Laboratorios que compran el silencio y peligrosidad de ciertos fármacos

Hace algunos días supimos de una nueva compra de silencio por parte de un gran laboratorio farmacéutico. Quien vendió la posibilidad de no encarar juicios por malas prácticas en la promoción de fármacos fue el gobierno de Estados Unidos, en concreto su Departamento de Justicia. Quien aceptó el negocio fue el laboratorio que más factura en el mundo, Pfizer. Resulta paradójico que en esta ocasión Pfizer haya pagado la “multa” por animar a la receta de uno de sus medicamentos Bextra (valdecoxib) para usos ilegales, algo que ya hemos comentado que al menos en España hace con su fármaco Neurontin, pero no por los graves efectos adversos que podía provocar el potingue en cuestión.

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Es costumbre en el sector que cuando un laboratorio ha creado los suficientes problemas como para enfrentar la Justicia el primero prefiera llegar a un acuerdo que llegar a los tribunales. Con dos objetivos: primero, por alta que sea la cifra a pagar suele ser menor que la que deberían asumir en caso de celebrarse los juicios. Segundo, salir una vez en la prensa por motivos que socavan con tanta claridad la imagen de una empresa es menos malo que exponerse a ser “percha informativa” de los periodistas durante los muchos meses que, de celebrarse, dura un pleito de estas características.

Bueno pues cumplidos sus objetivos lo que no debe de pasar desapercibido es que el citado Bextra es un preparado de la familia de los coxib, un grupo de medicamentos modernos muy conocidos entre médicos, y sobre todo farmacéuticos y farmacólogos, por ser especialmente peligrosos para la salud. Bextra estaba retirado de las farmacias estadounidenses. En 2004, el laboratorio Merck retiró “voluntariamente” su antiartrítico Vioxx (rofecoxib). Es muy difícil entender porqué si se demostró que Vioxx podía causar infartos de corazón y cerebrales en sus consumidores, como así fue en cientos de miles de personas con los resultados funestos que pueden imaginar, han continuado vendiéndose en las farmacias varios medicamentos con el mismo principio activo, caso de Bextra. Aún hay más: Pfizer oferta en la actualidad otro fármaco de la misma familia que Bextra o Vioxx, retirados, como escribo, el Celebrex (celecoxib) sin que se entienda por qué dentro de un mismo grupo de medicamentos unos se prohiben y otros no ¿no contienen el mismo principio activo? Si alguien sabe explicarlo que avise.

Merck sabía que vendía un fármaco mortal. Había llegado a esta conclusión tras realizar el ensayo APROVe, siglas en inglés de Prevención de Pólipo Adenomatoso con Vioxx, pero ocultó a la FDA esos trabajos para poder comercializarlo (las agencias del medicamento, como la estadounidense o la europea, aunque parezca mentira no realizan estudios independientes sobre los fármacos para los que los laboratorios les solicitan licencia, se limitan a revisar la documentación sobre dichos medicamentos que les presentan los fabricantes). Pero Merck también compró el silencio de sus demandantes por 3.400 millones de euros.

Más info: El libro Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad contiene capítulos específicos sobre el caso Vioxx, Pfizer o Merck, entre otros asuntos relacionados.

Estudios médicos “pseudocientíficos” y más detalles sobre el “tráfico de recetas”

Durante las últimas semanas he publicado varias informaciones sobre cómo la industria farmacéutica utiliza un marketing de dudosa ética y legalidad para presionar a muchos médicos e intentar que estos acepten sus productos (pueden ustedes bucar en el blog por la etiqueta Marketing farmacéutico). La gravedad de lo que está pasando es difícil de medir porque numerosos médicos no sólo reciben regalos más o menos importantes de las compañías farmacéuticas -como tantas veces se ha documentado y publicado- sino que también son remunerados por estudios pseudocientíficos. Así lo ha denunciado, por ejemplo, la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de Argentina (AAPM) cuyos miembros facilitan a las multinacionales farmacéuticas información sobre los hábitos de consumo de medicamentos por parte de los ciudadanos.

