La Agencia Española de Medicamentos desatiende a las afectadas por Agreal

 
Dos representantes de la Asociación de Enfermas del Agreal de España han tenido una entrevista con el Subdirector de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AGEMED), Emilio Vargas Castrillón. Nada más llegar a la institución, la secretaria preguntó a sus anfitrionas que con quién habían hablado porque habían llamado del Gobierno diciendo que porqué les habían concedido esa entrevista, “palabras textuales de la secretaria -me cuenta una de las entrevistadas-: ¿Os tienen miedo?. Fué penoso. Todo sonrisas, le pedimos a Castrillón la ficha técnica del Agreal (que no existe), contestó que eso no lo podían dar. Le preguntamos por la diferencia entre el estudio y la conclusión de expertos de España y el de la EMEA [Agencia Europea del Medicamento, que aprueba los medicamentos que se consumen en Europa sin realizar estudios independientes, sólo revisando los informes que le presentan los laboratorios interesados], contestó que decían lo mismo pero de otra manera”.
 
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Las afectadas por el medicamento de Sanofi Aventis rebatían las parcas respuestas de Vargas Castrillón con documentación y el que pasa por ser el segundo máximo responsable de la agencia que controla la seguridad y eficacia de lo medicamentos en España, se encogía de hombros y sonreía. “A todo lo demás que preguntábamos nos decía que ellos lo habían hecho todo muy bien aunque fuera después de 22 años. También le hablamos del trato de muchos médicos hacia las afectadas y de la negativa de estos a dar informes y claro, contestó que eso no era asunto de AGEMED sino de las Comunidades Autónomas. Le preguntamos si había un listado de afectadas y nos dijo que sí pero que eso tampoco lo podían dar. En resumidas cuentas, viaje de ida y vuelta, gastos, nervios y demás para nada de nada”.
A la pregunta de una de estas mujeres sobre porqué les concedía una entrevista para no darles ninguna explicación, el funcionario dijo que le habían pedido tantas veces una cita que quería saber lo que solicitaban. No hace falta ser la mayor multinacional exportadora de buenos sentimientos del mundo para darse cuenta de la actitud vergonzosa y la falta de respeto hacia dos enfermas y todo el colectivo al que representan (más de 4.000 demandas en los juzgados por el caso Agreal) que gastó este “presunto” servidor público. “Seguiremos tocando muchas puertas -comentaban estas personas tras tocarles las marices con la puerta de la AGEMED-, todavía quedan otras vías y más unión entre afectadas”.

Como “cotilleo” contarles que las afectadas por el fármaco Agreal le entregaron a Castrillón un ejemplar de mi libro Traficantes de salud: Cómo nos vende medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad. Al menos su superiora, Cristina Avendaño -directora de la Agencia-, ya lo conoce: poco antes de mandar el manuscrito a la imprenta la llamé para saber si era verdad que de su puño y letra había firmado un documento -en mi poder- en el que pedía a las “alturas” que hicieran algo para parar la aprobación como medicamento del famoso Bio-Bac. Avendaño, a través del departamento de Prensa del Ministerio de Sanidad, me contestó que lo explicaría en los tribunales de Justicia llegado el caso (caso que no ha llegado todavía después de más de cinco años y medio de ansiosa espera).

Las portavoces de las afectadas por Agreal, también acusaron a Castrillón a la cara -estas mujeres no se esconden, ya lo demostraron cuando irrumpieron en el Congreso de los Diputados– de tender a beneficiar más a los laboratorios que a las personas -dicho esto con palabras más gruesas y tono de mujeres al borde de un ataque de cabreo-. Para finalizar, le preguntaron si conocía la trama del Agreal y no dijo nada, se calló, “se lo mentamos tres veces y siempre la callada por respuesta”, concluyen estas mujeres.

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Fármacos y suicidio: Crisis en el control de los medicamentos

Hay medicamentos que matan*. El sobrepeso nos puede conducir al suicidio y/o a problemas psiquiátricos graves, si consumimos para ello determinados medicamentos. La Agencia Europea del Medicamento (EMEA) ha decidido suspender la comercialización del preparado contra el sobrepeso Acomplia (cuyo principio activo es rimonabant), fabricado por el laboratorio Sanofi Aventis. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), como tantas agencias estatales de Europa y del mundo, ha comunicado a los profesionales sanitarios la suspensión de comercialización de este fármaco que estaba autorizado en Europa desde junio de 2006, pese a que la todopoderosa agencia estadounidense -la FDA- no permitiera su venta. Una vez más los mecanismos de control de la seguridad y eficacia de los medicamentos han fallado. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que no son independientes de la industria farmacéutica.

