Porqué la vacuna contra la gripe A no convence (II)

Les comentaba en la primera parte de esta información sobre la existencia de un informe publicado por Mae-Wan Ho, una genetista británica conocida por su oposición a la ingeniería genética, y Joe Cumming profesor emérito de Genética del Departamento de Biología de la Universidad Western Ontario (Canadá). Ambos, pertenecientes al Institute of Science in Society, explican en su muy documentado texto que las vacunas son más letales que la propia gripe A; que las vacunaciones masivas son “una receta para le desastre”.

vacuna-gripeHe consultado con médicos que leen este blog y que se molestan en leer casi todo lo publicado sobre la gripe A qué les parece este documento. Una doctora madrileña me dice:

Yo sí creo que por el momento y hasta que no se demuestre lo contrario las vacunaciones masivas contra la gripe porcina sí que pueden ocasionar más daños que beneficios”.

Otro galeno, profesor de Salud Pública en una de las universidades madrileñas, me comenta:

El argumento básico contra la gripe A es que esta gripe A es benigna y creará inmunidad por más de 50 años. No sabemos cuánto durará la inmunidad de la vacuna, por otra parte es innecesaria por ser una enfermedad leve”.

Los autores del texto crítico con la vacunación contra la gripe A explican porqué ésta tendrá una eficacia baja (les recuerdo que tienen las referencias bibliográficas al final del informe):

Hay razones ampliamente conocidas de porqué las vacunas para la gripe no darán resultado, como ya se indicó sobre las tan pregonadas vacunas contra la ‘pandemia de la gripe aviar’ que aún está por aparecer. El virus de la gripe cambia rápidamente (…) mientras que las vacunas apuntan a cepas específicas. Además, la vacunación contra la gripe no ofrece una protección permanente y debe repetirse todos los años; las vacunas son difíciles de producir de forma masiva y algunas variedades no crecen de ninguna manera bajo condiciones de laboratorio (…) Numerosos estudios han documentado que las vacunas inyectables de la gripe ofrecen poca o ninguna protección contra la infección y la enfermedad y no hay motivos para creer que las vacunas contra la gripe porcina vayan a ser diferentes”.

Estos dos especialistas en genética no tienen pelos en la lengua a la hora de escribir sobre el remedio vacunal para la gripe A pero, como no podía ser de otra manera, se apoyan para realizar sus rotundas afirmaciones en trabajos científicos y en fuentes oficiales:

Una revisión de 51 estudios distintos con más de 294.000 niños estableció que, a partir de los 2 años de edad, de vacunas a base de virus atenuados de la gripe administradas mediante atomizadores nasales impidieron un 82 % de los casos de enfermedad, mientras que las vacunas inyectables fabricadas a base de virus inactivados sólo impidieron un 59 %. La prevención del ‘síndrome pseudogripal’, causado por otros tipos de virus, fue de sólo un 33 % y un 36 %, respectivamente. En niños menores de 2 años de edad, la eficacia de la vacuna inactivada fue similar a la del placebo. No fue posible analizar la seguridad de las vacunas de los estudios debido a la ausencia de información y a la falta de estandarización de la poca información disponible. Un informe publicado en 2008 estableció que las vacunas de la gripe en niños pequeños no afectaron la cantidad de visitas médicas y hospitalarias debidas a la gripe.

Por otra parte, un estudio de 800 niños con asma estableció que aquellos que reciben una vacuna gripal corrieron un riesgo significativamente mayor de visitas al médico y a la sala de urgencias relacionadas con el asma; los cocientes de probabilidad fueron de 3,4 y de 1,9, respectivamente. Esto lo confirmó un informe publicado en 2009, según el cual los niños con asma que recibieron FluMist corrieron un riesgo tres veces mayor de hospitalización.

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Las vacunas gripales son igualmente inútiles en los adultos, incluidos los ancianos, pues ofrecen poca o ninguna protección contra la infección o enfermedades como la neumonía”.

