esta industria es hermana de la química luego existe un interés comercial estratégico en ocultar las enfermedades ambientales. No olvidemos que gracias  a las personas que sufren SQM podemos saber cuales son la fuentes de contaminación química que nos enferman y cuales las enfermedades relacionadas con los tóxicos. Es urgente aplicar medidas para evitar esta polución. La existencia de personas con hipersensibilidad química evidencia la paradoja de que quienes venden los productos químicos tóxicos que enferman a la ciudadanía son en muchos casos los mismos que quienes venden los medicamentos para tratar las enfermedades provocadas.

 

 

[1] Vicente Boix, El parque de las hamacas: El químico que golpeó a los pobres, Icaria, 2007.