Presión final de las farmacéuticas para hacer publicidad de sus medicamentos

La industria farmacéutica está presionando a las autoridades europeas para que se permita a los laboratorios hacer también publicidad de los fármacos con receta, algo que hoy sólo consienten Estados Unidos y Nueva Zelanda. El cambio normativo sobre las normas que prohíben hacer publicidad de los fármacos como si fueran vulgares objetos de consumo, y que ultima la Comisión Europea bajo la excusa de la «información al paciente», avalará a la industria para «informar» directamente al consumidor sobre fármacos de prescripción médica, asegura Jesús Acebillo, presidente de Farmaindustria y director general del laboratorio Novartis. De momento, el proyecto de directiva debía presentarse al Parlamento los primeros días de noviembre pero se ha retrasado, según fuentes del propio Parlamento, en parte por la oposición de muchos sectores a que la industria «informe» -haga publicidad- directamente al paciente. Hemos tenido acceso al borrador preparado por la Dirección de Empresa e Industria de la Comisión Europea cuya norma, de aprobarse en los próximos meses, aumentaría aún más los casos de iatrogenia y podría llevar definitivamente al colapso a los sistemas sanitarios; especialmente porque la idea es que la publicidad se centre en los «nuevos» fármacos. Lo cuento en el número que está en la calle de la publicación Discovery DSalud -una exclusiva para los castellanoparlantes- y les cuento algunos de los entresijos del borrador de Directiva que está sobre la mesa de la Comisión Europea.

El estudio Death by Medicine (Muerte por la Medicina) destaca que las reacciones adversas producidas por los medicamentos -tanto fuera como dentro de los hospitales- causan cada año sólo en Estados Unidos 305.000 muertes. Como decimos este es uno de los dos países que permiten hacer publicidad de los medicamentoscon receta. Los laboratorios farmacéuticos están patrocinando un cambio en la regulación europea de lo que se denomina Publicidad Directa al Consumidor (o DTCA por sus siglas en inglés) y para ello que se modifique la Directiva 2001l83/EC –actual código comunitario sobre medicamentos para uso humano- y lograr así el mismo objetivo pero de manera sutil. «Los objetivos de la política general de la propuesta están en consonancia con los objetivos generales de la legislación farmacéutica de la Comunidad. Éstos están destinados a garantizar el buen funcionamiento del mercado interior de medicamentos de uso humano y a proteger mejor la salud de los ciudadanos de la Unión Europea», puede leerse en el borrador que maneja la Comisión Europea. Este organismo,el de mayor poder de decisión de Europa no se anda con rodeos: primero el mercado, luego las personas.

Además, se eliminaría la definición de publicidad. En ningún apartado del texto sugerido se habla de publicidad, sólo de «información». Si se aprobase el borrador tal como está se permitirían las «campañas de información» en periódicos, revistas, suplementos, folletos e Internet. Y no se incluye radio y televisión porque se entiende que la información no sería selectiva, no llegaría sólo “a quien desea recibirla” (como si en un periódico o una revista la publicidad sí fuera selectiva y no llegara a todo el que adquiere un ejemplar). En cuanto al caso de Internet, el borrador deja entrever cierta obsesión por la mucha información que ofrece la red sobre medicamentos, algo que, en especial l información crítica, no gusta a las farmacéuticas. También se recoge, de manera ciertamente sospechosa, que no se permitirá establecer comparaciones de eficacia -ni de otro tipo- entre productos. Es decir, se prohibiría justo lo que sí podría ser de interés para el consumidor si se hace desde un punto de vista crítico porque en muchas ocasiones los laboratorios comparan sus medicamentos sólo con aquellos que son demostradamente peores que el suyo y ellolo utilizan de modo promocional. En cambio sí se permitiría publicar información de estudios en fase IV, es decir, cuando esté probándose un medicamento de manera masiva para constatar realmente sus efectos secundarios.

Por otra parte, la actual propuesta deja que la industria farmacéutica se «autorregule» a través de un manual de «buen comportamiento». Es decir, los laboratorios primero promocionarían sus fármacos y después, una vez en el mercado, ya responderían ante los tribunales o ante las autoridades sanitarias si la promoción no es ética o si a causa de su consumo se producen graves daños en la salud. Cuando los controles a posteriori ya han demostrado ser absolutamente ineficaces. Lo demuestra que en Estados Unidos la FDA -la agencia que regula los medicamentos- está a día de hoy totalmente desbordada por las alertas y las denuncias.


Es más, la realidad es que hoy muchos laboratorios hacen campañas de publicidad con afirmaciones claramente engañosas -cuando no abiertamente falsas- durante meses, ganan cantidades inmensas y no dejan de hacerlo hasta que se adopta una resolución para prohibirlas, lo que normalmente sucede cuando la campaña ya ha concluido. En suma, los fabricantes evitan cualquier control previo.

Cabe recordar que la industria ya «autorregula» hoy la promoción de medicamentos entre los médicos y no por ello se ha acabado el «alquiler» de voluntades -a base de «regalos» o, incluso, de dinero en efectivo. Una práctica vergonzosa y quizás rentable aún desde el punto de vista económico pero que ha empezado a pasar factura a la industria farmacéutica desde el punto de vista social porque cada día más personas están entendiendo cual es su nivel de ética. De hecho, sabiendo que su imagen se deteriora por momentos en la propuesta de nueva directiva prácticamente no hay referencia a los profesionales sanitarios como proveedores de información sobre temas de salud más que diciendo que estas medidas no pretenden sustituirlos. Es decir, los laboratorios no contarían con ellos como hasta ahora, prueba de su clara intención publicitaria.

En unos días ofreceré otro post con más datos del borrador que puede que apruebe la Comisión Europea.  

La Agencia Española de Medicamentos desatiende a las afectadas por Agreal

 
Dos representantes de la Asociación de Enfermas del Agreal de España han tenido una entrevista con el Subdirector de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AGEMED), Emilio Vargas Castrillón. Nada más llegar a la institución, la secretaria preguntó a sus anfitrionas que con quién habían hablado porque habían llamado del Gobierno diciendo que porqué les habían concedido esa entrevista, «palabras textuales de la secretaria -me cuenta una de las entrevistadas-: ¿Os tienen miedo?. Fué penoso. Todo sonrisas, le pedimos a Castrillón la ficha técnica del Agreal (que no existe), contestó que eso no lo podían dar. Le preguntamos por la diferencia entre el estudio y la conclusión de expertos de España y el de la EMEA [Agencia Europea del Medicamento, que aprueba los medicamentos que se consumen en Europa sin realizar estudios independientes, sólo revisando los informes que le presentan los laboratorios interesados], contestó que decían lo mismo pero de otra manera».
 