Pese a que se supone que los directivos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuentan con estos datos dieron la orden de vacunar en masa a la población contra esta “pandemia”. A principios de julio de 2009, un grupo de expertos en vacunación concluyó que la pandemia es incontenible y Marie-Paul Kieny, directora de la OMS para la investigación de vacunas, dijo que todas las naciones necesitan acceso a éstas y que ya en septiembre debería estar lista una vacuna. La actitud de la OMS con esta vacunación, tan conservadora para otras cosas, no se entiende. Los profesionales críticos indican que los “expertos en vacunación” están controlados por los fabricantes de vacunas, los cuales se beneficiarán con los enormemente lucrativos contratos de vacunas y fármacos antivirales comprados o encargados por los gobiernos. Pero para estos científicos el argumento decisivo contra las vacunaciones masivas es que las vacunas inyectables de la gripe simplemente no funcionan y son peligrosas.

Laboratorios que compran el silencio y peligrosidad de ciertos fármacos

Hace algunos días supimos de una nueva compra de silencio por parte de un gran laboratorio farmacéutico. Quien vendió la posibilidad de no encarar juicios por malas prácticas en la promoción de fármacos fue el gobierno de Estados Unidos, en concreto su Departamento de Justicia. Quien aceptó el negocio fue el laboratorio que más factura en el mundo, Pfizer. Resulta paradójico que en esta ocasión Pfizer haya pagado la “multa” por animar a la receta de uno de sus medicamentos Bextra (valdecoxib) para usos ilegales, algo que ya hemos comentado que al menos en España hace con su fármaco Neurontin, pero no por los graves efectos adversos que podía provocar el potingue en cuestión.

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Es costumbre en el sector que cuando un laboratorio ha creado los suficientes problemas como para enfrentar la Justicia el primero prefiera llegar a un acuerdo que llegar a los tribunales. Con dos objetivos: primero, por alta que sea la cifra a pagar suele ser menor que la que deberían asumir en caso de celebrarse los juicios. Segundo, salir una vez en la prensa por motivos que socavan con tanta claridad la imagen de una empresa es menos malo que exponerse a ser “percha informativa” de los periodistas durante los muchos meses que, de celebrarse, dura un pleito de estas características.

Bueno pues cumplidos sus objetivos lo que no debe de pasar desapercibido es que el citado Bextra es un preparado de la familia de los coxib, un grupo de medicamentos modernos muy conocidos entre médicos, y sobre todo farmacéuticos y farmacólogos, por ser especialmente peligrosos para la salud. Bextra estaba retirado de las farmacias estadounidenses. En 2004, el laboratorio Merck retiró “voluntariamente” su antiartrítico Vioxx (rofecoxib). Es muy difícil entender porqué si se demostró que Vioxx podía causar infartos de corazón y cerebrales en sus consumidores, como así fue en cientos de miles de personas con los resultados funestos que pueden imaginar, han continuado vendiéndose en las farmacias varios medicamentos con el mismo principio activo, caso de Bextra. Aún hay más: Pfizer oferta en la actualidad otro fármaco de la misma familia que Bextra o Vioxx, retirados, como escribo, el Celebrex (celecoxib) sin que se entienda por qué dentro de un mismo grupo de medicamentos unos se prohiben y otros no ¿no contienen el mismo principio activo? Si alguien sabe explicarlo que avise.

Merck sabía que vendía un fármaco mortal. Había llegado a esta conclusión tras realizar el ensayo APROVe, siglas en inglés de Prevención de Pólipo Adenomatoso con Vioxx, pero ocultó a la FDA esos trabajos para poder comercializarlo (las agencias del medicamento, como la estadounidense o la europea, aunque parezca mentira no realizan estudios independientes sobre los fármacos para los que los laboratorios les solicitan licencia, se limitan a revisar la documentación sobre dichos medicamentos que les presentan los fabricantes). Pero Merck también compró el silencio de sus demandantes por 3.400 millones de euros.

Más info: El libro Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad contiene capítulos específicos sobre el caso Vioxx, Pfizer o Merck, entre otros asuntos relacionados.

Los atentados del 11-S y el marketing del miedo para vender fármacos

Durante los últimos lustros se ha expandido por el globo terráqueo el miedo a diferentes epidemias o pandemias que amenazaban la salud de la ciudadanía. Pero en la mayor parte de los casos todo quedó en prácticamente un susto. ¿Qué ocurrió con el denominado mal de la vacas locas? ¿Cuántas personas fallecieron realmente por la gripe aviar cuando la Organización Mundial de la Salud especulaba con 150.000.000 de personas muertas? ¿Qué sucederá en los próximos meses con la gripe A? Dentro de algunos años volveremos la vista atrás con nuestra particular máquina del tiempo, el cerebro, y podremos evaluarlo. ¿Se acuerdan del pánico global desatado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos ante la posibilidad de “ataques terroristas” con ántrax?