Pero vayamos por partes. Tras su última revisión, el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP), dependiente de la citada EMEA, ha concluido que, con la  información actualmente disponible, el balance beneficio-riesgo de  rimonabant es desfavorable. La indicación autorizada de Acomplia era “adyuvante de la dieta y el ejercicio para el tratamiento de pacientes obesos o pacientes con sobrepeso con factores de riesgo asociados, como la diabetes tipo 2 o dislipemia”. Como reconoce en su nota oficial la Agencia Española de Medicamentos: “En el momento de su autorización, las alteraciones psiquiátricas, en particular los trastornos depresivos, se identificaron como el problema de  seguridad más relevante asociado a este medicamento. (…) Posteriormente a su comercialización han ido aumentando los casos  notificados de trastornos psiquiátricos graves, incluyendo intento de suicido y suicidio consumado. Adicionalmente, en el ámbito de ensayos clínicos en marcha se han presentado cinco casos de suicidio en pacientes que recibían Acomplia, frente a un caso en pacientes recibiendo placebo, con un número similar de pacientes expuestos en ambos grupos de tratamiento”. Adicionalmente, se consideró que la efectividad de Acomplia en la práctica clínica es inferior a la esperada según los resultados de los ensayos clínicos previos a su autorización. Esta eficacia inferior a la esperada obedece, entre otros factores, a que el medicamento ha sido utilizado durante un corto periodo de tiempo. Por lo tanto, el CHMP ha considerado que actualmente el balance beneficio-riesgo es desfavorable y ha recomendado la suspensión de comercialización.