agreal
 
Las afectadas por el medicamento de Sanofi Aventis rebatían las parcas respuestas de Vargas Castrillón con documentación y el que pasa por ser el segundo máximo responsable de la agencia que controla la seguridad y eficacia de lo medicamentos en España, se encogía de hombros y sonreía. «A todo lo demás que preguntábamos nos decía que ellos lo habían hecho todo muy bien aunque fuera después de 22 años. También le hablamos del trato de muchos médicos hacia las afectadas y de la negativa de estos a dar informes y claro, contestó que eso no era asunto de AGEMED sino de las Comunidades Autónomas. Le preguntamos si había un listado de afectadas y nos dijo que sí pero que eso tampoco lo podían dar. En resumidas cuentas, viaje de ida y vuelta, gastos, nervios y demás para nada de nada».
A la pregunta de una de estas mujeres sobre porqué les concedía una entrevista para no darles ninguna explicación, el funcionario dijo que le habían pedido tantas veces una cita que quería saber lo que solicitaban. No hace falta ser la mayor multinacional exportadora de buenos sentimientos del mundo para darse cuenta de la actitud vergonzosa y la falta de respeto hacia dos enfermas y todo el colectivo al que representan (más de 4.000 demandas en los juzgados por el caso Agreal) que gastó este «presunto» servidor público. «Seguiremos tocando muchas puertas -comentaban estas personas tras tocarles las marices con la puerta de la AGEMED-, todavía quedan otras vías y más unión entre afectadas».

Como «cotilleo» contarles que las afectadas por el fármaco Agreal le entregaron a Castrillón un ejemplar de mi libro Traficantes de salud: Cómo nos vende medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad. Al menos su superiora, Cristina Avendaño -directora de la Agencia-, ya lo conoce: poco antes de mandar el manuscrito a la imprenta la llamé para saber si era verdad que de su puño y letra había firmado un documento -en mi poder- en el que pedía a las «alturas» que hicieran algo para parar la aprobación como medicamento del famoso Bio-Bac. Avendaño, a través del departamento de Prensa del Ministerio de Sanidad, me contestó que lo explicaría en los tribunales de Justicia llegado el caso (caso que no ha llegado todavía después de más de cinco años y medio de ansiosa espera).

Las portavoces de las afectadas por Agreal, también acusaron a Castrillón a la cara -estas mujeres no se esconden, ya lo demostraron cuando irrumpieron en el Congreso de los Diputados– de tender a beneficiar más a los laboratorios que a las personas -dicho esto con palabras más gruesas y tono de mujeres al borde de un ataque de cabreo-. Para finalizar, le preguntaron si conocía la trama del Agreal y no dijo nada, se calló, «se lo mentamos tres veces y siempre la callada por respuesta», concluyen estas mujeres.

Elecciones USA08: Ganará el candidato de Big Pharma, Obama

En tiempos de crisis Big Pharma, la gran industria farmacéutica, era un valor seguro. Especuladores y accionistas encontraban cobijo para sus inversiones bajo el protector manto de sus enormes beneficios (en los años noventa superaban el 20% neto). Hoy, la crisis financiera afecta al globo terráqueo, a las personas que lo habitan y también a los laboratorios que ven cómo se les junta todo: la propia crisis, la próxima pérdida de valiosas patentes -entre 2010 y 2013 expirará la protección de productos superventas-, el bajo rendimiento de su Investigación+Desarrollo y la falta de credibilidad ante el público por la falta de seguridad y eficacia de sus productos. En este escenario no es extraño que el lobby estadounidense de las farmacéuticas, la Pharmaceutical Research & Manufacturers of America (PHRMA), repartiera hace dos años, durante las últimas elecciones al Senado, 13,2 millones de dólares entre 25 demócratas y sólo tres republicanos. Durante el último cuarto de siglo, los preferidos por Big Pharma han sido los acólitos de los Bush. Pero esta vez, según lo último publicado, anuncia un 51% de su financiación para el candidato republicano John McCain y un generoso 49% para el demócrata Barack Obama. Si ya hace dos años los laboratorios invertían en los candidatos demócratas, la crisis y las promesas de cambios «radicales» en el sistema sanitario que realiza Obama les hace pensar en un cambio en el modelo de negocio, más a la europea, más «social», así, entre comillas pues tratándose de los negocios de Big Pharma y los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, los conceptos carecen de significados profundos.

Gane quien gane la industria estará descontenta, auguran algunos especialistas en este tipo de análisis. De ahí que apueste a las dos caras de la moneda. «Hay quien opina que las cotizaciones actuales ya descuentan este posible desenlace y que tal vez sea una buena inversión comprar ahora títulos si anticipamos que se volverá a repetir lo que ya aconteció con Bill Clinton, quien mientras que durante su campaña de 1992 arremetió contra la industria, durante su mandato apenas hizo cambios», recordaba hace unos meses Miguel Ángel Tovar en El Global. McCain ha defendido públicamente que los ciudadanos norteamericanos puedan importar medicamentos de Canadá dado el altísimo precio que tienen en EE.UU. Obama apoya la cobertura sanitaria universal y la libertad de elección de los asegurados, los mismos principios que ya contenía el primer plan de salud elaborado por Hillary Clinton cuando gobernaba su esposo, por cierto. Ambos candidatos son partidarios además de introducir medidas para promover la utilización de genéricos y una regulación gubernamental de precios. En EE.UU., aunque a los europeos nos parezca increíble, existen 47 millones de habitantes –de los 309 que viven en el país– que carecen de seguro de salud, y 9 millones son niños. Las primas de seguro han crecido cuatro veces más que los salarios durante los últimos seis años. Obama ha explicado en varias ocasiones que quiere acabar con esto. Propone hacer cambios consensuados con las aseguradoras y la industria farmacéutica, que se establezca un sistema de acceso fácil y barato al seguro médico y que en el caso de los niños cubra a todos.

Sea como fuere, el pasado puede servirnos para hacernos una idea del poder de decisión de los grandes laboratorios en la política estadounidense y, por ello, mundial. ¿Qué sucedió en las últimas elecciones USA04, hace cuatro años? La industria farmacéutica tenía bien definido su candidato antes de dichas elecciones presidenciales de EE.UU. de noviembre de 2004. Su apuesta, en la que jugó miles de millones de dólares, fue una suerte de Partido Demócrata Republicano de George Bush-John Kerry. No podía ser de otra manera, el conglomerado sanitario, como la banca en el particular juego de la vida, siempre gana. Financiar partidos vencedores es una vieja costumbre del Nuevo Orden Mundial. Venció de nuevo Bush, el candidato que más dinero ha recibido del lobby que gestiona la enfermedad. Para hacernos una idea del poder de influencia de la industria farmacéutica en las elecciones de EE.UU. podemos observar lo sucedido en los comicios parciales celebrados en noviembre de 2002, en los que el Partido Republicano consiguió la mayoría absoluta en el Senado y aumentó la que ya tenía en la Cámara de Representantes.