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El 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos sufrió varios atentados cuyos objetivos más sobresalientes fueron las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio del Pentágono. Durante las semanas posteriores, por todo el mundo se extendió el temor ante la posibilidad de nuevas agresiones que esta vez tendrían como protagonista a la bacteria del ántrax, conocida arma biológica. La muerte de tres personas durante el mes de octubre ayudó a alimentar el terror global. En un momento crítico para la humanidad, los ejecutivos de Bayer volvieron a frotarse las manos. La multinacional germana poseía en esos días la patente del antibiótico Ciprobay, el más efectivo contra el ántrax. El Gobierno de EE.UU. necesitaba 1.200 millones de pastillas pero Bayer sólo podía fabricar 60 millones cada mes. Ante las prisas de las distintas administraciones, el Gobierno de Canadá y el Partido Demócrata estadounidense propusieron obviar la patente de Bayer y encargar a otros laboratorios que produjeran un genérico de Ciprobay. Bayer amenazó con demandar al Ejecutivo canadiense y en este particular tira y afloja tuvo que rebajar el precio de la caja de Ciprobay de 330 € las 60 dosis a 90 €.

La conclusión, en 2003, de la patente de Ciprobay mantenía en alerta a varias compañías farmacéuticas deseosas de colocar en el mercado un producto similar. Bayer también estaba en guardia. Según Marta Durán, Boris Kanzleiter y Leonarda Reyes, en su trabajo “Bayer: el negocio del miedo”:

En 1997 la empresa Barr Laboratories, una de las fabricantes de genéricos más importantes en EE.UU., estaba lista para sacar al mercado su versión de Ciprobay. Cuando Bayer conoció las intenciones de Barr, inició un juicio para impedir el permiso del genérico. Entre trámites y el proceso legal iban a transcurrir 30 meses antes de que el genérico estuviera en las farmacias… y 30 meses significaban mucho dinero. Así que, en lugar de permitir que otra empresa fabricara el medicamento, Bayer llegó a un acuerdo con Barr: pagarle 30 millones de dólares cada año, desde 1997 hasta 2003, cuando expira la patente de Ciprobay o antes si un juez resolvía la controversia”.

En aquellas mismas fechas la OMS señaló que 17.000.000 de personas mueren al año por no poder pagar fármacos fundamentales que son corrientes en los países ricos. En plena resaca del 11-S, en EE.UU. y Canadá se planteó la posibilidad de obviar la patente de Ciprobay para poder acceder rápido a las dosis necesarias.

Paradójicamente, los países industrializados presionan a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para perpetuar las patentes de preparados esenciales en los pueblos pobres. Hoy ocurre algo similar con los antivirales utilizados para la gripe A, Algunos gobiernos están diciendo que si son verdaderamente útiles para esta patología sus patentes deberían ser interrumpidas en beneficio de la humanidad. Otras fuentes como Médicos sin fronteras alegan no sin razón que al incentivar la idea de pandemia se está obligando moralmente a muchos países a comprar antivirales que los endeudarán cuando en realidad son naciones cuyo presupuesto apenas da para algunos fármacos esenciales para sus poblaciones.

Más info: Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad

Estudios médicos “pseudocientíficos” y más detalles sobre el “tráfico de recetas”

Durante las últimas semanas he publicado varias informaciones sobre cómo la industria farmacéutica utiliza un marketing de dudosa ética y legalidad para presionar a muchos médicos e intentar que estos acepten sus productos (pueden ustedes bucar en el blog por la etiqueta Marketing farmacéutico). La gravedad de lo que está pasando es difícil de medir porque numerosos médicos no sólo reciben regalos más o menos importantes de las compañías farmacéuticas -como tantas veces se ha documentado y publicado- sino que también son remunerados por estudios pseudocientíficos. Así lo ha denunciado, por ejemplo, la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de Argentina (AAPM) cuyos miembros facilitan a las multinacionales farmacéuticas información sobre los hábitos de consumo de medicamentos por parte de los ciudadanos.