En cuanto a su situación en España, Acomplia comenzó a venderse en marzo de 2008 y, segun la AEMPS, hasta ahora el uso del medicamento ha sido muy reducido al encontrarse excluido de la financiación pública. El Sistema Español de Farmacovigilancia ha recibido doce notificaciones de sospechas de reacciones adversas de tipo psiquiátrico, de las que nueve eran graves y dos “referían ideación suicida”. No se ha notificado ningún caso de suicidio en España. Pero como comenta un farmacéutico de Andalucía: “Los mecanismos de control no funcionan y mal pueden funcionar si los propios controlados sostienen económicamente a los organismos controladores”. En este caso se da la extraña paradoja de que la FDA, la agencia de medicamentos de referencia en el mundo, no lo aprobó. Dato a tener en cuenta pues esta institución pública encargada de velar por la seguridad y eficacia de los medicamentos que se expenden en Estados Unidos, está financiada al 70% por los propios laboratorios, como se ha publicado en numerosas ocasiones. Esto es así porque en EE.UU. los laboratorios pueden pagar a la FDA un estipendio para que acelere el procedimiento de autorización de sus fármacos. Como digo, en el caso Acomplia la FDA no lo aprobó, lo que ya es digno de consideración dado el sesgo profarmacéuticas de la misma.
¿Y qué ocurre con la EMEA, la Agencia Europea? Pues que no realiza estudios independientes antes de conceder una licencia de comercialización de un medicamento; se limita a recoger la información que le envían los laboratorios y a comprobar que sea correcta. Pero, insisto, sin contrastarla con trabajos independientes. Esto, para más inri, es perfectamente legal pues así lo contemplan las normas de funcionamiento de esta institución pública europea que, como si se tratara del cuento de nunca acabar, no depende de la Dirección General de Salud de la Comisión Europea sino de la de Comercio. Es obvio pues el enfoque comercial que tiene el organismo del que dependen la salud y la vida de millones de europeos. Huelga decir que si el proceso de concesión de licencia para la venta de un fármaco está centralizado en la EMEA, todas las agencias estatales de Europa actúan según las decisiones de la primera. Las dudas sobre este medicamento se iniciaron por un estudio realizado con 4.000 pacientes por el departamento de Nutrición de la Universidad de Copenhague.  Los resultados se dieron a conocer justo hace un año. El medicamento potenciaba los desórdenes psiquiátricos. Si no llega a realizarse este trabajo la EMEA hubiera tardado todavía más de ese mencionado año en retirarlo. Quién sabe si se hubiera tardado los 22 años que pasaron hasta que, en 2005, otro fármaco de Sanofi Aventis, el Agreal -recetado para “tratar” los sofocos de la menopausia- se prohibiese, tras reconocerse los terribles padecimientos que ha provocado en las numerosas mujeres que lo tomaban.
Coincidencias de la vida o de la muerte, o no, una de las primeras sentencias dictadas en Barcelona a favor de las víctimas del preparado de Sanofi Avenis argumentó que el Agreal “incitaba la suicidio”. Como comenta sobre Acomplia uno de los portavoces de la Asociación Nacional de Consumidores y Usuarios de Servicios de Salud (Asusalud): “Este tipo de medicamentos pertenecientes al grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y otros neurotransmisores, por su mecanismo de acción está comprobado que puede producir sobre el sistema nervioso: movimientos anormales, como por ejemplo, espasmo muscular, ataxia, temblor, convulsiones, y también pueden producir alucinaciones, manías suicidas, ataques de pánico y otras lindezas. Hay ocasiones, en pacientes diagnosticados con trastornos bipolares, esquizofrenia o depresión recurrente, en los que deben utilizarse porque da resultados muy buenos, pero lo que no debe hacerse NUNCA es emplearlo a la carta. Esto estaba anunciado”.
De modo que en 2005 se retira del mercado un potente neuroléptico de Sanofi Aventis, Agreal, que causaba daños psíquicos, en el sistema nervioso e incitaba al suicidio. Y pocos meses después, en junio de 2006, se aprueba la venta de otro potente medicamento de la misma casa que incide en los neurotransmisores y causa daños psíquicos e incita al suicidio: Acomplia. Urge debatir sobre la falta de independencia de las agencias reguladoras de fármacos y reformarlas a fondo. La FDA ha sido muy cuestionada en los últimos años por su falta de independencia, sobre todo a raíz del caso Vioxx, el medicamento de Merck para la artrosis que la farmacéutica sabía que podía producir infartos cerebrales y de corazón y aún así ocultó esos estudios a la FDA. Ésta lo aprobó y como explica un farmacólogo español, extrapolando los datos de los trabajos que hizo Merck al número de consumidores que lo tomaban pueden haber muerto en el mundo más de 300.000 personas hasta 2004 que se retiró. La EMEA no puede continuar dependiendo de Industria, tendrá que depender de la Dirección General de Salud. Y tendrá que hacer sus estudios independientes para contrastar las informaciones que le envíen los laboratorios a la hora de aprbar o no un fármaco.
Todo esto no sucederá mientras los distintos profesionales sanitarios no estén unidos en una gran plataforma que aglutine todos los colectivos críticos del sistema sanitario, incluidos los de pacientes. En la actualidad existen numerosas organizaciones de profesionales de la medicina, la enfermería, la farmacia y la farmacología, investigadores, víctimas de fármacos y pacientes de numerosas enfermedades, de consumidores y usuarios de la sanidad, etc, que son independientes de los laboratorios y críticos con lo que está ocurriendo. Pero su fuerza se pierde al no alcanzar la unión que es el germen de eficacia en cualquier ámbito.

* Para ser más precisos habría que hablar de medicamentos que continúan matando. Hace ya siete años que comencé a investigar sobre los casos más graves de efectos adversos con resultado de muerte provocados por los fármacos. En 2003 publiqué mi primer reportaje sobre ello en The Ecologist. Son tantos los fármacos peligrosos que como Medicamentos que matan titulé el primero de los cuatro bloques de mi libro Traficantes de salud.