Para la campaña de aquellos comicios de 2002, los candidatos republicanos al Congreso de Estados Unidos recibieron más de 30.000.000 $ provenientes de las compañías farmacéuticas. Los laboratorios que más contribuyeron fueron Lilly, Bristol-Myers Squibb, Pfizer y GlaxoSmithKline. En aquellos momentos, las corporaciones deseaban vencer la resistencia de algunos legisladores que intentaban rebajar el precio de los fármacos dispensados con receta. Al menos en parte, tras la victoria del Partido Republicano, el lobby farmacéutico se salió con la suya. Nunca antes este sector industrial había acumulado tanto poder. Este fortísimo grupo de presión es generoso con el Gobierno Bush y lo ha apoyado en proporción a los dividendos que le reporta legislando a su favor.

Frank Clemente, responsable de la agrupación de Vigilancia del Congreso de Public Citizen, ha afirmado basándose en un informe de esta organización: “Durante un año en el que se habló mucho de sacrificarse por el interés nacional, los laboratorios aumentaron sus sorprendentes beneficios subiendo el precio de las recetas, lanzando para algunos remedios más publicidad que las zapatillas Nike, y haciendo lobby exitosamente para lograr lucrativas prórrogas de patentes monopolistas”. La industria de la salud y la enfermedad registró una de sus mejores victorias como grupo de presión con la aprobación de una de las leyes más importantes gestionadas por el Congreso en era demócrata. Durante la creación de la Oficina de Seguridad Nacional, Dick Armey, entonces antiguo líder de la mayoría republicana del Congreso, logró que se ratificara una nueva norma ante el despiste general, ya que ni los propios senadores de su partido la conocían. Esta exime a la industria de responsabilidades legales en caso de que alguna vacuna defectuosa provoque daños en las personas. Armey es uno de los responsables del bufete de abogados que tramitó la concesión de la Medalla del Congreso de Estados Unidos al ex presidente español José María Aznar. El estadounidense es uno de los tiburones de Bush que está tomando parte en el saqueo de Iraq a través del denominado Grupo de Trabajo Iraquí, dirigido por el influyente lobby de Washington Piper Rudnick. Le acompañan dos senadores demócratas, George Mitchell y William Cohen, antiguo secretario de Defensa de Bill Clinton.

Open Secrets, una fuente de información electrónica del Centro para la Política Responsable sobre asuntos financieros, ha indicado que la decisión tomad sobre los efectos adversos de las vacunas favorece a Lilly, que como hemos mencionado es una de las corporaciones que más ha gastado en ayudar a los republicanos, con 1,6 millones de dólares. Lilly tenía entonces varias demandas pendientes porque sus vacunas, como tantas otras comercializadas durante los últimos decenios, contienen o contenían timerosal, un conservante a base de mercurio que puede provocar autismo. Toda vez que han cumplido su objetivo de aupar a la mayoría absoluta del Senado al Partido Republicano las multinacionales farmacéuticas estadounidenses han recuperado la inversión realizada. Otra de las grandes preocupaciones de la industria es modificar la legislación sobre las prescripciones de 40 millones de ancianos y perceptores de la ayuda pública del Medicare (la asitencia médica básica en EE.UU.). El sector farmacéutico ha presionado durante los últimos años porque teme que haya un control de precios y que se elaboren listas de medicamentos genéricos beneficiados, como ahora proponen ambos candidatos a la presidencia. La batalla se ha centrado en que no se aprueben con rapidez estos, que se impida la compra de medicinas baratas en Canadá o México, se prohíban los anuncios de dichos productos y no se limiten las demandas por daños.

Todo esto puede cambiar con la llegada de Obama o puede que ocurra como en los años noventa, cuando los demócratas prometieron reformas similares y acabaron vendiéndose a Big Pharma. Para esto, la industria apostó por la llegada de los demócratas al Senado y ahora ha repartido su presupuesto para «colocar» presidente a partes casi iguales entre los dos candidatos McCain  y Obama.

Inglés *English version

Márketing para ampliar los márgenes de la depresión

Anteayer me encontraba en una sala de espera cualquiera de un centro de salud cualquiera. La hora de cita se demoraba, como le puede suceder a cualquiera, y cogí un periódico amontonado a la entrada. Un diario cualquiera que resultó ser ADN o lo que la crisis financiera global dejaba ese día de él: 20 páginas que lo asemejaban más bien a una caja de papelillos de liar tabaco. De entre la poca información que ofrecía, un titular lanzó sus dardos venenosos directo a mis ojos: “Un español de cada seis padecerá una depresión” (*). Expectación y congoja, al menos otras dos personas leían el mismo periódico en la misma sala. Menos mal que estábamos en un centro de salud, si me llega a pillar en un sitio cualquiera qué podría sucederme. Además: “Más de la mitad de afectados tendrá recaídas”, rezaba la oración del miedo en el subtítulo. “En 2020 la depresión será la primera causa de discapacidad tras las enfermedades cardiovasculares. Además, uno de cada seis españoles sufrirá alguna depresión. Y, de un 50% a un 60% recaerá”, señalaba un párrafo como antesala del Día Europeo de la Depresión. Esta iniciativa fue creada hace poco tiempo, en 2004, por la European Depression Association.


La campaña para extender el “conocimiento” de la depresión insiste en una idea: “las personas con depresión presentan una gran tristeza, junto con una falta de interés por las cosas, acompañados de otros síntomas diversos en mayor o menor intensidad”. Un criterio tan inconcreto que ¿quién en algún momento de su vida no ha sentido una “gran tristeza junto con una falta de interés por las cosas”? Yo mismo y no me considero un enfermo de depresión. También se insiste en el tratamiento farmacológico de la dolencia. La información de ADN relaciona la depresión con tendencias suicidas. Pero no cita que los tratamientos farmacológicos ad hoc, los antidepresivos, tienen entre sus efectos secundarios la incitación al suicidio (**). Se da la circunstancia de que el Día Europeo de la Depresión está patrocinado por el laboratorio farmacéutico Wyeth, que hace unos meses recibió el permiso de la FDA para comercializar su antidepresivo Pristiq. Pero seguramente esto no tenga nada que ver con el interés de la compañía estadounidense por promocionar la depresión y hacerla sentir en lo más profundo del alma de la ciudadanía.

Queriendo o sin saberlo ADN y tantos medios de comunicación, ese y todos los días cualquiera, colaboran con los laboratorios farmacéuticos vistiendo de información lo que es promoción encubierta de enfermedades y fármacos diseñados para tratarlas, y en la mayor parte de las ocasiones lo hacen gratis. El ciudadano queda confundido ante este aluvión diario de noticias catastróficas que atentan contra su salud.


