Estudios médicos “pseudocientíficos” y más detalles sobre el “tráfico de recetas”

Durante las últimas semanas he publicado varias informaciones sobre cómo la industria farmacéutica utiliza un marketing de dudosa ética y legalidad para presionar a muchos médicos e intentar que estos acepten sus productos (pueden ustedes bucar en el blog por la etiqueta Marketing farmacéutico). La gravedad de lo que está pasando es difícil de medir porque numerosos médicos no sólo reciben regalos más o menos importantes de las compañías farmacéuticas -como tantas veces se ha documentado y publicado- sino que también son remunerados por estudios pseudocientíficos. Así lo ha denunciado, por ejemplo, la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de Argentina (AAPM) cuyos miembros facilitan a las multinacionales farmacéuticas información sobre los hábitos de consumo de medicamentos por parte de los ciudadanos.

Farmacia1

En una dura información publicada por el diario argentino Página 12 esta organización de trabajadores relacionados con la industria farmacéutica -preocupados por la ética en su trabajo y el abismo de corrupción al que se ven abocados en muchos casos-, ofrece detalles, nombres y apellidos de médicos y empresas que trafican con recetas. Un responsable de la misma explicaba en ese diario cómo se realizan las gestiones:

Mire, doctor, tenemos este producto nuevo, aprobado por la FDA [Agencia estadounidense de medicamentos] y nos interesa que usted haga una evaluación con sus pacientes’. Y a continuación se le entrega al médico una hoja de evaluación. Por supuesto, todos saben perfectamente que eso no es un verdadero estudio clínico; los estudios clínicos deben estar aprobados por la ANMAT [Agencia de medicamentos de Argentina], ser gratuitos y seguir determinados procedimientos (…) ‘Y como esto implica mayor trabajo para usted, doctor, estimamos que le corresponden 50 pesos por la visita de cada paciente (…)’ Aunque en realidad esos recursos indirectos ya no se usan mucho; últimamente se hacen las cosas mucho más guarangas (obscenas)”.

La denuncia de la AAPM no escatima datos:

El laboratorio Casasco, junto con un producto, estuvo entregando al médico unas tarjetitas para raspadita, con premios. El laboratorio Syncro (hoy absorbido por Ivax), sorteaba un auto entre cien números que se otorgaban de este modo: si el médico prescribía un tratamiento recibía un número; si prescribía dos, dos números; con diez prescripciones obtenía diez de los cien números; y así sucesivamente”, explicaría el representante de los agentes de propaganda médica.

Añadiría además otros datos reveladores:

El doctor Federico Pavlovsky describió perfectamente lo que pasa [se refiere a una información publicada con anterioridad por el mismo diario]. ¿Y cómo controlar si el médico cumple en prescribir aquello por lo que se le paga? Los laboratorios hacen auditorías a partir de la información que compran de forma ilegítima. Las obras sociales, PAMI (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) y IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) tienen convenios con administradoras de fármacos por las cuales la información se vuelca en planillas donde se incluyen datos confidenciales como los nombres y diagnósticos de los pacientes. Todo eso termina en poder de los laboratorios que lo usan para armar estrategias y para auditar el cumplimiento de los médicos”.

Más info: Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad.

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El peligro de los usos falsificados de medicamentos

Pese a lo publicado en el anterior post, Close Up no es la compañía líder mundial en este negocio de auditoría o espionaje de los hábitos de receta de los médicos. El primer puesto entre las corporaciones dedicadas al marketing farmacéutico lo ocupa la estadounidense International Marketing Services Health (IMS).

Durante mis visitas a la sede argentina de la compañía IMS Health se me permitía a veces echar un vistazo subrepticio a un enorme libro de registro del número y monto mensual de ventas pero no fotocopiarlo. Recuerdo que un director de ventas con quien me cité en un café traía algunas cifras anotadas en un trozo de papel, me permitió verlas y luego lo rompió”, contaría el mencionado profesor Lakoff a la revista argentina Página 12 agregando: “Los datos de ventas eran confidenciales y muy valiosos: las empresas farmacéuticas pagan hasta 150.000 pesos anuales (unos 38.104 euros) por suscribirse”.

En suma, datos como los que vende IMS Health sirven luego a los grandes laboratorios para intentar que los médicos más abiertos a sugerencias receten sus medicamentos incluso en dolencias para los que no están indicados con el consiguiente riesgo para la salud de los enfermos. Cuando la multinacional Pfizer adquirió el laboratorio Warner-Lambert un ex directivo de la empresa recién adquirida, el doctor David Franklin, denunció a la compañía compradora por promocionar su fármaco Neurontin para más de una docena de patologías para las que no estaba aprobado. La gabapentina, principio activo de ese medicamento, está permitida por la FDA (la agencia que controla los alimentos y los fármacos en Estados Unidos) para el tratamiento de la epilepsia y los dolores neuropáticos pero Pfizer decidió promocionarlo también para patologías tan dispares como las crisis maniacodepresivas, el déficit de atención, las migrañas, el trastorno bipolar, el síndrome de piernas inquietas o el síndrome de abstinencia.