Inglés *English version

El gobierno español sólo reconoce cuatro víctimas de la Talidomida tras 50 años de pesadilla

La Alianza Internacional de Asociaciones de Víctimas de la Talidomida (ICTA) se ha manifestado en Londres para que se equiparen las indemnizaciones y ayudas a todos los afectados por este medicamento fabricado por Grünenthal que hay en el mundo. En España, Italia y Austria los afectados por el fármaco, que se comercializó desde 1957 hasta 1963, todavía no están reconocidos por sus gobiernos o no reciben ningún apoyo. Por el contrario, en el Reino Unido 450 personas cobran indemnizaciones de 3.200 libras mensuales de la compañía Distillers, que vendió el medicamento tras comprar la patente a Grünenthal. Según Rafael Basterrechea, de la delegación española: “pretendemos que todos los afectados reciban las mismas compensaciones independientemente de donde hayan nacido o vivan y que las abone el laboratorio fabricante Grünenthal”. Quienes peor lo tienen son las víctimas españolas. “Sospechamos que el gobierno va a reconocer a cuatro afectados y poco más”, comentan, de las al menos 65 que la asociación española de víctimas tiene documentadas. La próxima manifestación será en diciembre ante la puerta de la casa de Angela Merkel en Berlín pues en Alemania hay 2.700 afectados.

 

 

El hecho de aceptar que en España hay afectados de Talidomida, algo que a día de hoy ningún gobierno español ha reconocido todavía, implica el pago de pensiones vitalicias, indemnizaciones por el tiempo transcurrido desde que las reciben el resto de afectados del mundo, y la concesión de ayudas de tipo fiscal, laboral y sanitarias. “Hacia ese camino han sido enfocadas nuestras reivindicaciones desde los inicios, y lo mas lamentable es que nuestros políticos ni tan siquiera se sonrojan levemente ante esta execrable situación. Es muy importante para nosotros que se conozca que en España se estuvieron vendiendo los medicamentos con Talidomida durante algunos años más, esto implica que nuestro sistema sanitario permitió la venta de este nefasto compuesto, aun a sabiendas de sus terribles efectos. El propio Ministerio de Sanidad reconocio por escrito (documento que obra en nuestro poder) que se retiró en enero de 1.963, cuando en Alemania la Talidomida fue prohibida en noviembre de 1.961”, afirma Basterrechea.

 

Desde el día 27 de junio el Ministerio de Sanidad y las víctimas españolas, asociadas en Avite, han comenzado las negociaciones para el reconocimiento de los hechos y la tramitación de ayudas. Pero el Ministerio desconoce datos básicos del suceso y pese a ello quiere marcar unos baremos de reconocimiento tan austeros que sólo reconocería a cuatro personas como afectadas por la Talidomida. Esto va  dificultar el afectados que tienen docuemntados al menos  65 casos pero que pueden ser más. En Italia, por ejemplo, el gobierno de Berlusconi ha comenzado a indemnizar a estas personas sin establecer protocolos especiales, simplemente clasificando como afectada a cada persona que haya nacido en las fechas en las que se comercializó el medicamento y presente los síntomas que el mismo deja.

 

 
La ICTA lucha porque se reconozca a los afectados que faltan, no sólo en España, Italia y Austria, sino también en países como Alemania, Reino Unido, Suecia, Francia, Canadá, EE.UU. o Japón. En todos estos países se trató el tema con absoluto secretismo y silencio, respaldado por los respectivos gobiernos. Como denuncian las víctimas del medicamento para los sofocos del embarazo, el laboratorio Grünenthal y el gobierno Alemán se preocuparon de que no se comunicara como correspondía el daño que producía este preparado y que los plazos de revisión y reclamación se cerraran con gran presteza.
 
En el Reino Unido, país en el que los afectados por la Talidomida han conseguido mejores condiciones, sus indemnizaciones son aportadas por el Laboratorio Distillers a una fundación que se encarga de repartirlas a los afectados dependiendo de su grado de discapacidad y necesidad de ayuda. El gobierno aporta a la causa las exenciones fiscales, las ayudas médicas, la financiación de prótesis y ortoprotesis, así como sillas de ruedas subvencionadas al 100%, y vela porque esto continúe de esta manera. El gobierno sueco y la farmacéutica AstraZeneca indemnizaron a sus afectados con una cantidad inicial grande y una pension vitalicia para sus afectados, el coste lo asumen al 50% más o menos entre farmacéutica y Estado.

Afectadas por el medicamento Agreal protestan en el Congreso de los Diputados

La semana pasada dos mujeres, María Ascensión Mirete y María del Carmen Martínez, portavoces de la Asociación Enfermas del Agreal, afectadas por el medicamento para los sofocos de la menopausia, producido por el laboratorio Sanofi Aventis, acudieron al Congreso de los Diputados. Cuando el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero abandonaba el estrado y Rajoy, jefe de la oposición, se disponía a hablar, lanzaron al hemiciclo algunas de las pastillas de medicamento y profirieron gritos reclamando una mejor atención sanitaria. En esta entrevista explican sus motivos.
 