* Saray Marqués, Un español de cada seis padecerá una depresión, ADN, 8 de octubre de 2008. La sección la denominan La Vida, el epígrafe bajo el que apareció la información: SOCIEDAD SALUD MENTAL, así.

** Traté con profusión este asunto en el capítulo La receta del suicidio de mi libro Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad (Icaria Editorial, 2007), pp 71-75.

El enfoque de la depresión según un libro sobre Prozac

Inglés *English version

Me envía mi buen amigo Juan Pundik, psicoanalista afincado en Madrid, su libro Prozac ¿sí o no? Indicaciones y contraindicaciones (Editorial Filium). Pundik es el fundador de la Plataforma contra la medicalización de la infancia, que creó a raíz de la aprobación por parte de las autoridades sanitarias de la Unión Europea del medicamento Prozac para la depresión infantil. No he podido terminarlo pero me parecen muy destacados algunos comentarios que hace este profesional. Lo cierto es que en 2006 la Agencia Europea del Medicamento aprobó Prozac para niños sin investigaciones ni verificaciones propias. Lo hizo olvidando las alarmantes advertencias de la institución que controla los fármacos en Estados Unidos, la FDA. Las reacciones adversas que constata el propio fabricante son escalofriantes: ansiedad, nerviosismo, insomnio, temblor, anorexia, náuseas, mareo, cefalea, arritmia cardíaca, anomalías hepáticas, síndrome cerebral agudo, convulsiones, reacciones maníacas, disfunción sexual, alopecia o visión borrosa, entre otras muchas. Además, puede incitar al suicidio en niños y jóvenes.

 

 

Pese a ello, se aprobó para una enfermedad que Pundik cuestiona en su libro. El DSM-IV es la «biblia» de la psiquiatría, el Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Cuenta este psicoanalista que este libro «ha dejado de ser estrictamente el manual estadístico y diagnóstico inicial para constituirse en un manual de psiquiatría generalizado para uso no sólo de psiquiatras sino además de médicos generalistas» y demás profesionales sanitarios. Pundik advierte que el DSM-IV define el trastorno mental como un síndrome comportamental y deriva su tratamiento hacia lo medicamentoso. Él cuestiona los medicamentos potencialmente venenosos, entre los que incluye Prozac (fluoxetina), anfetaminas, paroxetina o el metilfenidato (Ritalin-Rubifen-Concerta), con el que se trata a seis millones de niños sólo en EE.UU. Muy interesante pues la crítica que Pundik hace de las prácticas de la industria farmacéutica, del enfoque común de la depresión y de Prozac en concreto y el papel de unas autoridades europeas que, legalmente, no lo olvidemos, hacen el trabajo de funcionario sellapapeles para los laboratorios.

 

 

Más aún, considera que el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno inventado por la industria farmacéutica «que es la que paga el DSM-IV y a sus autores», que ese trastorno «no existe como tal». «Es probable que muchas personas, como Churchill y Phels (el ocho veces medalla de oro olímpico en natación en Pekín) sean ‘niños hiperactivos’. El padre de Phels así lo contó a los medios de comunicación, así como también que había reemplazado la Ritalina por la natación. Es probable que seamos ‘adultos hiperactivos’. No hay nada más que ver la cantidad de actividades que realizamos. Los niños muy activos, inquietos y curiosos dan más trabajo a sus padres, cuidadores y educadores. Pero son los que pueden dar líderes políticos como Churchill o campeones olímpicos como Phels», comenta Pundik.

 

«En todo caso -continúa-, deberíamos preocuparnos por los muy quietos, calladitos, sumisos y obedientes que son los que les allanan el camino a los dictadores y gobiernos totalitarios, aunque sean más ‘cómodos’ para sus padres, cuidadores y maestros. El niño debe ser respetado en su subjetividad. Puede que no esté prestando atención a las explicaciones de su profesor, que no le interesan, porque su energía esté puesta en intentar resolver sus conflictos personales o familiares: timidez, falta de autoestima, falta de amistades, cambios corporales, dificultades económicas familiares, discusiones o peleas de sus padres. Puede que su depresión sea el proceso elaborativo de un duelo por pérdidas: muerte de un familiar, mudanza y cambio de casa y barrio, castigos que le impiden tener la consola, el ordenador o el móvil, pérdida de amigos o rechazo de chico o chica. Estos procesos elaborativos, que son mucho más importantes que gran parte de las explicaciones que suelen dar los profesores, deberían ser respetados, ni diagnosticados, ni medicados, ni genéricamente psicoanalizados, aunque sí escuchados e intentados comprender». Sobre su experiencia cotidiana narra: «Habitualmente, cuando los padres nos consultan por estas preocupaciones, no ‘psicoanalizamos’, aunque nuestro entrenamiento y escucha psicoanalíticas nos permiten detectar la problemática familiar o del niño/niña, proponemos pautas para cambiar ciertas dinámicas familiares y le damos tanto a los padres como a los niños un ámbito de escucha y comprensión».

 

 

Pundik comenta que en el caso de Prozac, pero también en el de muchos fármacos, los intereses comerciales fabrican la clínica sin contar con las vicisitudes de cada individuo. Se homogenizan los síntomas para que el abanico de personas diagnosticables y por tanto consumidoras de estos fármacos sea lo más amplio posible. El libro de Pundik rezuma sensibilidad, compromiso social, inteligencia, saber hacer y estar. Una frase para la polémica: «Una persona sana es que ha sido mal examinada», pronunciada por Robert Knox, anatomista del Colegio Médico de Edimburgo en 1820. «Esta afirmación se corresponde con el pensamiento exactamente opuesto al que yo propugno. Las personas estamos sanas salvo que pruebas objetivas demuestren muy clara y decisivamente que padecemos de una enfermedad orgánica. Ni la depresión ni el supuesto TDAH son ni enfermedades, ni trastornos, ni síndromes», concluye.

Afectadas por el medicamento Agreal protestan en el Congreso de los Diputados

La semana pasada dos mujeres, María Ascensión Mirete y María del Carmen Martínez, portavoces de la Asociación Enfermas del Agreal, afectadas por el medicamento para los sofocos de la menopausia, producido por el laboratorio Sanofi Aventis, acudieron al Congreso de los Diputados. Cuando el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero abandonaba el estrado y Rajoy, jefe de la oposición, se disponía a hablar, lanzaron al hemiciclo algunas de las pastillas de medicamento y profirieron gritos reclamando una mejor atención sanitaria. En esta entrevista explican sus motivos.
 
-¿Qué motivo os ha llevado a realizar esta protesta?