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En una dura información publicada por el diario argentino Página 12 esta organización de trabajadores relacionados con la industria farmacéutica -preocupados por la ética en su trabajo y el abismo de corrupción al que se ven abocados en muchos casos-, ofrece detalles, nombres y apellidos de médicos y empresas que trafican con recetas. Un responsable de la misma explicaba en ese diario cómo se realizan las gestiones:

Mire, doctor, tenemos este producto nuevo, aprobado por la FDA [Agencia estadounidense de medicamentos] y nos interesa que usted haga una evaluación con sus pacientes’. Y a continuación se le entrega al médico una hoja de evaluación. Por supuesto, todos saben perfectamente que eso no es un verdadero estudio clínico; los estudios clínicos deben estar aprobados por la ANMAT [Agencia de medicamentos de Argentina], ser gratuitos y seguir determinados procedimientos (…) ‘Y como esto implica mayor trabajo para usted, doctor, estimamos que le corresponden 50 pesos por la visita de cada paciente (…)’ Aunque en realidad esos recursos indirectos ya no se usan mucho; últimamente se hacen las cosas mucho más guarangas (obscenas)”.

La denuncia de la AAPM no escatima datos:

El laboratorio Casasco, junto con un producto, estuvo entregando al médico unas tarjetitas para raspadita, con premios. El laboratorio Syncro (hoy absorbido por Ivax), sorteaba un auto entre cien números que se otorgaban de este modo: si el médico prescribía un tratamiento recibía un número; si prescribía dos, dos números; con diez prescripciones obtenía diez de los cien números; y así sucesivamente”, explicaría el representante de los agentes de propaganda médica.

Añadiría además otros datos reveladores:

El doctor Federico Pavlovsky describió perfectamente lo que pasa [se refiere a una información publicada con anterioridad por el mismo diario]. ¿Y cómo controlar si el médico cumple en prescribir aquello por lo que se le paga? Los laboratorios hacen auditorías a partir de la información que compran de forma ilegítima. Las obras sociales, PAMI (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) y IOMA (Instituto de Obra Médico Asistencial) tienen convenios con administradoras de fármacos por las cuales la información se vuelca en planillas donde se incluyen datos confidenciales como los nombres y diagnósticos de los pacientes. Todo eso termina en poder de los laboratorios que lo usan para armar estrategias y para auditar el cumplimiento de los médicos”.

Más info: Traficantes de salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad.

La impunidad de los que desmontan las montañas

El pasado domingo día 28 de junio el programa El Escarabajo Verde emitió un reportaje sobre la explotación de carbón a cielo abierto en la comarca de Laciana (León). Esta comarca situada en el noroccidente de la provincia de León goza de las mayores niveles de protección: Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), se encuentra dentro de la Red Natura 2000, Reserva de la Biosfera y está incluida en los Planes de Recuperación del Oso Pardo y del Urogallo Cantábrico. Casi nada. Pero de poco sirven todas estas protecciones pues empresas como Coto Minero del Cantábrico, propiedad de Victorino Alonso, se saltan todo tipo de leyes con el beneplácito de las autoridades comarcales, regionales y hasta incluso estatales.

Es tal la impunidad que Victorino Alonso tiene el privilegio de ser el empresario con la multa más alta de todo el territorio español por un delito contra el medio-ambiente- 120 millones de euros, como aseguran desde la organización ecologista Filón Verde. Las autoridades le persiguen por varios  delitos fiscales, pero es tal la protección que tiene por algunos partidos políticos, que los expedientes nunca salen a la luz, comentan. Alonso es el verdadero dueño del PSOE regional y provincial, como argumentan Los Verdes de la zona. Algo así como el Alfonso Gallardo leonés (Al…fonso Gallardo, el empresario más poderoso de Extremadura y mentor del PSOE y favorecido descaradamente por el gobierno regional extremeño de ese partido -sobre el que hemos publicado numerosas informaciones en este blog-; alma gemela de este Al…onso, Victorino).

En este reportaje de TVE les adelanto que se muestran incidentes muy graves que han quedado filmados. “Con todo ello queremos que todo el mundo pueda ver la situación en la que vivimos porque hacen todo lo posible para silenciarnos”, explican estos activistas.

Por si esto no fuera poco, la Junta de Castilla y León ha declarado los cielos abiertos de Laciana y la comarca de Babia de interés público de primer orden lo que puede interpretarse como un claro ejemplo para eludir la ley” y dejar que este empresario pueda destrozar nuestra comarca”, añaden. Hay que tener en cuenta que a sólo 17 kilómetros en línea recta habitan osos y urogallos, además de personas.