-¿Qué motivo os ha llevado a realizar esta protesta?

-Nos hemos dirigido en numerosas ocasiones al Ministerio de Sanidad y Consumo, a la Agencia Española del Medicamento, a la Fiscalía General del Estado o al Defensor del Pueblo para denunciar el Caso Agreal. Hemos pedido reuniones con el ministro de Sanidad, Soria, y las señoras Avendaño, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Pagés, Asesora del Gabinete del Subsecretario de Sanidad. Los médicos no nos quieren atender en relación con el medicamento (que tiene como principio activo Veralipride, hemos tenido que ser nosotras las que llevamos la orden de retirada del medicamento (a los doctores) porque ellos no sabían nada. Estamos enfermas de por vida.

 

 
-¿Por qué habéis elegido el Congreso de los Diputados?

-Era el primer día de Pleno después de las vacaciones y acudimos al Congreso porque ya no tenemos manera de ser atendidas y nuestra indignación es muy grande.

 

-¿Qué efectos nocivos o secuelas os ha provocado el medicamento Agreal, del que sois víctimas?

-Parkinson, disquinesias tardías, temblor esencial, depresión mayor, acatisia (movimientos anormales incontrolables), dolores de cabeza, tensiones musculares, arritmias, síncopes, prolongación del intervalo QT (Dilatación auricular en el corazón), síndromes extrapiramidales, etc. Nos han dado un antipsicótico que nos ha manipulado el hipotálamo para variar nuestro ritmo habitual de temperatura corporal.

Los doctores de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Dra. Mª Teresa Alfonso Galán, Dr. D. Antonio Piga Rivero y Dr. D. Mariano Betés de Toro, han realizado un estudio exhaustivo sobre el medicamento Agreal y llegan a la misma conclusión que el equipo de expertos de la Agencia Europea del Medicamento: “Con los tratamientos con Veralipride se han descrito reacciones adversas somáticas y psíquicas”. 
 

-¿El medicamento está retirado de todos los países?

– No, sólo de los países integrantes de la Unión Europea (por orden de la Comisión Europea), Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, Chile y Perú.

 

 

-¿En el resto del mundo se vende aún?
-Sí, sabemos que se sigue vendiendo en México, en Marruecos, y más países de África y Asia. Hemos escrito a los Departamentos de Sanidad de México y Marruecos pero no hay contestación. En México sabemos que hay muchísimas afectadas y que hay mujeres que ya se están movilizando para su retirada pero la contestación que han recibido es que no saben de casos de afectadas por el Aclimafel (como se denomina Agreal en México). En Francia también sabemos que muchas afectadas se han movilizado y están luchando porque se las reconozca y atienda.
 
-Ha habido sentencias de los juicios celebrados, ¿cuántas mujeres lo han denunciado y cómo se están desarrollando los juicios?

-Sí, hay muchas sentencias, seis de ellas han dado la razón a las enfermas por el Agreal, pero muchos juicios se han perdido por no llevarlo en condiciones los abogados. Mientras que el laboratorio Sanofi Aventis presenta sus “pruebas de médicos”, a las afectadas se las ha llevado sin saber defenderlo, no se presentan todos los estudios que hay. Ahora hay en espera un juicio por lo penal en Barcelona y otro por lo contencioso administrativo en Madrid.

 

-¿Qué le pedís al Gobierno de Zapatero?

-Pedimos en principio una reunión con el Ministro de Sanidad para que nos pongan una unidad multidisciplinaria en cada Comunidad Autónoma para todas las afectadas y no ser repudiadas en las consultas médicas. Queremos también que nos den copia de la “ficha técnica” del medicamento que no aparece, la autorización del medicamento del año 1983 y explicaciones de porqué el laboratorio Sanofi Aventis se le dan ayudas gubernamentales y fiscales mientras que a nosotras nos ignoran totalmente. En pocas palabras, que se responsabilice ante todas las mujeres que se hayan visto afectadas en su salud, trabajo o relaciones familiares y sociales por la falta de rigor en el seguimiento de la evolución del tratamiento del Agreal. Queremos ayudas sociales, tanto médicas como económicas ya que por razón de edad y secuelas, nos vemos y nos hemos visto imposibilitadas a un trabajo tanto dentro como fuera de casa. Así lo hemos expuesto en el manifiesto entregado el mismo día 10 de septiembre en el Congreso de los Diputados.