La conocida organización estadounidense de defensa del consumidor Public Citizen aseguraría que se elaboró para ello una lista de médicos dispuestos a recomendar la gabapentina para usos no autorizados en cenas, reuniones de consultores, seminarios educativos e, incluso, a través de teleconferencias. Según explicó la asociación en su boletín -Worst Pills, Best Pills- los médicos cobraban entre 250 y 3.000 dólares por acto asegurando que algunos llegaban a ganar más de 10.000 dólares al año. Pfizer terminaría siendo multada por ello con 430 millones de dólares por utilizar información falsa y/o manipulada sobre Neurontin y promocionarlo para dolencias no aprobadas. Sólo que no importa. El negocio compensa. Se calcula que en un solo año Neurontin hizo ingresar a la compañía 2.700 millones de dólares, descubriéndose que el 90% de las recetas no correspondían a ninguna de las dos indicaciones aprobadas por la FDA. ¿Que a los enfermos se les está engañando y probablemente dañando por los efectos secundarios del fármaco? ¿A quién le importa?

Esta estrategia, que a muchos lectores puede parecerles incomprensible por no decir imposible de llevar a cabo, se explica porque se da la paradoja -por no utilizar otra palabra más dura- de que en Estados Unidos las compañías no pueden promocionar sus fármacos más que para las enfermedades para las que tienen el visto bueno de la FDA pero los médicos pueden prescribir cualquier fármaco para tratar cualquier enfermedad, esté o no oficialmente indicado su uso en ella.

IMS Health también opera en España. En uno de los documentos estadísticos que oferta sobre Neurontin hecho en nuestro país, al que hemos tenido acceso, la empresa recoge datos sobre las veces que los médicos españoles recetaron ese fármaco durante el periodo comprendido entre abril y junio de 2002 en enfermedades para las que no está indicado. Y pese a que la propia IMS Health tiene clasificado como antiepiléptico el Neurontin en la base de datos de la compañía aparece recetado para otras muchas dolencias, casi todas ellas relacionadas con problemas psíquicos o psicológicos: depresión -y eso que la propia ficha técnica del fármaco afirma que uno de los síntomas adversos observados durante los ensayos clínicos que hizo Pfizer era precisamente el de depresión-, trastorno bipolar, trastornos nerviosos, fobias, adicción al alcohol o a la cocaína e, incluso, para tratar ciertos herpes o diabetes. Y toda esa información, insistimos, la obtiene IMS Health de las recetas que extienden los médicos.

La práctica corrupta de “incentivar” a los profesionales sanitarios

Hace unos días celebrábamos la aparición por este blog de una visitadora médica, con el nombre de Carmen, con ganas de ofrecer su visión sobre las prácticas de cohecho y soborno a médicos que vengo denunciando que ocurren en nuestro país allí donde quieran escuchar: televisión, prensa, conferencias o este blog, entre otros canales. Por la importancia de lo planteado y por las clarividentes respuestas que ofrece Nikita, una exvisitadora que dejó la multinacional farmacéutica en la que trabajaba por comprar la voluntad de los galenos con regalos -y que asoma su ética por este espacio de libertad en la red-, creo oportuno hacer este post que resume el debate. Esperemos que otros comerciales farmacéuticos se animen a participar en él rompiendo las cadenas de miedo que les atan a esta corrupta práctica que no por ilegal y contraria al propio código ético de los laboratorios ha dejado de realizarse en centros de salud y consultas.

Carmen asegura que defiende:

la libertad y la democracia de las personas, no la del dinero. No me gustan las injusticias ni las desigualdades sociales. Soy humana. Siempre intento ser objetiva y te veo un poco “exaltado” a la hora de hablar de la industria farmacéutica y médicos corruptos”.

No creo estar exaltado pero estoy convencido que la situación es mucho peor de lo que yo puedo demostrar con los documentos que consigo, así que debería exaltarme y la sociedad entera debería exaltarse ante una práctica, la conocida como “tarugueo”, que pone en peligro la salud de los ciudadanos al propiciar que se recete en función de intereses económicos más que en los de la salud de la población.