El peligro de los usos falsificados de medicamentos

Pese a lo publicado en el anterior post, Close Up no es la compañía líder mundial en este negocio de auditoría o espionaje de los hábitos de receta de los médicos. El primer puesto entre las corporaciones dedicadas al marketing farmacéutico lo ocupa la estadounidense International Marketing Services Health (IMS).

Durante mis visitas a la sede argentina de la compañía IMS Health se me permitía a veces echar un vistazo subrepticio a un enorme libro de registro del número y monto mensual de ventas pero no fotocopiarlo. Recuerdo que un director de ventas con quien me cité en un café traía algunas cifras anotadas en un trozo de papel, me permitió verlas y luego lo rompió”, contaría el mencionado profesor Lakoff a la revista argentina Página 12 agregando: “Los datos de ventas eran confidenciales y muy valiosos: las empresas farmacéuticas pagan hasta 150.000 pesos anuales (unos 38.104 euros) por suscribirse”.

En suma, datos como los que vende IMS Health sirven luego a los grandes laboratorios para intentar que los médicos más abiertos a sugerencias receten sus medicamentos incluso en dolencias para los que no están indicados con el consiguiente riesgo para la salud de los enfermos. Cuando la multinacional Pfizer adquirió el laboratorio Warner-Lambert un ex directivo de la empresa recién adquirida, el doctor David Franklin, denunció a la compañía compradora por promocionar su fármaco Neurontin para más de una docena de patologías para las que no estaba aprobado. La gabapentina, principio activo de ese medicamento, está permitida por la FDA (la agencia que controla los alimentos y los fármacos en Estados Unidos) para el tratamiento de la epilepsia y los dolores neuropáticos pero Pfizer decidió promocionarlo también para patologías tan dispares como las crisis maniacodepresivas, el déficit de atención, las migrañas, el trastorno bipolar, el síndrome de piernas inquietas o el síndrome de abstinencia.

La conocida organización estadounidense de defensa del consumidor Public Citizen aseguraría que se elaboró para ello una lista de médicos dispuestos a recomendar la gabapentina para usos no autorizados en cenas, reuniones de consultores, seminarios educativos e, incluso, a través de teleconferencias. Según explicó la asociación en su boletín -Worst Pills, Best Pills- los médicos cobraban entre 250 y 3.000 dólares por acto asegurando que algunos llegaban a ganar más de 10.000 dólares al año. Pfizer terminaría siendo multada por ello con 430 millones de dólares por utilizar información falsa y/o manipulada sobre Neurontin y promocionarlo para dolencias no aprobadas. Sólo que no importa. El negocio compensa. Se calcula que en un solo año Neurontin hizo ingresar a la compañía 2.700 millones de dólares, descubriéndose que el 90% de las recetas no correspondían a ninguna de las dos indicaciones aprobadas por la FDA. ¿Que a los enfermos se les está engañando y probablemente dañando por los efectos secundarios del fármaco? ¿A quién le importa?

Esta estrategia, que a muchos lectores puede parecerles incomprensible por no decir imposible de llevar a cabo, se explica porque se da la paradoja -por no utilizar otra palabra más dura- de que en Estados Unidos las compañías no pueden promocionar sus fármacos más que para las enfermedades para las que tienen el visto bueno de la FDA pero los médicos pueden prescribir cualquier fármaco para tratar cualquier enfermedad, esté o no oficialmente indicado su uso en ella.

IMS Health también opera en España. En uno de los documentos estadísticos que oferta sobre Neurontin hecho en nuestro país, al que hemos tenido acceso, la empresa recoge datos sobre las veces que los médicos españoles recetaron ese fármaco durante el periodo comprendido entre abril y junio de 2002 en enfermedades para las que no está indicado. Y pese a que la propia IMS Health tiene clasificado como antiepiléptico el Neurontin en la base de datos de la compañía aparece recetado para otras muchas dolencias, casi todas ellas relacionadas con problemas psíquicos o psicológicos: depresión -y eso que la propia ficha técnica del fármaco afirma que uno de los síntomas adversos observados durante los ensayos clínicos que hizo Pfizer era precisamente el de depresión-, trastorno bipolar, trastornos nerviosos, fobias, adicción al alcohol o a la cocaína e, incluso, para tratar ciertos herpes o diabetes. Y toda esa información, insistimos, la obtiene IMS Health de las recetas que extienden los médicos.