 

 

 

 

Viaje por América Latina con las enfermedades inventadas

Pues sí, muchos días ya sin actualizar el blog. Un viaje por Caracas (Venezuela) y Bogotá (Colombia) me ha tenido ocupado durante la última semana. El motivo ha sido una invitación del Ministerio de Salud vanezolano y del departamento de Salud de PVDSA, la empresa más grande de Venezuela para participar en un evento, el I Simposio Internacional Medicamentos y Salud Pública que estas dos instituciones han organizado en Caracas.
 
Un éxito total, desde mi punto de vista. El salón de actos de la citada compañía, que acogió el evento, de una jornada de duración, estaba llena, unas 450 personas contando por lo bajo, la mayoría médicos, farmacéuticas, profesionales sanitarios o altos responsables del sistema de salud. Me llamó la atención el enorme interés del público asistente.
 
Estoy acostumbrado a que en los eventos públicos que participo haya un buen nivel de conocimiento de los temas que se tratan pero en Venezuela el calor de las personas que se acercaron a escuchar las conferencias, su interés por los temas, la participiación en el acto, fue especial.
 
El Gobierno venezolano está haciendo un esfuerzo muy importante por impulsar el sistema público de salud y la calidad del mismo, y este encuentro fue buena muestra de ello. Me tocó ser quien abriera el simposium hablando sobre la fabricación de enfermedades. Los participantes invitados fueron de lujo. Tras de mí intervino por videoconferencia el periodista australiano Ray Moynihan, aunténtico pionero y experto en la divulgación del fenómeno de la invención de enfermedades. Continuaron Nuria Homedes (directora del imprescindible Boletín Fármacos, sin cuya existencia no podría haber escrito mi libro Traficantes de salud, dicho sea de paso); Teresa Alves activista de Health Action International (HAI) y muy buena oradora; Perla Buschiazzo, especialista argentina en prescripción racional de medicamentos y accesibilidad a los mismos; y Claudia Vacca, investigadora de la organización civil colombiana Ifarma y profesora de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia.
 
La prensa venzolana también ha mostrado un gran interés por los temas desarrollados, destacaría, entre otras, una entrevista que me hizo Venezolana de Televisión en horario de máxima audiencia.

Un viaje pues breve pero muy muy intenso en el que hay que agradecer a la organización el esfuerzo realizado, su claridad de ideas y el despliegue de medios hecho para concretar en una jornada tantas voces hablando de asuntos tan necesarios para la ciudadanía, y que esta supo aprovechar.

Y aprovechando, valga la redundancia, que estaba en Venezuela y que en Colombia se había organizado un evento similar por las mismas fechas, Ifarma y la Universidad Nacional de Colombia me invitaron a dirigirme a Bogotá. En dicho espacio participamos Teresa Alves y yo, ella habló sobre agencias regulatorias y yo titulé mi intervención Morir en busca de salud, sobre la crisis de credibilidad de la industria farmacéutica, como me habían solicitado.

Nos presentó el decano de la Facultad de Económicas e intervinieron un profesor de salud pública y otro de economía. Nuevamente quedé sorprendido por el compromiso social de estos y del público, muy amplio y joven en su mayoría -a excepción de dos conocidos abogados que suelen representar a los grandes laboratorios farmacéuticos en Colombia-.
 
El día siguiente fue muy intenso; los días en Latinoamérica comienzan muy pronto. También en horario de gran audiencia me entrevistó un doctor muy conocido en Colombia, Carlos Francisco Fernández, Asesor Médico del Grupo El Tiempo, el de mayor difusión del país colombiano. La entrevista, para una tv andina, versó sobre la fabricación de enfermedades pues por la tarde, el mencionado periódico, preparó un foro con las principales cabezas del sector en el que de nuevo Teresa Alves y yo volvimos a hablar ante médicos, funcionarios de la agencia de medicamentos colombiana o portavoces de laboratorios y patronal farmacéutica de la influencia decisiva de la industria de la salud en nuestra enfermedad y bienestar.