Me invita Carmen:

a conocer la otra cara de la moneda y que también hagas un reportaje (no puedo pagarte) pero es por el bien de la humanidad. Me gustaría que conocieras nuestro código ético, nuestras ayudas humanitarias y nuestra labor de dar un soporte científico a los médicos, de hablarles qué tipo de pacientes pueden beneficiarse con nuestros fármacos, a dar una formación continuada. Te invito a una sesión clínica que los médicos demandan y verás que siempre se habla de enfermedad y por supuesto del tratamiento adecuado. Verás que siempre hay varias opciones y JAMÁS se menciona la marca del laboratorio que patrocina la sesión clínica. Sin trampa ni cartón, te invito a un día de trabajo conmigo, así sin ensayar. ¿Aceptas?”.

Acepto encantado y deseando poder grabarlo todo y hacer un buen reportaje que distribuiremos de la manera que se merece. Más pronto que tarde llegará la oportunidad. Eso sí, aclaro que yo no he cobrado nunca a las fuentes informativas ni lo haré, es algo que ni se plantea. El código ético muchos laboratorios no lo cumplen. Las ayudas humanitarias casi siempre son una estrategia de venta más. Los médicos no necesitan que los laboratorios les den soporte científico para eso están las publicaciones científicas independientes. La formación continuada es lo más parecido a un lavado de cerebro sostenible. Aún así espero la hora de disfrutar esa jornada de trabajo comercial.

También quiero decirte que la Industria Farmacéutica por supuesto que es un negocio como todo en esta vida, pero también se invierte en investigación y desarrollo, y eso ¡también cuesta dinero!, se descubren enfermedades (no se inventan) y se les intenta poner remedio por no hablar de la cantidad de empleo que genera. Es verdad que las farmacéuticas no son una ONG pero bueno tu trabajo de investigación también lo vendes, tus denuncias las cobras y me imagino que no tiene nada que ver para que también puedas hacer “obras de caridad”.

Todo en esta vida no es un negocio pero sí, entiendo que quieres decir que vamos camino de que así sea por eso es más urgente invertir la tendencia y apoyar los valores. La salud no es una mercancía. Los médicos no son meros expendedores de medicamentos pese a que así interesa que se comporten a los fabricantes de remedios. Se ha publicado hasta la saciedad que el mayor porcentaje de dinero de sus ingresos los laboratorios lo dedican a promoción-marketing-publicidad, es decir, comercialización de sus preparados no a I+D. Es uno de lo mitos preferidos por los interesados junto con que cada medicamento nuevo les cuesta entre 800 y 1.000 millones de dólares (lee el libro La píldora de los 800 millones de dólares). Sí, no paran de descubrirse nuevas enfermedades que no lo son (lee a Blech y a Moynihan). Empleo, mucho, y paro, las farmacéuticas pese a que continúan generando más beneficios que cualquier otro sector legal del planeta están echando a trabajadores por miles en los últimos años. No son ONG´, son un sector de inversión que tiene como mercancía principal la salud y que no podría existir sin la enfermedad. Se vende salud, como un objeto especulativo, a sabiendas que se promociona la enfermedad que es la que consume medicamentos y por ello genera beneficios para los accionistas; simple y cruel al tiempo. Mi trabajo lo vendo y procuro ganar un céntimo de euro por encima de mis gastos. Nadie debería discutir que cualquier persona o empresa cobre por su trabajo, lo que debe discutirse es qué tipo de trabajo es ese, cómo se realiza, qué implicaciones sociales tiene o en qué condiciones se desarrolla. ¿Adivinas por qué el sector sanitario está tan mal considerado por la población y como casi siempre pagan justos por pecadores? Ahora sí me autocito: Traficantes de salud. Caridad la mínima, en todo caso solidaridad entendida como apoyo mútuo entre iguales.

También te propongo, que investigues las sustancias de los fármacos genéricos y de dónde salen todas las impurezas que tienen o tal vez no tiene tanto morbo? ¿Cómo es posible que una sustancia como el paracetamol genérico su precio sea menor que lo que cuesta el cartonaje?”

La corrupción no entiende de genéricos o patentados, los primeros tienen claras ventajas y es cierto que en muchos casos los fabrican los mismos laboratorios que los de patente y se utilizan las mismas tretas para su promoción. Ya he publicado sobre ello: https://migueljara.wordpress.com/2008/06/01/incentivos-ilegales-para-recetar-medicamentos/

La mayor parte del rifi-rafe entre Carmen y Nikita se produce en los comentarios de la info: https://migueljara.wordpress.com/2008/04/03/sobornos-a-medicos-no-gracias/