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En una dura información publicada por el diario argentino Página 12 esta organización de trabajadores relacionados con la industria farmacéutica -preocupados por la ética en su trabajo y el abismo de corrupción al que se ven abocados en muchos casos-, ofrece detalles, nombres y apellidos de médicos y empresas que trafican con recetas. Un responsable de la misma explicaba en ese diario cómo se realizan las gestiones:

Mire, doctor, tenemos este producto nuevo, aprobado por la FDA [Agencia estadounidense de medicamentos] y nos interesa que usted haga una evaluación con sus pacientes’. Y a continuación se le entrega al médico una hoja de evaluación. Por supuesto, todos saben perfectamente que eso no es un verdadero estudio clínico; los estudios clínicos deben estar aprobados por la ANMAT [Agencia de medicamentos de Argentina], ser gratuitos y seguir determinados procedimientos (…) ‘Y como esto implica mayor trabajo para usted, doctor, estimamos que le corresponden 50 pesos por la visita de cada paciente (…)’ Aunque en realidad esos recursos indirectos ya no se usan mucho; últimamente se hacen las cosas mucho más guarangas (obscenas)”.

La denuncia de la AAPM no escatima datos:

El laboratorio Casasco, junto con un producto, estuvo entregando al médico unas tarjetitas para raspadita, con premios. El laboratorio Syncro (hoy absorbido por Ivax), sorteaba un auto entre cien números que se otorgaban de este modo: si el médico prescribía un tratamiento recibía un número; si prescribía dos, dos números; con diez prescripciones obtenía diez de los cien números; y así sucesivamente”, explicaría el representante de los agentes de propaganda médica.

Añadiría además otros datos reveladores:

El doctor Federico Pavlovsky describió perfectamente lo que pasa [se refiere a una información publicada con anterioridad por el mismo diario]. ¿Y cómo controlar si el médico cumple en prescribir aquello por lo que se le paga? Los laboratorios hacen auditorías a partir de la información que compran de forma ilegítima. Las obras sociales, PAMI (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) y IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) tienen convenios con administradoras de fármacos por las cuales la información se vuelca en planillas donde se incluyen datos confidenciales como los nombres y diagnósticos de los pacientes. Todo eso termina en poder de los laboratorios que lo usan para armar estrategias y para auditar el cumplimiento de los médicos”.

Más info: Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad.

Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano: ¿Más vale prevenir?

Un artículo de opinión de Josep Manuel da Pena, médico de familia que ejerce en Barcelona.

¿Mas vale prevenir?

Como se ha dicho en el artículo de entrada, recientemente se han publicado dos artículos de investigación que mostraban que los genotipos 16 y 18 del Virus del Papiloma Humano (VPH) no se hallaban más allá de en el 30% de las lesiones CIN2 i CIN3 en mujeres de nuestro país. Hace unos dias se ha sabido que la incidencia de casos de cáncer de cuello uterino también han disminuido en nuestro entorno durante los diez últimos años.

Mientras tanto, las niñas en los colegios siguen vacunándose a velocidad de crucero por cuenta de la Administración autonómica: en unos casos con una de las vacunas y en otros con la otra. Además la vacunación se hace en cohortes de edad diferentes según la Comunidad. ¿Que pasará si cambian de lugar de residencia? También he podido comprobar que muchas mujeres sexualmente activas se vacunan “por si acaso”, muchas veces por consejo de su ginecólogo y también que hay un sesgo evidente; se vacunan más las de más recursos económicos.

Incluso colegios profesionales de médicos y de abogados han hecho de intermediarios para conseguir la vacuna más barata para sus colegiadas comprando más unidades. La eficacia del preparado está por demostrar; y su eficiencia, por tanto, ¿dónde queda? Algunos de nuestros políticos autonómicos corrieron a prometer la vacuna a sus niñas con fines electorales y los otros… “como lo hace el vecino, yo no seré menos”. En Madrid, Salgado, ministra de Sanidad de entonces, se abstuvo de tomar decisiones en su momento, pero su sucesor no se lo pensó dos veces para tomarlas y mantenerlas a pesar del “susto” de las dos niñas de Valencia. Una vez más las mujeres demuestran más inteligencia y prudencia que los hombres.