Fruta amarga: la trastienda de la producción frutícola

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Hace algunos meses se publicó un libro muy valioso cuyo autor me consta que ha trabajado durante muchos años investigando para escribirlo. Se trata de El parque de las hamacas: El químico que golpeó a los pobres (Icaria Editorial, 2008). Lo ha escrito un activista social castellonense, Vicent Boix Bornay, que desde 2001 en que viajó por primera vez a Nicaragua ha seguido de cerca los efectos de los productos químicos utilizados para la producción de frutas en dicha región. Compañías multinacionales de las que se abastecen, por lo general, los comercios que nos rodean, llevan explotando y envenenando impunemente a los trabajadores de América Latina durante décadas. El testimonio de Vicent es muy valiente y comprometido y el estilo que gasta este joven es muy accesible al público, que podrá disfrutar letra a letra, por paradójico que parezca, del valor de la palaba solidaridad contenido en sus páginas. Las fotos que acompañan esta información son de Piet den Blanken. Tanto Piet como Vicent hacen un trabajo inconmensurable en favor de personas que no cuentan en el actual modelo económico, tratadas como bestias por las empresas hortofrutícolas. Estos compañeros dan voz a quienes nos recuerdan con sus existencias el amargo mordisco de la fruta podrida y todos ellos, activistas y protagonistas de la historia del libro, son la garantía superviviente de que vivimos en un mundo enfermo que se alimenta del sufrimiento ajeno con la naturalidad de una fruta regada con infinitos productos químicos tóxicos.

 

 

Quería comentaros brevemente la parte que más me ha gustado de este completo libro. Se titula Algunos interrogantes sobre la ciencia. Trata de cómo el conocimiento se privatiza y se convierte en “propiedad intelectual”. Cómo numerosas corporaciones, de este modo, acaparan el control de la información que determina el funcionamiento de la vida. Vicent nos cuenta cómo mediante tres estrategias los grandes sectores económicos están acaparando el conocimiento científico y prostituyendo la ciencia enfocándola hacia el mercado y desviándola de su objetivo supremo: las personas, el avance humano. En esto coincido plenamente con el autor pues a través de mis libros he podido comprobarlo.

 

 

Cada vez más, el funcionamiento de la ciencia está subordinado al capital privado, escribe Boix. Ya en el año 2000, en Estados Unidos y Japón la inversión privada era dos terceras partes del total del I+D. En la Unión Europea, el 56%. Las multinacionales que más daño social y medioambiental causan controlan las universidades e instituciones investigadoras. En segundo lugar, existen claras conexiones entre los organismos públicos y los intereses privados. Como ocurre en España, por ejemplo, la industria biotecnológica controla buena parte del Comité Asesor del Reino Unido sobre Liberaciones al Medio Ambiente, como explica el autor de El parque de las hamacas, que abunda en ejemplos similares.

 

 

En tercer lugar, las presiones sobre los científicos independientes que están haciendo descubrimientos que favorecen a las personas y que a las compañías no les interesa que se conozcan están sufriendo fuertes presiones, de tinte mafioso en muchos casos. Hay profesores censurados por denunciar la contaminación genética que produce el máiz transgénico, por ejemplo en México, y cuando los científicos no apoyan los dictados de los gobiernos pro corporaciones como el de EE.UU. son perseguidos, ignorados o presionados para que cambien su actitud crítica y ética.

 

 

Una de las conclusiones que argumenta Vicent es que “el mercado determina si una aplicación tecnológica es o no apropiada, independientemente de su importancia y de sus consecuencias para la sociedad y el medio ambiente”. Para Boix, expresión que comparto: Existe un claro vínculo entre el progreso, el desarrollo tecnocientífico y la crisis ecológica. No os perdáis este exhaustivo trabajo.