El Nobel del papiloma humano y la corrupción inducida de un laboratorio

Algo olía a podrido y no era en Dinamarca precisamente sino cerca, en Suecia. En el año del comienzo de la vacunación masiva de niñas con la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), el Premio Nobel de Medicina recayó en Harald zur Hausen. Ahora se publica que el jurado que se lo concedió incluía a dos personas relacionadas con el laboratorio sueco-británico AstraZeneca, Bo Angelin y Bertil Fredholm. Estos días se publica sobre que Fredholm, actual presidente del Comité Nobel de Medicina, era un consultor pagado para AstraZeneca en 2006 y que Angelin es miembro del Consejo de AstraZeneca y por ello su voto a favor del ganador resulta sospechoso. El premio le fue concedido a Harald zur Hausen por sus trabajos en el descubrimiento de que el virus del papiloma humano es el causante del cáncer de cuello de útero. AstraZeneca es la dueña desde 2007 de la empresa MedImmune, a su vez dueña de la técnica para obtener las partículas que han servido para fabricar las dos primeras vacunas contra el VPH.

 

AstraZeneca esponsoriza desde hace tiempo dos empresas de la Fundación Nobel, Nobel Media y Nobel Web. Michael Sholman, director ejecutivo de la Fundación Nobel, declaró a la revista Scientific American que las relaciones entre estos científicos y la compañía eran conocidas y que no se había considerado que existiese conflicto de intereses porque las relaciones de AstraZeneca se limitaban a la patente de una técnica utiliza en la fabricación de diferentes vacunas.

Sin duda, la elección de este Nobel de Medicina ha sido un gran evento promocional del que han salido ganando los productores de la controvertida vacuna cuyos nombres comerciales son Gardasil, de Merck (en USA) y Sanofi Pasteur Merck (en Europa), y Cervarix del laboratorio GlaxoSmithKline (GSK), que pagan a MedImmune los correspondientes derechos de patente. Harald zur Hausen ha contribuido a la causa del marketing del miedo de los laboratorios beneficiados por la aplicación de la vacuna. “Las críticas al premio Nobel del virus VPH han venido de sus declaraciones, absurdas y fuera de lugar, a favor de la vacunación mundial con las vacunas actuales. Ha demostrado estar fuera de onda y de rigor científico y, por ello, en Alemania han tenido la disputa cuando un grupo de médicos se ha manifestado en contra de la vacunación”, me comenta un médico de familia.

Ahora, la institución que premia a los investigadores es investigada por la división anticorrupción de la Policía sueca. No es la única investigación que está realizándose relacionada con AstraZeneca pues la Dirección General de Competencia de la Unión Europea está investigando a la compañía, a la que acusa de estar bloqueando la entrada en el mercado de medicamentos genéricos -más baratos que los de patente-, elevando las facturas de los contribuyentes y reduciendo los incentivos para la innovación. Los trabajos de la citada institución comenzaron hace un año y hace unas semanas se han conocido los primeros resultados que reafirman la línea de corrupción de la competencia por parte de los laboratorios en la que trabaja el organismo europeo por lo que el proceso continúa. Es de destacar que ya en 2005 AztraZeneca fue multada por Competencia exactamente por lo mismo, retrasar el acceso al mercado de genéricos de su medicamento Losec.

En el breve periodo que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de EE.UU., acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas fueron condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólaresde multa. En cuatro de estos casos las farmacéuticas implicadas reconocieron su responsabilidad por actuaciones criminales que pusieron en peligro la salud y la vida de miles de personas. Una de ellas era AstraZeneca, como narra en su libro Los crímenes de las grandes farmacéuticas una monja, Teresa Forcades.

 

 

La Fiscalía de Suecia también investiga por un posible delito de soborno los viajes a China de miembros del jurado de los Nobel pagados por las autoridades del país asiático. Se da la circunstancia, seguramente sólo sea casualidad, que AstraZeneca está realizando importantes inversiones en China.

La compañía farmacéutica se ha visto envuelta en los últimos años en numerosos escándalos de corrupción, tráfico de influencias, lobby y prácticas irregulares que nos hacen preguntarnos: ¿cómo puede una compañía así, con la falta de ética que exhibe, estar en el jurado de un premio supuestamente tan prestigioso como el Nobel de Medicina? Francamente creo que esto devalúa a los Nobel.