-Nos hemos dirigido en numerosas ocasiones al Ministerio de Sanidad y Consumo, a la Agencia Española del Medicamento, a la Fiscalía General del Estado o al Defensor del Pueblo para denunciar el Caso Agreal. Hemos pedido reuniones con el ministro de Sanidad, Soria, y las señoras Avendaño, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Pagés, Asesora del Gabinete del Subsecretario de Sanidad. Los médicos no nos quieren atender en relación con el medicamento (que tiene como principio activo Veralipride, hemos tenido que ser nosotras las que llevamos la orden de retirada del medicamento (a los doctores) porque ellos no sabían nada. Estamos enfermas de por vida.

 

 
-¿Por qué habéis elegido el Congreso de los Diputados?

-Era el primer día de Pleno después de las vacaciones y acudimos al Congreso porque ya no tenemos manera de ser atendidas y nuestra indignación es muy grande.

 

-¿Qué efectos nocivos o secuelas os ha provocado el medicamento Agreal, del que sois víctimas?

-Parkinson, disquinesias tardías, temblor esencial, depresión mayor, acatisia (movimientos anormales incontrolables), dolores de cabeza, tensiones musculares, arritmias, síncopes, prolongación del intervalo QT (Dilatación auricular en el corazón), síndromes extrapiramidales, etc. Nos han dado un antipsicótico que nos ha manipulado el hipotálamo para variar nuestro ritmo habitual de temperatura corporal.

Los doctores de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Dra. Mª Teresa Alfonso Galán, Dr. D. Antonio Piga Rivero y Dr. D. Mariano Betés de Toro, han realizado un estudio exhaustivo sobre el medicamento Agreal y llegan a la misma conclusión que el equipo de expertos de la Agencia Europea del Medicamento: «Con los tratamientos con Veralipride se han descrito reacciones adversas somáticas y psíquicas». 
 

-¿El medicamento está retirado de todos los países?

– No, sólo de los países integrantes de la Unión Europea (por orden de la Comisión Europea), Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, Chile y Perú.

 

 

-¿En el resto del mundo se vende aún?
-Sí, sabemos que se sigue vendiendo en México, en Marruecos, y más países de África y Asia. Hemos escrito a los Departamentos de Sanidad de México y Marruecos pero no hay contestación. En México sabemos que hay muchísimas afectadas y que hay mujeres que ya se están movilizando para su retirada pero la contestación que han recibido es que no saben de casos de afectadas por el Aclimafel (como se denomina Agreal en México). En Francia también sabemos que muchas afectadas se han movilizado y están luchando porque se las reconozca y atienda.
 
-Ha habido sentencias de los juicios celebrados, ¿cuántas mujeres lo han denunciado y cómo se están desarrollando los juicios?

-Sí, hay muchas sentencias, seis de ellas han dado la razón a las enfermas por el Agreal, pero muchos juicios se han perdido por no llevarlo en condiciones los abogados. Mientras que el laboratorio Sanofi Aventis presenta sus «pruebas de médicos», a las afectadas se las ha llevado sin saber defenderlo, no se presentan todos los estudios que hay. Ahora hay en espera un juicio por lo penal en Barcelona y otro por lo contencioso administrativo en Madrid.

 

-¿Qué le pedís al Gobierno de Zapatero?

-Pedimos en principio una reunión con el Ministro de Sanidad para que nos pongan una unidad multidisciplinaria en cada Comunidad Autónoma para todas las afectadas y no ser repudiadas en las consultas médicas. Queremos también que nos den copia de la “ficha técnica” del medicamento que no aparece, la autorización del medicamento del año 1983 y explicaciones de porqué el laboratorio Sanofi Aventis se le dan ayudas gubernamentales y fiscales mientras que a nosotras nos ignoran totalmente. En pocas palabras, que se responsabilice ante todas las mujeres que se hayan visto afectadas en su salud, trabajo o relaciones familiares y sociales por la falta de rigor en el seguimiento de la evolución del tratamiento del Agreal. Queremos ayudas sociales, tanto médicas como económicas ya que por razón de edad y secuelas, nos vemos y nos hemos visto imposibilitadas a un trabajo tanto dentro como fuera de casa. Así lo hemos expuesto en el manifiesto entregado el mismo día 10 de septiembre en el Congreso de los Diputados.

 

 

 

 

Las leyes que prohiben el soborno a los médicos (II)

Inglés *English version

Como les comentábamos en el anterior capítulo hemos dividido en dos partes la información que nos ha enviado Nikita, una ex visitadora médica que ha denunciado a la compañía farmacéutica en la que trabajaba por presuntas irregularidades relacionadas con la «compra de la voluntad» de los médicos. Aquí les presentamos este segundo análisis, basado en el Código Español de Buenas Prácticas de Promoción de los Medicamentos de  Farmaindustria (patronal española de los laboratorios farmacéuticos). Son el conjunto de normas que rigen la visita médica y que por tanto tratan de impedir el soborno y cohecho hacia los profesionales sanitarios. Hay que destacar que Nikita denunció ante los máximos responsables en esta materia de Farmaindsutria las prácticas de su laboratorio.

 

 

Farmaindustria optó hace unos años por la autorregulación para supervisar la idoneidad ética de sus actividades.  “El objetivo es darles transparencia [a estas prácticas], que siempre que se produzcan se justifiquen con el objetivo que se pretende alcanzar, que consten por escrito y que si hay contraprestación económica, sea razonable», explica José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria.

 

Entre su artículos encontramos un prohibición genérica, pero empiezan a aparecer reguladas determinadas excepciones. Según se puede leer, no se podrán otorgar primas, ventajas pecuniarias ni incentivos que pueden condicionar la prescripción, salvo obsequios de poco valor (menos de 30 euros) y utensilios relacionados con práctica sanitaria o de escritorio. Luego dicho código entiende que un obsequio de menos de 30 euros, aunque  condicione la prescripción, es legal. ¿Podría interpretarse así el Código Penal y la Ley del Medicamento?

 

 

 

 

Dicho código habla en su apartado de hospitalidad del pago de  inscripciones a congresos, hoteles, desplazamientos,etc, con una serie de limitaciones (lugar, nº de estrellas del hotel) considerando implícitamente que dichos presentes a determinados prescriptores son legítimos y, a mi entender, [argumenta Nikita], vulnerando tanto el Código Penal como la Ley del Medicamento.

  

«10.1 No podrán otorgarse, ofrecerse o prometerse obsequios, primas, ventajas pecuniarias o en especie, ni incentivos, bonificaciones o descuentos, a los sanitarios profesionales implicados en el ciclo de la prescripción, adquisición, distribución, dispensación y administración o al personal administrativo, así como a cualquier persona que, en el ejercicio de su profesión, pueda realizar o condicionar  la actividades de prescribir, comprar, distribuir, dispensar o administrar medicamentos para incentivar la prescripción, dispensación, suministro y administración de medicamentos, salvo que se trate de obsequios de poco valor y relacionados con la práctica de la medicina o la farmacia. Por lo tanto, es admisible la entrega de obsequios tales como utensilios de uso profesional en la práctica médica o farmacéutica o utensilios de escritorio de valor insignificante.