 

Los códigos éticos de los laboratorios no evitan el soborno a los médicos

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El debate sobre los sobornos y el cohecho a médicos para que receten los productos de los laboratorios farmacéuticos está de nuevo en el aire. La Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA) -(Asociación Americana de Productores y de Investigadores en Farmacia, la patronal farmacéutica estadounidense)-, ha revisado su conducta y ha publicado un nuevo Código deontológico que prohibe hacer regalos a los médicos. Se seguirá enviando comida a los galenos en sus consultas y se les pagará dinero por participar en trabajos de consultoría y conferencias. Esas mismas normas son las que en España comenzará aplicar la patronal Farmaindustria. Ya veremos si esto es algo más que un lavado de cara, como hasta ahora ha sido.

 

 

No deja de ser paradójico que sean los laboratorios que cometen estos delitos (perfectamente tipificados en la última Ley del Medicamento aprobada en España) los que se regulen a sí mismos. Esto es como poner al zorro a cuidar de las gallinas. Tampoco se explica que en medio de una gran crisis como la que vive la industria farmacéutica -han ido perdiendo patentes de productos muy rentables y no encontran nuevos medicamentos que patentar en el número deseado-, los laboratorios vayan a deshacerse en buena medida de la que es su principal arma para generar los enormes beneficios que generan: la corrupción de los médicos.

En el mes de mayo pasado apareció en los periódicos Heraldo de Aragón y El Periódico de Aragón una noticia que hacía referencia a la detención de un empleado de una empresa de informática por emitir presuntas facturas falsas de cursos de formación tapadera de regalos a médicos y dichas facturas iban a nombre de un laboratorio farmacéutico. Algo que ya habíamos adelantado en este blog. Es más en mi libro Traficantes de salud cuento que la compañía en cuestión es una de las muchas farmacéuticas que han pasado por los tribunales de EE.UU. en los últimos años y sus responsables han reconocido que con sus actividades han puesto en peligro la vida de muchos ciudadanos.

 

 

Como explica Nikita, una valiente ex visitadora médica de nuestro país que dejó su trabajo en una de las multinacionales farmacéuticas más grandes para no dedicarse a eso de corromper voluntades: “He trabajado durante más de una década en una multinacional farmacéutica de las que aparecen en los primeros puestos de los rankings, con un alto estandarte ético y moral en su teoría, pero lamentablemente muy diferente en su práctica. Mis desavenencias en el modo en que mis superiores inmediatos y mis compañeros de equipo invertían los recursos asignados a formación, en un contexto de mobbing, me obligaron a denunciar internamente que dichos recursos no se destinaban a cursos de formación sino que se utilizaban como tapadera para otros tipo de presentes a los médicos-clientes-funcionarios del Estado y, posiblemente, hasta dinero en efectivo”.

Dichas acciones iban en contra del Código Ético de Farmaindustria, del Código Penal y, por tanto, del contrato de trabajo de esta persona ya que la mayoría de visitadores médicos firma anualmente la adhesión al Código de Conducta de su laboratorio/Farmaindustria y nadie puede obligar a actuar a un trabajador en contra de su voluntad ni de las leyes.

 

 

“El codirector de mi ex empresa -prosigue Nikita- no sólo hizo caso omiso a mi denuncia, sino que estuvo unos meses ‘mareando la perdiz’ y manipulando la información que obtenía a través de mis referencias de médicos que figuraban como beneficiarios ficticios de dichos cursos. Daba por perdido mi trabajo, pero no iba a permitir perder mi dignidad así que decidí que fueran los Tribunales los que juzgaran si yo decía la verdad y se estaba actuando conforme a la Ley o no”.

El nombre del laboratorio todavía no ha aparecido en prensa, pero el tiempo y la Justicia pondrá a cada uno en el lugar que le corresponde. Lo más chocante y paradójico del tema, es que dicho laboratorio mantiene en su nómina a la mayoría de empleados y mandos intermedios que tienen que ver con dicho escándalo y, a su vez, es noticia por sumarse en EE.UU. a los laboratorios que no van a regalar ni un bolígrafo a los doctores ni van a pagar cenas. Esta misma empresa es una de las que la Comisión Europea está investigando por manipular el funcionamiento del sector farmacéutico en la Unión Europea

 

 

Independientemente de que la Administración debería ser la que formara a sus empleados, la realidad de la industria farmacéutica va más allá. “Desde mi punto de vista, los médicos están saturados de formación, más en esta era en la que a través de Internet se accede en pocos minutos a las mejores bases de datos con estudios clínicos, fichas de producto o novedades terapéuticas. Hace tan sólo unas semanas desapareció el foro en internet PM Farma, en el que supuestos visitadores médicos defendían a ultranza la legitimidad de los incentivos a los médicos como se hace en cualquier transacción mercantil y me atacaban sin piedad por hablar sin tapujos de la realidad y defender la ética en esta profesión. Es una pequeña pero contundente muestra de lo que realmente es la acutal visita médica”, afirma Nikita.