Por apuntar un último caso, no menos importante. El Grupo de Blanqueo de Capitales de la Jefatura Superior de Policía desmanteló hace unos meses una trama de facturas falsas, en la que presuntamente estaban implicados un laboratorio farmacéutico y un empleado de una empresa de informática de Zaragoza (España). Según las pesquisas policiales, el primero compraba ordenadores, impresoras y material informático para obsequiar a algunos médicos, con el ánimo de captar el interés de estos por sus productos. Operaciones no permitidas por el código deontológico que rige la industria farmacéutica. Una trama de sobornos a médicos para que receten los productos del laboratorio, vaya. ¿Adivinan cual es la compañía denunciada? Las pistas pueden encontrarse en un foro de internet creado por empleados de AstraZeneca afectados por despido. Primero lean bien la información del Heraldo de Aragón y luego los comentarios de los empleados del laboratorio. Uno de ellos indica: “No sólo problemas entre compañeros, sino un proceso judicial abierto, al parecer por instancias del fiscal por pagos a médicos con facturas falsas de asistencia a cursos, que en el juzgado entienden que es una práctica de al parecer unas 25 personas, todas por casualidad siguiendo el mismo método, por lo que entiende que existe responsabilidad de algún jefe superior, y si embargo la empresa parece decir que es una decisión personal y además al parecer, se presenta como acusación particuar contra los delegados”.

El caso está en manos del Juzgado de Guardia de Zaragoza, sin noticias de momento. Seguiremos informando.

Más info:

Traficantes de salud

-Videos de Informativos Tele5: https://migueljara.wordpress.com/archivo/mis-videos/

https://migueljara.wordpress.com/2008/02/01/denuncia-en-los-tribunales-los-sobornos-de-su-empresa/

https://migueljara.wordpress.com/2008/08/30/las-leyes-que-prohiben-el-soborno-a-los-medicos-i/

https://migueljara.wordpress.com/2008/07/28/los-codigos-eticos-de-los-laboratorios-no-evitan-el-soborno-a-los-medicos/

Las leyes que prohiben el soborno a los médicos (II)

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Como les comentábamos en el anterior capítulo hemos dividido en dos partes la información que nos ha enviado Nikita, una ex visitadora médica que ha denunciado a la compañía farmacéutica en la que trabajaba por presuntas irregularidades relacionadas con la “compra de la voluntad” de los médicos. Aquí les presentamos este segundo análisis, basado en el Código Español de Buenas Prácticas de Promoción de los Medicamentos de  Farmaindustria (patronal española de los laboratorios farmacéuticos). Son el conjunto de normas que rigen la visita médica y que por tanto tratan de impedir el soborno y cohecho hacia los profesionales sanitarios. Hay que destacar que Nikita denunció ante los máximos responsables en esta materia de Farmaindsutria las prácticas de su laboratorio.

 

 

Farmaindustria optó hace unos años por la autorregulación para supervisar la idoneidad ética de sus actividades.  “El objetivo es darles transparencia [a estas prácticas], que siempre que se produzcan se justifiquen con el objetivo que se pretende alcanzar, que consten por escrito y que si hay contraprestación económica, sea razonable”, explica José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria.

 

Entre su artículos encontramos un prohibición genérica, pero empiezan a aparecer reguladas determinadas excepciones. Según se puede leer, no se podrán otorgar primas, ventajas pecuniarias ni incentivos que pueden condicionar la prescripción, salvo obsequios de poco valor (menos de 30 euros) y utensilios relacionados con práctica sanitaria o de escritorio. Luego dicho código entiende que un obsequio de menos de 30 euros, aunque  condicione la prescripción, es legal. ¿Podría interpretarse así el Código Penal y la Ley del Medicamento?

 

 

 

 

Dicho código habla en su apartado de hospitalidad del pago de  inscripciones a congresos, hoteles, desplazamientos,etc, con una serie de limitaciones (lugar, nº de estrellas del hotel) considerando implícitamente que dichos presentes a determinados prescriptores son legítimos y, a mi entender, [argumenta Nikita], vulnerando tanto el Código Penal como la Ley del Medicamento.

  

“10.1 No podrán otorgarse, ofrecerse o prometerse obsequios, primas, ventajas pecuniarias o en especie, ni incentivos, bonificaciones o descuentos, a los sanitarios profesionales implicados en el ciclo de la prescripción, adquisición, distribución, dispensación y administración o al personal administrativo, así como a cualquier persona que, en el ejercicio de su profesión, pueda realizar o condicionar  la actividades de prescribir, comprar, distribuir, dispensar o administrar medicamentos para incentivar la prescripción, dispensación, suministro y administración de medicamentos, salvo que se trate de obsequios de poco valor y relacionados con la práctica de la medicina o la farmacia. Por lo tanto, es admisible la entrega de obsequios tales como utensilios de uso profesional en la práctica médica o farmacéutica o utensilios de escritorio de valor insignificante.

 

10.2. Se considerará que el obsequio es de  poco valor cuando su precio de mercado no supere los 30 euros. Se entiende por precio de mercado el importe que generalmente debería abonar un particular para adquirir una unidad de dicho producto en España.

 

10.3. Se exceptúa la entrega de objetos como libros o material en soporte óptico, magnético, electrónico o similar, bajo el patrocinio de la compañía, sobre temas de Medicina o Farmacia, siempre que cumplan los requisitos legales establecidos”.