Departimos, en público y en privado con uno de los máximos responsables de una de las patronales de laboratorios en Colombia, e incluso, tuvimos tiempo para enterarnos de que en dicho foro se encontraba presente -aunque no tomó la palabra pese a que estaba invitado a ello- alguien que, tras concluir el evento, hizo una llamada a uno de los máximos responsables de una de las multinacionales farmacéuticas que operan en Colombia. Informó sobre qué habíamos contado Teresa y yo. Sobre todo invirtió su tiempo en comentar lo que yo había explicado durante mi intervención despertando su curiosidad y la de su interlocutor la gravedad de los hechos que cité referidos a determinados laboratorios y que hablara en público de ello. También gastó su tiempo en insultos varios.

Nos vinimos muy satisfechos de nuestra estancia en tierras colombianas y preocupados de que la agencia de medicamentos de ese país tenga en su consejo de dirección a representantes de la industria farmacéutica, conflicto de interés que altos funcionarios de la administración de salud no ven como tal, aunque muestran cierto interés por avanzar hacia la ética y la independencia.

Side Effects: el pasado nazi del fabricante de Talidomida

El pasado 3 de abril tuvo lugar en Londres una manifestación de cerca de un millar de afectados del fármaco Talidomida. Fue organizada por la ICTA (Alianza Internacional de Asociaciones de Víctimas de Talidomida) y asistieron víctimas de prácticamente todos los países de la Unión Europea, Chipre y Canadá. A la misma hora y en la embajada de Alemania en Bangkog, igualmente hubo una pequeña concentración de afectados.
 Varios canales de televisión del Reino Unido acudieron a la movilización que incluso ofrecieron en directo. Una tv de Irlanda, otra de Alemania, varias radios y todos los periódicos británicos cubrieron el acto reivindicativo. Pero a pesar de estar invitados todos los corresponsales de prensa españoles, no acudieron -excepción hecha por la redactora de la Agencia EFE.
 
Son ya 50 años sin que estas personas vean siquiera reconocidos los daños producidos por el laboratorio Grünenthal. Los afectados por el fármaco en nuestro país difunden estos días una película que, como ellos mismos indican, muestra el pasado nazi de esta farmacéutica, bajo el título de Side Effects.

¿Tras medio siglo de incertidumbre, un rayito de esperanza?

Las víctimas españolas de la Talidomida también han realizado su particular campaña electoral para advertir sobre su existencia tras 50 años de espera a que las autoridades les reconozcan. Aprovechando la reunión de José Luis Rodríguez Zapatero con intelectuales y artistas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Isabel Ramírez, miembro de la asociación que reúne a las víctimas de dicho fármaco en España, Avite, entregó al presidente del Gobierno copia de la película alemana Side effects, Ésta pone al descubierto el pasado nazi de la Talidomida en Alemania, y también todo lo que hay detrás de su laboratorio inventor y el imperio económico que representa hoy la multinacional Chemie Grünenthal.
 “También le hemos entregado en mano un calendario pormenorizado, con todas las movilizaciones que Avite (Asociación de Víctimas de la Talidomida en España) tiene previsto realizar en breves fechas, entre ellas una manifestación multitudinaria de todas las víctimas de Talidomida de Europa, a realizar el próximo 3 de abril en Londres, en la puerta de las embajadas de España y Alemania”, explica José Riquelme, presidente de Avite.
 
¿Las palabras de Zapatero?: “Voy a ver la película, y además quiero que sepáis que no me olvido de vosotros”.
 
Días antes, el propio Riquelme tuvo la oportunidad de charlar un rato con el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. El ministro escuchó los problemas que arrastran desde hace medio siglo estas personas. ¿Sus palabras?: Bermejo se declaró “conocedor del problema de la Talidomida perfectamente en España. Yo conozco de cerca personalmente el problema y a afectados, ¡y qué coño es eso de que no se vendió Talidomida en España, quien ha dicho eso!. Este tema por supuesto que no lo voy a dejar de las manos. Es más, en próximos días, el ministro de Sanidad viene a Murcia [donde tuvo lugar el encuentro], y le voy a proponer una entrevista personal con él, para tratar el tema. En breves días le llamo y le confirmo día y hora”.