 

10.2. Se considerará que el obsequio es de  poco valor cuando su precio de mercado no supere los 30 euros. Se entiende por precio de mercado el importe que generalmente debería abonar un particular para adquirir una unidad de dicho producto en España.

 

10.3. Se exceptúa la entrega de objetos como libros o material en soporte óptico, magnético, electrónico o similar, bajo el patrocinio de la compañía, sobre temas de Medicina o Farmacia, siempre que cumplan los requisitos legales establecidos».

 

 

 

  

Curioso también me resulta, indica esta ex comercial sanitaria, que este Código no se pronuncie sobre las comidas y cursos de formación hasta el final en su apartado de preguntas y respuestas, de una manera tibia.  

 

Para finalizar, haré alusión al código de prácticas promocionales de un laboratorio farmacéutico adscrito a Farmaindustria que permite «invitar» a los médicos, entre sus posibilidades de colaboración de su aplicación informática. En invitación cabe todo ticket de cafetería, restaurante o bar que justifique dicha consumición; no hay alusión alguna a que deba acompañar dicha invitación con un acto científico. Se invierten miles de euros en este tipo de colaboraciones. Esta práctica no solo es consentida, sino que está especificada: las comidas se pueden realizar por un máximo de 50 euros+IVA por comensal y las cenas 60 euros+IVA por comensal, sin tener obligación de justificar el delegado comercial del laboratorio el motivo científico de tal ágape.

 

Con el Código de Farmaindustria en la mano ¿es legal patrocinar cursos de formación por un precio indeterminado o invitar a cenar a un médico funcionario varias veces al año con o sin motivo científico? Desde luego, si nos atenemos al Código Penal y a la Ley del Medicamente, la respuesta es NO.

 

 

 

 

¿Quién audita los recursos de las redes de ventas? ¿Cómo se puede permitir que un laboratorio invierta millones de euros en comidas con médicos sin respaldo científico y en cursos de informática? ¿Es culpa de los visitadores médicos seguir la directiva de las empresas farmacéuticas? 

 

En este asunto de regular los incentivos a los médicos,  hay normas y peculiaridades que las industrias farmacéuticas, como colectivo y/o individualmente, se han sacado de la manga y que son contrarias a la Ley, concluye Nikita.

Las leyes que prohiben el soborno a los médicos (I)

Inglés *English version

Su honestidad y coherencia personal le han llevado a denunciar al laboratorio multinacional en el que trabajaba por presunto soborno a los médicos. Nikita es una ex visitadora médica que ha trabajado durante diez años en una de las farmacéuticas más grandes del mundo. Grande por el tamaño de sus beneficios, nimia en ética. De vasta formación sanitaria y legal esta valiente y perseguida ex comercial sanitaria, asidua a este blog, nos muestra las diferentes normativas que existen relacionadas con la prohibición de «incentivos» a los médicos. Estos constituyen una práctica corrupta, inmoral e ilegal que hoy se practica en nuestro país y en todo el mundo mientras las autoridades sanitarias miran para otro lado y la mayor parte de los laboratorios se adhieren a protocolos deontológicos que más bien parecen diseñados para lavar la cara al sector.

 

 

El Código Penal Español de 1995 recoge, en su artículo 419: “La autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, solicitare o recibiere, por sí o por persona interpuesta, dádiva o presente o aceptare ofrecimiento o promesa para realizar en el ejercicio de su cargo una acción u omisión constitutivas de delito, incurrirá en la pena de prisión de dos a seis años, multa del tanto al triplo del valor de la dádiva e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de siete a doce años, sin perjuicio de la pena correspondiente al delito cometido en razón de la dádiva o promesa”. Artículo 423. El código Penal no especifica qué no se entiende por dádiva, presente u ofrecimiento, luego incluye todo lo que pueda inducir a una acción u omisión; en el caso de los funcionarios públicos sanitarios, incluye todo lo que pueda inducir a recetar un fármaco determinado.  «Luego todos los recursos y armas disponibles desde los departamentos de marketing y ventas tienen la finalidad de retornar la inversión, es decir, inducir a los médicos a que receten un fármaco en lugar de otro. Estas armas o recursos son: inscripciones de congresos, desplazamientos, hoteles, comidas, cursos de formación, regalos de precio inferior a 30 euros o mesas redondas», comenta Nikita.

 

 

Seguimos con las Leyes del Medicamento, no hay mucha variación ente la Ley 25/1990 y la actual Ley 29/2006, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. La primera, dice su art. 7.2.: «Queda expresamente prohibido: a) el ofrecimiento directo o indirecto de cualquier tipo de incentivo, primas u obsequios, por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios implicados en el ciclo de prescripcion, dispensacion y administración, o a sus parientes y personas de su convivencia”. En la actual Ley del Medicamento, encontramos en el  Art. 3.6.: «A efectos de garantizar la independencia de las decisiones relacionadas con la prescripción, dispensación, y administración de medicamentos respecto de intereses comerciales se prohibe el ofrecimiento directo o indirecto de cualquier tipo de incentivo, bonificaciones, descuentos, primas u obsequios, por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios implicados en el ciclo de prescripción, dispensación y administración de medicamentos o a sus parientes y personas de su convivencia. Esta prohibición será asimismo de aplicación cuando el ofrecimiento se realice a profesionales sanitarios que prescriban productos sanitarios». Más claro agua.

 

 

En la misma línea, se encuentra la Directiva 2001/83/CE: «no debe permitirse otorgar, ofrecer o prometer a las personas facultadas para prescribir o dispensar medicamentos y en el marco de la promoción de los mismos frente a dichas personas, primas, ventajas pecuniarias o ventajas en especie». «Tanto la Ley del Medicamento como la citada Directiva Europea, son un desarrollo fiel del Código Penal. La única diferencia es que el Código Penal habla de “dádiva o presente” y la Ley del Medicamento de “primas, ventajas pecuniarias o ventajas en especie”, coincidiendo ambas en no entrar en distinguir qué primas o presentes se consideran como tales y cuáles no; obviamente, porque todo presente o prima lo es por definición, aunque para los códigos éticos elaborados por la industria farmacéutica existan primas o presentes no considerados como tales», concluye esta ex visitadora.

 

He dividido esta info en dos entregas para no hacerla demasiado larga, así que el próximo capítulo se publicará en unos días, a continuación de este, y analizaremos, entre otros, el Código Español de Buenas Prácticas de Promoción de los Medicamentos y de interrelación de la Industria Farmacéutica con los profesionales sanitarios, el de la patronal española Farmaindustria.