 

 

 

  

Curioso también me resulta, indica esta ex comercial sanitaria, que este Código no se pronuncie sobre las comidas y cursos de formación hasta el final en su apartado de preguntas y respuestas, de una manera tibia.  

 

Para finalizar, haré alusión al código de prácticas promocionales de un laboratorio farmacéutico adscrito a Farmaindustria que permite “invitar” a los médicos, entre sus posibilidades de colaboración de su aplicación informática. En invitación cabe todo ticket de cafetería, restaurante o bar que justifique dicha consumición; no hay alusión alguna a que deba acompañar dicha invitación con un acto científico. Se invierten miles de euros en este tipo de colaboraciones. Esta práctica no solo es consentida, sino que está especificada: las comidas se pueden realizar por un máximo de 50 euros+IVA por comensal y las cenas 60 euros+IVA por comensal, sin tener obligación de justificar el delegado comercial del laboratorio el motivo científico de tal ágape.

 

Con el Código de Farmaindustria en la mano ¿es legal patrocinar cursos de formación por un precio indeterminado o invitar a cenar a un médico funcionario varias veces al año con o sin motivo científico? Desde luego, si nos atenemos al Código Penal y a la Ley del Medicamente, la respuesta es NO.

 

 

 

 

¿Quién audita los recursos de las redes de ventas? ¿Cómo se puede permitir que un laboratorio invierta millones de euros en comidas con médicos sin respaldo científico y en cursos de informática? ¿Es culpa de los visitadores médicos seguir la directiva de las empresas farmacéuticas? 

 

En este asunto de regular los incentivos a los médicos,  hay normas y peculiaridades que las industrias farmacéuticas, como colectivo y/o individualmente, se han sacado de la manga y que son contrarias a la Ley, concluye Nikita.

Las leyes que prohiben el soborno a los médicos (I)

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Su honestidad y coherencia personal le han llevado a denunciar al laboratorio multinacional en el que trabajaba por presunto soborno a los médicos. Nikita es una ex visitadora médica que ha trabajado durante diez años en una de las farmacéuticas más grandes del mundo. Grande por el tamaño de sus beneficios, nimia en ética. De vasta formación sanitaria y legal esta valiente y perseguida ex comercial sanitaria, asidua a este blog, nos muestra las diferentes normativas que existen relacionadas con la prohibición de “incentivos” a los médicos. Estos constituyen una práctica corrupta, inmoral e ilegal que hoy se practica en nuestro país y en todo el mundo mientras las autoridades sanitarias miran para otro lado y la mayor parte de los laboratorios se adhieren a protocolos deontológicos que más bien parecen diseñados para lavar la cara al sector.

 

 

El Código Penal Español de 1995 recoge, en su artículo 419: “La autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, solicitare o recibiere, por sí o por persona interpuesta, dádiva o presente o aceptare ofrecimiento o promesa para realizar en el ejercicio de su cargo una acción u omisión constitutivas de delito, incurrirá en la pena de prisión de dos a seis años, multa del tanto al triplo del valor de la dádiva e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de siete a doce años, sin perjuicio de la pena correspondiente al delito cometido en razón de la dádiva o promesa”. Artículo 423. El código Penal no especifica qué no se entiende por dádiva, presente u ofrecimiento, luego incluye todo lo que pueda inducir a una acción u omisión; en el caso de los funcionarios públicos sanitarios, incluye todo lo que pueda inducir a recetar un fármaco determinado.  “Luego todos los recursos y armas disponibles desde los departamentos de marketing y ventas tienen la finalidad de retornar la inversión, es decir, inducir a los médicos a que receten un fármaco en lugar de otro. Estas armas o recursos son: inscripciones de congresos, desplazamientos, hoteles, comidas, cursos de formación, regalos de precio inferior a 30 euros o mesas redondas”, comenta Nikita.

 

 

Seguimos con las Leyes del Medicamento, no hay mucha variación ente la Ley 25/1990 y la actual Ley 29/2006, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. La primera, dice su art. 7.2.: “Queda expresamente prohibido: a) el ofrecimiento directo o indirecto de cualquier tipo de incentivo, primas u obsequios, por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios implicados en el ciclo de prescripcion, dispensacion y administración, o a sus parientes y personas de su convivencia”. En la actual Ley del Medicamento, encontramos en el  Art. 3.6.: “A efectos de garantizar la independencia de las decisiones relacionadas con la prescripción, dispensación, y administración de medicamentos respecto de intereses comerciales se prohibe el ofrecimiento directo o indirecto de cualquier tipo de incentivo, bonificaciones, descuentos, primas u obsequios, por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios implicados en el ciclo de prescripción, dispensación y administración de medicamentos o a sus parientes y personas de su convivencia. Esta prohibición será asimismo de aplicación cuando el ofrecimiento se realice a profesionales sanitarios que prescriban productos sanitarios”. Más claro agua.