A todo esto, el entorno estaba perfectamente preparado con una ingeniosa y poderosísima operación de marketing a varias bandas: creación del monumento de Valencia con sus prismas “2008 odisea espacial” con el nombre de mujeres que enviaron un correo a dos amigas en favor de la vacuna; aparición providencial de grupos de pacientes que antes no existían y que exigían la distribución universal de la vacuna; líderes de opinión especialmente de la muy científica Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (que por cierto ahora vuelven a recomendar el tratamiento hormonal sustitutorio con todo lo que ha llovido) de la que no hay más que entrar en su web-organización-colaboradores para ver quien hay detrás; premios Nobel y Príncipe de Asturias a los investigadores de la vacuna (¿cuanto habrán pagado?); y campañas “informativas” a la población con fotografias de madre e hija guapísimas las dos mirando al futuro con confianza.

En fin, ya se sabía que la codicia humana no tiene límites y que siguiendo su dictado la industria ha transformado el antiguo e inespecífico refrán nuestro “más vale prevenir que curar” en un más realista y objetivo “más beneficia prevenir que curar”. Pero es que la estupidez humana ¿tampoco conoce límites? ¿Que no véis que nos están utilizando a todos en nombre de un intangible para que algunos pocos sean más ricos?

Diagnóstico interesado de histeria tras la vacunación contra el papilomavirus

Como recordarán a comienzos de febrero de 2009 se producía la crónica de unos “daños colaterales” anunciados. El Ministerio de Sanidad y Consumo ordenaba la “suspensión temporal” de un lote de vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) de la marca Gardasil -fabricadas por el laboratorio Merck- tras conocerse la existencia de dos casos de efectos adversos en niñas en Valencia. Carla y Raquel, las muchachas afectadas, pusieron nombre a la desgracia. Sus constantes recaídas dentro del Hospital Clínico de Valencia, con idas y venidas a la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) del centro que duraron semanas, consiguieron poner de manifiesto las incoherencias de la implantación de la vacuna.

A finales de abril, dos meses y medio después, se realizó un foro en Francia que reunió a expertos internacionales que afirmaron que los problemas de salud que sufrían las dos niñas de Valencia no estaban relacionados con la vacuna. Los ponentes sugirieron que las menores habían sufrido un “Síndrome de Conversión”, algo así como la histórica histeria. Vaya que las chicas o estaban locas o se lo hicieron. La noticia fue reproducida por muchos medios de comunicación y en cierto modo ese hito significó el “cierre del caso”. Pero lo que no recogió la prensa como debía fue que la convocatoria francesa estuvo patrocinada por las multinacionales farmacéuticas que fabrican las dos marcas de vacunas contra el VPH. Así lo hizo Pilar G. del Burgo en el diario Información de Alicante. Sólo había que ver la página web de la Fundación Mérieux, organizadora del evento científico, para comprobar que entre sus socios financieros se encuentran Sanofi Pasteur MSD y GlaxoSmithKline, además de otros laboratorios e instituciones dedicadas a la vacunación masiva y sistemática. Prácticamente al alimón el Ministerio de Sanidad daba carpetazo al asunto.

Gracias al trabajo del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) nos enteramos de algunas contradicciones interesantes:

La aireada conclusión del denominado “Congreso de expertos” celebrado en Lyon y pagado por los laboratorios que fabrican los dos tipos de vacuna comercializados en España, que las dos niñas padecían una histeria de conversión o convulsiones de tipo psicógeno, nos hizo revisar la literatura científica para saber si había algún tipo de prueba o determinación que pudiera diferenciar una convulsión psicógena de una orgánica. La consulta de Harrison’s, Principles of Internal Medicine, 17h Edition, en su p. 2506, nos aclara que a veces es difícil distinguir las convulsiones orgánicas sobre todo las crisis parciales complejas que provienen del lóbulo frontal de las psicógenas, porque incluso pueden cursar con los Electroencefralogramas convencionales normales. Recomienda la determinación de la prolactina sérica que aumenta durante los 30 minutos post crisis convulsiva mientras que las psicógenas no lo hacen. (Autor del capítulo Daniel H. Lowenstein)”, escribe Carme Valls-Llobet.

Shah AK et al confirmaron esta afirmación en 2002,

demostrando que las crisis orgánicas se asociaban a un incremento de la prolactina del doble del basal, con un valor predictivo de esta determinación de un 96 % en caso de ser positiva. Por lo que hemos podido saber, las niñas de Valencia aumentaban más del doble los niveles de prolactina después de la convulsión. Por lo tanto se trata de convulsiones orgánicas y no psicógenas o histéricas, que se iniciaron después de la segunda dosis de vacuna VPH.

