El Síndrome del Edificio Enfermo empuja a la creación de Domosalud

Para cuando lean estas palabras ya se habrá constituido en Barcelona la Asociación ciudadana para la defensa de la salud ambiental, Domosalud. Esta organización nace como consecuencia, sobre todo, del desarrollo de casos de lipoatrofia que se han producido durante los últimos años en los empleados de edificios “modernos”. Esta dolencia está muy relacionada con el Síndrome del Edificio Enfermo que manifiestan trabajadores que realizan su labor en oficinas sin ventilación ni luz natural, con una gran carga electromagnética debida a la enorme concentración de aparatos eléctricos y con una alta presencia de productos químicos tóxicos en paredes, suelos y enseres, entre otros factores.
 
Esta nueva organización trata de impulsar todas aquellas actuaciones que favorezcan la defensa de la salud de las personas y su relación con el medio ambiente. Por ello, se dedicará al estudio de las interacciones entre el entorno y la salud humana, en particular en el hábitat urbano, tanto en el entorno laboral (empresas), como educativo (institutos, escuelas o guarderías) y residencial (viviendas).
 
Domosalud ya está promoviendo la constitución de grupos de trabajo multidisciplinares a cargo de expertos, médicos, biólogos, farmacéuticos, físicos, ingenieros, arquitectos, y de todos aquellos que estén relacionados con la salud ambiental, a fin de evaluar los riesgos ambientales, residenciales y laborales.
Esta asociación nace con un espíritu crítico e independiente de poderes económicos y por ello impulsará investigaciones autónomas acerca de los riesgos para la salud existentes en el medio ambiente, y en especial la “hiper-sensibilidad ambiental” y otras patologías emergentes. Para ello mantiene contactos con otras organizaciones que trabajan, por ejemplo, el asunto de los impactos en la salud del mercurio que se encuentra en vacunas o amalgamas dentales o con asociaciones de afectados por fibromialgia, Síndrome Químico Múltiple o Síndrome de Fatiga Crónica.
 
Domosalud propondrá a los legisladores medidas a favor de la regulación y protección de la salud de los ciudadanos. También preventivas ante los riesgos derivados de la polución ambiental sea química, biológica, sónica, electromagnética, radiactiva, o de otras fuentes.
 
Esta organización divulgará información a la sociedad especialmente en el ámbito de la investigación de los posibles efectos nocivos de campos electromagnéticos, calidad del aire, materiales de construcción, y nuevas tecnologías empleadas en edificios, destinados a centros de trabajo, escuelas o viviendas.
 
Domosalud es, en definitiva, la primera asociación de ámbito estatal que se centra en la salud ambiental; en el impacto que tiene sobre nuestra salud un estilo de vida como el actual, alejado de los valores ecológicos. Estamos pagando el peaje por vivir en un mundo sintético y es de agradecer que comiencen a surgir plataformas que apuesten por advertirlo a la población y por buscar otros modos de vida no nocivos.

El lobby de la telefonía móvil ¿ante los tribunales? II

Cuentan que la ex-directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Gro Harlem Brundtland, prohibía a los periodistas usar los teléfonos móviles en su oficina debido a su electrosensibilidad. “Las noticias fueron hechas público en Noruega y Suecia y unos meses más tarde, tuvo que abandonar la dirección de la Organización Mundial de la Salud. Muchos señalan a Michael Repacholi (máximo responsable medioambiental de la OMS) y a la industria de la telefonía móvil como autores de esta proscripción”, argumenta Carlos Sosa.

Montaje fotográfico de la organización anti-contaminación electromagnética Next-Up

Este médico colombiano, como contábamos el domingo pasado en la noticia anteriormente enlazada, está denunciando a Rapacholi ante la Justicia por crímenes contra la humanidad. La OMS ha ido retrasando en el tiempo un pronunciamiento oficial sobre los efectos del electromagnetismo en los seres vivos, argumentando que todavía no existen estudios concluyentes. La OMS y la ICNIRP -dependiente de la anterior- están acusadas por los científicos críticos con esta tecnología de estar demasiado influidas por la industria eléctrica y la de las telecomunicaciones.
 
“Para muchos analistas, son claros los fuertes lazos del ICNIRP con el ejército y con la industria de las telecomunicaciones, a la que han pertenecido muchos de sus integrantes, incluyendo a su ex director, el doctor Michael Repacholi, que ahora se desdice del estudio que publicó en Microwave News, en 1994, sobre la relación causa-efecto de telefonía móvil y el linfoma en ratas de laboratorio, análisis que le catapultó a la dirección del programa CEM de la OMS”[1], explica Carlos María Requejo, consultor ambiental experto en contaminación electromagnética, algo que explicamos en el libro Conspiraciones tóxicas.
 
El proyecto CEM (campos electromagnéticos) está impulsado por la OMS. Tiene entre sus objetivos “dar una respuesta internacional y coordinada las inquietudes que suscitan los posibles efectos sanitarios de la exposición a los CEM”.
Repacholi, cuando estaba contratado como investigador en Adelaida (Australia, su país de nacimiento) mantenía que las microondas eran peligrosas, pero una vez nombrado director del ICNIRP, argumentó que son inocuas. Al menos eso es lo que advierten quienes han seguido su carrera.
 
En los foros científicos críticos sobre contaminación electromagnética Repacholi digamos que no está muy bien visto. Así, en la página web de la Asociación Vallisoletana de Afectados por las Antenas de Telefonía (AVAATE) puede encontrarse un documento sobre los comentarios que hace sobre él en su página web Andrew Marino, un destacado investigador americano.

José Centeno, presidente de AVAATE, realiza mediciones para descubir antenas de telefonía móvil camufladas, la última “moda”

Titulado El Testimonio de Michael Repacholi, este documento, según AVAATE, demuestra cómo Repacholi “tergiversa repetidamente la ciencia para proteger a la industria y con ello desacredita a la OMS, que pierde su papel de velar por la salud de todos”. El documento muestra las declaraciones del responsable de campos electromagnéticos de la OMS en un juicio en Australia en 1990.