Los muertos “en nombre de la ciencia” y la ética

Inglés *English version

Los escándalos ocurridos durante los últimos años relacionados con los ensayos clínicos que desarrollan las farmacéuticas, en ocasiones con resultados funestos, han llevado a la doctora uruguaya Aida Rey a recordar los muertos producidos “en nombre de la ciencia” en un correo publicado en e-farmacos. Quizá por ello, las organizaciones sociales Wemos y SOMO han comenzado un proyecto sobre los aspectos éticos de los ensayos clínicos que realizan los laboratorios farmacéuticos en países denominados en “vías de desarrollo”. “Deseamos comprender mejor si las compañías farmacéuticas están siguiendo las directrices existentes sobre ensayos clínicos éticos”, explica Annelies den Boer, coordinadora del proyecto de acceso a medicamentos de Wemos.

 

 

Wemos y SOMO estudian si se realiza con corrección la práctica del consentimiento informado, el uso potencial y acceso futuro después de la aprobación del fármaco o vacuna o el uso de placebos cuando los tratamientos alternativos ya estén disponibles.

 

Para que un medicamento pueda dispensarse es necesario que se demuestre su eficacia y seguridad; que no producirá daños en la salud de las personas. Esto último sólo puede comprobarse cuando el preparado lleva tiempo a disposición del público, la denominada Fase IV (antes de ponerse a la venta cada medicamento debe pasar l Fase I, Fase II y Fase III de ensayos). Profesionales sanitarios como la citada Aida Rey hablan de replantearse las clásicas fases de ensayo. Rey se pregunta en voz alta: “Con algo mas de 500 pacientes ¿se pueden sacar conclusiones de una patología que afecta a varios millones de seres humanos, como lo es la ateroesclerosis? (…) ¿Necesitamos mas fármacos para lo mismo? (…) ¿Se relacionan los beneficios frente a los costos? ¿tendremos que hacer más farmacovigilancia?”.

 

La falta de ética en los ensayos clínicos que realizan los laboratorios preocupa a los profesionales sanitarios (y no sólo en este ámbito). Hace pocos meses 17 organizaciones sanitarias firmaron la denominada Declaración de Buenos Aires sobre Ética y Ensayos Clínicos. Este documento fue aprobado por durante el Primer Taller Latinoamericano de Ética y Ensayos Clínicos que se realizó el 12 y 13 de mayo en Buenos Aires, organizado por Salud y Fármacos.

 

 

Dicha declaración presenta un contenido racional, concreto y asumible. Considera que sólo se justifica la realización de un ensayo clínico si la población sobre la que se realiza podrá beneficiarse de sus resultados. Lógico ¿verdad? Las autoridades de los diferentes países deben exigir a los investigadores de los ensayos clínicos el cumplimiento estricto de la “Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos» (UNESCO, 2005). Todos los ensayos clínicos que se lleven a cabo en los diferentes países de América Latina (las organizaciones firmantes son de dicha región geográfica) deben registrarse en las agencias nacionales de medicamentos o en entidades creadas para ello. Los datos de los protocolos deben estar accesibles electrónicamente al público.

 

Para estas organizaciones, el Consentimiento Informado debe cumplir con los siguientes requisitos:

 

-La traducción debe ser realizada localmente (debe comprenderse, de nuevo, que el ámbito de aplicación es América Latina, diversa en lenguajes y culturas) y el personal independiente del ensayo clínico, debe verificar el nivel de comprensión entre los diferentes estratos sociales y étnicos que participen en el ensayo.

 

-Los comités de ética que aprueben la ejecución de los ensayos clínicos deben realizar seguimiento, desde el reclutamiento de participantes hasta la publicación de los resultados. Para ello, al aprobar el ensayo clínico se deben especificar las funciones que el comité de ética realizará. También es lógico ¿no? Además, las autoridades de salud nacionales deben establecer un registro de los comités de ética autorizados, de los centros de investigación que hayan comprobado su capacidad para realizar ensayos clínicos, así como de los investigadores que hayan demostrado la debida idoneidad para realizarlos.

 

-Los nuevos medicamentos en investigación en ensayos clínicos deberán ser comparados con los mejores métodos preventivos, diagnósticos y terapéuticos existentes. El placebo sólo puede emplearse cuando no hay procedimientos terapéuticos probados o en forma excepcionalmente calificada cuando este procedimiento sea indispensable.

 

“Condenamos la realización de ensayos clínicos uno de cuyos objetivos sea promocionar la comercialización de medicamentos. Para obtener la autorización de ensayos clínicos, la industria farmacéutica debe comprometerse a que si los medicamentos resultan útiles, sean económicamente accesibles a la población y salud pública local”, argumentan dichas organizaciones. Y así la lista de ideas acordadas se extiende hasta alcanzar un marco ético de lo más razonable.

 

 

¿Qué quienes son las organizaciones que suscriben estos argumentos? Acción Internacional para la Salud, Asociación Mexicana para el Uso Racional de Medicamentos, Cátedra de Derechos Humanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, Cátedra Unesco de Bioética de la Universidad Nacional de Brasilia, Centro de Información de Medicamentos de la Universidad de Colombia, Centro Universitario de Farmacología, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de La Plata (Argentina), Comité de Defensa de los Derechos del Consumidor- Bolivia, Drug Utilization Research Group, Latinoamérica, Fundación Instituto para la Investigación del Medicamento en los Sistemas de Salud (Colombia), Grupo Argentino para el Uso Racional del Medicamento, International Health Central American Institute Foundation, Red Latinoamericana de Ética y Medicamentos, Red Latinoamericana y del Caribe de Bioética de UNESCO, Salud y Fármacos y Sociedade Brasileira de Vigilancia de Medicamentos.

Los códigos éticos de los laboratorios no evitan el soborno a los médicos

Inglés *English version

El debate sobre los sobornos y el cohecho a médicos para que receten los productos de los laboratorios farmacéuticos está de nuevo en el aire. La Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA) -(Asociación Americana de Productores y de Investigadores en Farmacia, la patronal farmacéutica estadounidense)-, ha revisado su conducta y ha publicado un nuevo Código deontológico que prohibe hacer regalos a los médicos. Se seguirá enviando comida a los galenos en sus consultas y se les pagará dinero por participar en trabajos de consultoría y conferencias. Esas mismas normas son las que en España comenzará aplicar la patronal Farmaindustria. Ya veremos si esto es algo más que un lavado de cara, como hasta ahora ha sido.

 

 

No deja de ser paradójico que sean los laboratorios que cometen estos delitos (perfectamente tipificados en la última Ley del Medicamento aprobada en España) los que se regulen a sí mismos. Esto es como poner al zorro a cuidar de las gallinas. Tampoco se explica que en medio de una gran crisis como la que vive la industria farmacéutica -han ido perdiendo patentes de productos muy rentables y no encontran nuevos medicamentos que patentar en el número deseado-, los laboratorios vayan a deshacerse en buena medida de la que es su principal arma para generar los enormes beneficios que generan: la corrupción de los médicos.