 

 

En la misma línea, se encuentra la Directiva 2001/83/CE: “no debe permitirse otorgar, ofrecer o prometer a las personas facultadas para prescribir o dispensar medicamentos y en el marco de la promoción de los mismos frente a dichas personas, primas, ventajas pecuniarias o ventajas en especie”. “Tanto la Ley del Medicamento como la citada Directiva Europea, son un desarrollo fiel del Código Penal. La única diferencia es que el Código Penal habla de “dádiva o presente” y la Ley del Medicamento de “primas, ventajas pecuniarias o ventajas en especie”, coincidiendo ambas en no entrar en distinguir qué primas o presentes se consideran como tales y cuáles no; obviamente, porque todo presente o prima lo es por definición, aunque para los códigos éticos elaborados por la industria farmacéutica existan primas o presentes no considerados como tales”, concluye esta ex visitadora.

 

He dividido esta info en dos entregas para no hacerla demasiado larga, así que el próximo capítulo se publicará en unos días, a continuación de este, y analizaremos, entre otros, el Código Español de Buenas Prácticas de Promoción de los Medicamentos y de interrelación de la Industria Farmacéutica con los profesionales sanitarios, el de la patronal española Farmaindustria.

Los códigos éticos de los laboratorios no evitan el soborno a los médicos

Inglés *English version

El debate sobre los sobornos y el cohecho a médicos para que receten los productos de los laboratorios farmacéuticos está de nuevo en el aire. La Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA) -(Asociación Americana de Productores y de Investigadores en Farmacia, la patronal farmacéutica estadounidense)-, ha revisado su conducta y ha publicado un nuevo Código deontológico que prohibe hacer regalos a los médicos. Se seguirá enviando comida a los galenos en sus consultas y se les pagará dinero por participar en trabajos de consultoría y conferencias. Esas mismas normas son las que en España comenzará aplicar la patronal Farmaindustria. Ya veremos si esto es algo más que un lavado de cara, como hasta ahora ha sido.

 

 

No deja de ser paradójico que sean los laboratorios que cometen estos delitos (perfectamente tipificados en la última Ley del Medicamento aprobada en España) los que se regulen a sí mismos. Esto es como poner al zorro a cuidar de las gallinas. Tampoco se explica que en medio de una gran crisis como la que vive la industria farmacéutica -han ido perdiendo patentes de productos muy rentables y no encontran nuevos medicamentos que patentar en el número deseado-, los laboratorios vayan a deshacerse en buena medida de la que es su principal arma para generar los enormes beneficios que generan: la corrupción de los médicos.

En el mes de mayo pasado apareció en los periódicos Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón una noticia que hacía referencia a la detención de un empleado de una empresa de informática por emitir presuntas facturas falsas de cursos de formación tapadera de regalos a médicos y dichas facturas iban a nombre de un laboratorio farmacéutico. Algo que ya habíamos adelantado en este blog. Es más en mi libro Traficantes de salud cuento que la compañía en cuestión es una de las muchas farmacéuticas que han pasado por los tribunales de EE.UU. en los últimos años y sus responsables han reconocido que con sus actividades han puesto en peligro la vida de muchos ciudadanos.

 

 

Como explica Nikita, una valiente ex visitadora médica de nuestro país que dejó su trabajo en una de las multinacionales farmacéuticas más grandes para no dedicarse a eso de corromper voluntades: “He trabajado durante más de una década en una multinacional farmacéutica de las que aparecen en los primeros puestos de los rankings, con un alto estandarte ético y moral en su teoría, pero lamentablemente muy diferente en su práctica. Mis desavenencias en el modo en que mis superiores inmediatos y mis compañeros de equipo invertían los recursos asignados a formación, en un contexto de mobbing, me obligaron a denunciar internamente que dichos recursos no se destinaban a cursos de formación sino que se utilizaban como tapadera para otros tipo de presentes a los médicos-clientes-funcionarios del Estado y, posiblemente, hasta dinero en efectivo”.

Dichas acciones iban en contra del Código Ético de Farmaindustria, del Código Penal y, por tanto, del contrato de trabajo de esta persona ya que la mayoría de visitadores médicos firma anualmente la adhesión al Código de Conducta de su laboratorio/Farmaindustria y nadie puede obligar a actuar a un trabajador en contra de su voluntad ni de las leyes.