La medicina basada en la evidencia puede ayudar a hacer diagnósticos y dejar de lado las opiniones más o menos interesadas. El diagnóstico de histeria cuando no se sabe qué decir ni diagnosticar nos retrotrae a períodos oscurantistas a los que no deberíamos volver en el siglo XXI, y menos para diagnosticar a niñas y mujeres.

Un mensaje de tranquilidad ante la Gripe A

Hace unos días me escribía con un médico de familia que ejerce en Barcelona, Josep Manuel da Pena. Comentábamos que nos espera a todos un otoño “caliente” con la previsible expansión de la pandemia de Gripe A. Expansión previsiblemente “natural” pero también artificial; no hace falta ser un lince para suponer que si hay en estos momentos varios laboratorios farmacéuticos preparando a toda prisa la que será su oferta de vacuna contra la Gripe A, que estará lista tras el verano, querrán “colocar el producto en el mercado” a la mayor brevedad posible y con el mayor número de dosis. Pedí a Da Pena que, a título puramente personal, me escribiera unas líneas sobre este asunto. Aquí quedan sus reflexiones, siempre es bueno conocer la opinión de un médico para ir encarando esa particular “cuesta de otoño”:

1. Estamos en presencia de una pandemia de un virus que produce sintomas superponibles, aunque de menor intensidad, con los de la gripe estacional, vieja conocida. Este virus aunque se ha dicho que procede de una mutación de un virus de cerdos, no queda claro.

2. Parece ser que la tasa de letalidad de este virus es notablemente inferior al de la gripe estacional (esta última, cada invierno produce miles de muertes sólo en nuestro país, mal cuantificadas porque al igual que el virus nuevo, lo que hace es complicar patologías de base previa, lo que en definitiva es la causa del fallecimiento). La diferencia es que las muertes de la gripe estacional no salen en los medios de comunicación y las de la gripe nueva sí y con todo tipo de detalles y fotografías de afectados y sus familias, lo que genera una situación de miedo e inseguridad en la población. La olla ya va haciendo chup-chup con lo que pasa en Sudamérica en este momento y con los dos casos de España y el cuartel y las escuelas, etc.

3. Existían ya desde hace tiempo en el mercado dos antivirales (oseltamivir y zanamivir) para la gripe estacional que ningún médico recetábamos por su falta de eficacia (únicamente habían demostrado algo así como un acortamiento de un dia en los síntomas). Por tanto debe haber ganas de colocar estos medicamentos.

4. El problema de la gripe es que se cura sola entre cinco y siete días solo con tratamiento sintomático y la trampa consiste en que si el paciente ha tomado un antiviral mientras tanto, atribuirá falsamente la curación al fármaco y nadie le sacará de la cabeza que no ha sido así, que le ha curado su sistema inmunitario (ha pasado tradicionalmente con los antibióticos y la gripe).

5. Cuando en otoño empiecen a multiplicarse los casos de gripe, nueva o vieja, la población asustada correrá a los centros asistenciales reclamando tratamiento, vacuna, etc. Me temo que los políticos recomendarán los antivirales, primero a grupos seleccionados (embarazadas o enfermos crónicos), pero dile tú a un paciente no incluido en uno de dichos grupos que no le das el fármaco, te puede colgar.

6. No creo que un laboratorio saque la vacuna (de seguro carísima) antes de los primeros casos, y aún así dudo que llegara a tiempo. Y ello sería, reconozco ser un malpensado, para no perder el negocio de los antivirales. El precio del oseltamivir (Tamiflu) supera los 40$, pero el otro (Relenza) valía 22,90€ hace dos años. La ministra dice que ya ha comprado no sé cuantos millones de dosis del primero y cree que con ello tranquiliza a la población.

7. Estamos en un mundo de locos.

En resumen, otra vez miedo irracional; poca capacidad de los políticos; nuevo negocio farmacéutico (como siempre con buenos estrategas). En lugar de moderarse los medios de comunicación; aplicar medidas preventivas (tan sencillas como lavarse las manos o utilizar pañuelos desechables); y enviar mensajes de tranquilidad a la población.