En el mes de mayo pasado apareció en los periódicos Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón una noticia que hacía referencia a la detención de un empleado de una empresa de informática por emitir presuntas facturas falsas de cursos de formación tapadera de regalos a médicos y dichas facturas iban a nombre de un laboratorio farmacéutico. Algo que ya habíamos adelantado en este blog. Es más en mi libro Traficantes de salud cuento que la compañía en cuestión es una de las muchas farmacéuticas que han pasado por los tribunales de EE.UU. en los últimos años y sus responsables han reconocido que con sus actividades han puesto en peligro la vida de muchos ciudadanos.

 

 

Como explica Nikita, una valiente ex visitadora médica de nuestro país que dejó su trabajo en una de las multinacionales farmacéuticas más grandes para no dedicarse a eso de corromper voluntades: «He trabajado durante más de una década en una multinacional farmacéutica de las que aparecen en los primeros puestos de los rankings, con un alto estandarte ético y moral en su teoría, pero lamentablemente muy diferente en su práctica. Mis desavenencias en el modo en que mis superiores inmediatos y mis compañeros de equipo invertían los recursos asignados a formación, en un contexto de mobbing, me obligaron a denunciar internamente que dichos recursos no se destinaban a cursos de formación sino que se utilizaban como tapadera para otros tipo de presentes a los médicos-clientes-funcionarios del Estado y, posiblemente, hasta dinero en efectivo».

Dichas acciones iban en contra del Código Ético de Farmaindustria, del Código Penal y, por tanto, del contrato de trabajo de esta persona ya que la mayoría de visitadores médicos firma anualmente la adhesión al Código de Conducta de su laboratorio/Farmaindustria y nadie puede obligar a actuar a un trabajador en contra de su voluntad ni de las leyes.

 

 

«El codirector de mi ex empresa -prosigue Nikita- no sólo hizo caso omiso a mi denuncia, sino que estuvo unos meses ‘mareando la perdiz’ y manipulando la información que obtenía a través de mis referencias de médicos que figuraban como beneficiarios ficticios de dichos cursos. Daba por perdido mi trabajo, pero no iba a permitir perder mi dignidad así que decidí que fueran los Tribunales los que juzgaran si yo decía la verdad y se estaba actuando conforme a la Ley o no».

El nombre del laboratorio todavía no ha aparecido en prensa, pero el tiempo y la Justicia pondrá a cada uno en el lugar que le corresponde. Lo más chocante y paradójico del tema, es que dicho laboratorio mantiene en su nómina a la mayoría de empleados y mandos intermedios que tienen que ver con dicho escándalo y, a su vez, es noticia por sumarse en EE.UU. a los laboratorios que no van a regalar ni un bolígrafo a los doctores ni van a pagar cenas. Esta misma empresa es una de las que la Comisión Europea está investigando por manipular el funcionamiento del sector farmacéutico en la Unión Europea

 

 

Independientemente de que la Administración debería ser la que formara a sus empleados, la realidad de la industria farmacéutica va más allá. «Desde mi punto de vista, los médicos están saturados de formación, más en esta era en la que a través de Internet se accede en pocos minutos a las mejores bases de datos con estudios clínicos, fichas de producto o novedades terapéuticas. Hace tan sólo unas semanas desapareció el foro en internet PM Farma, en el que supuestos visitadores médicos defendían a ultranza la legitimidad de los incentivos a los médicos como se hace en cualquier transacción mercantil y me atacaban sin piedad por hablar sin tapujos de la realidad y defender la ética en esta profesión. Es una pequeña pero contundente muestra de lo que realmente es la acutal visita médica», afirma Nikita.

Esta persona considera que no se puede generalizar «puesto que sólo he sido testigo en directo de lo que ha pasado en mi ex-empresa, aunque tengo concocimiento también de algunas otras con el mismo ‘modus operandi’. Personalmente, en 10 años, no tuve ninguna formación acerca de lo que es el cohecho ni las consecuencias legales que suponía dicho delito. Por otro lado, sí asistí a sucesivos cursos agresivos de venta y de negociación en la que había que ‘crear necesidades’ a los potenciales prescriptores y negociar con ellos recetas a cambio de recursos», argumenta esta ex trabajadora de la industria farmacéutica.

 

 

Por su experiencia, además, Nikita, afirma que las auditorías internas de las empresas son inútiles, que debería haber auditorías externas e independientes. Cada año se deberían evaluar aleatoriamente un número determinado de empresas farmacéuticas, expone como idea, muy acertada, por cierto.

«Puedo asegurar (y demostrar con prueba documental) que en mi caso la auditoría interna, entre otras lindezas, manipuló la información obtenida a través de entrevistas telefónicas. En concreto a tres médicos, que manifestaron no haber realizado ningún curso de informática patrocinado por dicho laboratorio. Los auditores internos en lugar de informar debidamente de la información obtenida, se aferraban a que todo era producto de mi imaginación; supongo que utilizando la baza de que en esa época estaba en tratamiento psiquiátrico por ansiedad. Decían que todo estaba bien y que no tenían evidencias de que nada de lo que yo denunciaba era cierto; en concreto, facturas de restaurantes con beneficiarios de médicos que no habían asistido a dichas comidas y facturas de cursos de informática con beneficiarios de médicos que no habían realizado dichos cursos», continúa esta persona.

 

 

Por supuesto, antes de denunciar que tres colaboraciones de cursos eran ficticias, Nikita habló telefónicamente con esos doctores para cerciorarse de que sus suposiciones eran ciertas y no habían realizado ningún curso de informática como figuraba en las contabilidad del presupuesto de inversión del equipo de trabajo. «Comprobé que efectivamente estos tres médicos recibieron una llamada del auditor interno pero, repito, no tenía nada que ver lo que dijeron los médicos con el informe de la auditoría, pues los médicos dijeron al auditor que nunca habían realizado dichos cursos y el auditor decía que los doctores sí habían realizado los cursos», detalla la ex visitadora.

En conclusión, las auditorías internas no sirven para nada si su objetivo no es imparcial sino que se trata de investigaciones dirigidas a encubrir una situación incómoda para la empresa. En este caso, era más fácil quitar de en medio a un trabajador que tras diez años de empleo en ese laboratorio «se ha vuelto conflictivo» por denunciar que se siente acosado laboralmente, que no comparte los métodos de trabajo que le impone su superior y destapar la estrategia de ventas de uno de los mejores equipos de vendedores de España, que aplicar el código de prácticas promocionales y sancionar a los superiores que únicamente admitían este sistema de trabajo«.

Seguiremos participando en el debate.