 

 

“El codirector de mi ex empresa -prosigue Nikita- no sólo hizo caso omiso a mi denuncia, sino que estuvo unos meses ‘mareando la perdiz’ y manipulando la información que obtenía a través de mis referencias de médicos que figuraban como beneficiarios ficticios de dichos cursos. Daba por perdido mi trabajo, pero no iba a permitir perder mi dignidad así que decidí que fueran los Tribunales los que juzgaran si yo decía la verdad y se estaba actuando conforme a la Ley o no”.

El nombre del laboratorio todavía no ha aparecido en prensa, pero el tiempo y la Justicia pondrá a cada uno en el lugar que le corresponde. Lo más chocante y paradójico del tema, es que dicho laboratorio mantiene en su nómina a la mayoría de empleados y mandos intermedios que tienen que ver con dicho escándalo y, a su vez, es noticia por sumarse en EE.UU. a los laboratorios que no van a regalar ni un bolígrafo a los doctores ni van a pagar cenas. Esta misma empresa es una de las que la Comisión Europea está investigando por manipular el funcionamiento del sector farmacéutico en la Unión Europea

 

 

Independientemente de que la Administración debería ser la que formara a sus empleados, la realidad de la industria farmacéutica va más allá. “Desde mi punto de vista, los médicos están saturados de formación, más en esta era en la que a través de Internet se accede en pocos minutos a las mejores bases de datos con estudios clínicos, fichas de producto o novedades terapéuticas. Hace tan sólo unas semanas desapareció el foro en internet PM Farma, en el que supuestos visitadores médicos defendían a ultranza la legitimidad de los incentivos a los médicos como se hace en cualquier transacción mercantil y me atacaban sin piedad por hablar sin tapujos de la realidad y defender la ética en esta profesión. Es una pequeña pero contundente muestra de lo que realmente es la acutal visita médica”, afirma Nikita.

Esta persona considera que no se puede generalizar “puesto que sólo he sido testigo en directo de lo que ha pasado en mi ex-empresa, aunque tengo concocimiento también de algunas otras con el mismo ‘modus operandi’. Personalmente, en 10 años, no tuve ninguna formación acerca de lo que es el cohecho ni las consecuencias legales que suponía dicho delito. Por otro lado, sí asistí a sucesivos cursos agresivos de venta y de negociación en la que había que ‘crear necesidades’ a los potenciales prescriptores y negociar con ellos recetas a cambio de recursos”, argumenta esta ex trabajadora de la industria farmacéutica.

 

 

Por su experiencia, además, Nikita, afirma que las auditorías internas de las empresas son inútiles, que debería haber auditorías externas e independientes. Cada año se deberían evaluar aleatoriamente un número determinado de empresas farmacéuticas, expone como idea, muy acertada, por cierto.

“Puedo asegurar (y demostrar con prueba documental) que en mi caso la auditoría interna, entre otras lindezas, manipuló la información obtenida a través de entrevistas telefónicas. En concreto a tres médicos, que manifestaron no haber realizado ningún curso de informática patrocinado por dicho laboratorio. Los auditores internos en lugar de informar debidamente de la información obtenida, se aferraban a que todo era producto de mi imaginación; supongo que utilizando la baza de que en esa época estaba en tratamiento psiquiátrico por ansiedad. Decían que todo estaba bien y que no tenían evidencias de que nada de lo que yo denunciaba era cierto; en concreto, facturas de restaurantes con beneficiarios de médicos que no habían asistido a dichas comidas y facturas de cursos de informática con beneficiarios de médicos que no habían realizado dichos cursos”, continúa esta persona.

 

 

Por supuesto, antes de denunciar que tres colaboraciones de cursos eran ficticias, Nikita habló telefónicamente con esos doctores para cerciorarse de que sus suposiciones eran ciertas y no habían realizado ningún curso de informática como figuraba en las contabilidad del presupuesto de inversión del equipo de trabajo. “Comprobé que efectivamente estos tres médicos recibieron una llamada del auditor interno pero, repito, no tenía nada que ver lo que dijeron los médicos con el informe de la auditoría, pues los médicos dijeron al auditor que nunca habían realizado dichos cursos y el auditor decía que los doctores sí habían realizado los cursos”, detalla la ex visitadora.

En conclusión, las auditorías internas no sirven para nada si su objetivo no es imparcial sino que se trata de investigaciones dirigidas a encubrir una situación incómoda para la empresa. En este caso, era más fácil quitar de en medio a un trabajador que tras diez años de empleo en ese laboratorio “se ha vuelto conflictivo” por denunciar que se siente acosado laboralmente, que no comparte los métodos de trabajo que le impone su superior y destapar la estrategia de ventas de uno de los mejores equipos de vendedores de España, que aplicar el código de prácticas promocionales y sancionar a los superiores que únicamente admitían este sistema de trabajo“.

Seguiremos participando en el debate.