Esta persona considera que no se puede generalizar “puesto que sólo he sido testigo en directo de lo que ha pasado en mi ex-empresa, aunque tengo concocimiento también de algunas otras con el mismo ‘modus operandi’. Personalmente, en 10 años, no tuve ninguna formación acerca de lo que es el cohecho ni las consecuencias legales que suponía dicho delito. Por otro lado, sí asistí a sucesivos cursos agresivos de venta y de negociación en la que había que ‘crear necesidades’ a los potenciales prescriptores y negociar con ellos recetas a cambio de recursos”, argumenta esta ex trabajadora de la industria farmacéutica.

 

 

Por su experiencia, además, Nikita, afirma que las auditorías internas de las empresas son inútiles, que debería haber auditorías externas e independientes. Cada año se deberían evaluar aleatoriamente un número determinado de empresas farmacéuticas, expone como idea, muy acertada, por cierto.

“Puedo asegurar (y demostrar con prueba documental) que en mi caso la auditoría interna, entre otras lindezas, manipuló la información obtenida a través de entrevistas telefónicas. En concreto a tres médicos, que manifestaron no haber realizado ningún curso de informática patrocinado por dicho laboratorio. Los auditores internos en lugar de informar debidamente de la información obtenida, se aferraban a que todo era producto de mi imaginación; supongo que utilizando la baza de que en esa época estaba en tratamiento psiquiátrico por ansiedad. Decían que todo estaba bien y que no tenían evidencias de que nada de lo que yo denunciaba era cierto; en concreto, facturas de restaurantes con beneficiarios de médicos que no habían asistido a dichas comidas y facturas de cursos de informática con beneficiarios de médicos que no habían realizado dichos cursos”, continúa esta persona.

 

 

Por supuesto, antes de denunciar que tres colaboraciones de cursos eran ficticias, Nikita habló telefónicamente con esos doctores para cerciorarse de que sus suposiciones eran ciertas y no habían realizado ningún curso de informática como figuraba en las contabilidad del presupuesto de inversión del equipo de trabajo. “Comprobé que efectivamente estos tres médicos recibieron una llamada del auditor interno pero, repito, no tenía nada que ver lo que dijeron los médicos con el informe de la auditoría, pues los médicos dijeron al auditor que nunca habían realizado dichos cursos y el auditor decía que los doctores sí habían realizado los cursos”, detalla la ex visitadora.

En conclusión, las auditorías internas no sirven para nada si su objetivo no es imparcial sino que se trata de investigaciones dirigidas a encubrir una situación incómoda para la empresa. En este caso, era más fácil quitar de en medio a un trabajador que tras diez años de empleo en ese laboratorio “se ha vuelto conflictivo” por denunciar que se siente acosado laboralmente, que no comparte los métodos de trabajo que le impone su superior y destapar la estrategia de ventas de uno de los mejores equipos de vendedores de España, que aplicar el código de prácticas promocionales y sancionar a los superiores que únicamente admitían este sistema de trabajo“.

Seguiremos participando en el debate.

El camino de lucha de una madre sin justicia

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En este blog hemos tratado el caso de Isabel Ferragut y su hijo Arturo, muerto de manera dolorosa a manos de dos médicos que irradiaron su cerebro. El largo peregrinar de Isabel en busca de Justicia (la mujer ha recorrido todas las instancias judiciales posibles pero ni el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos ni el de los Derechos Civiles de la ONU, le han dado la razón) no ha encontrado consuelo hasta ahora. En las últimas semanas algunos hechos parecen cambiar el rumbo injusto del destino de esta madre luchadora. 

El Congreso de los Diputados ha admitido a trámite el estudio de sus peticiones. Hace algunos meses, Ferragut envió su particular “Testimonio” (recuadro amarillo), acompañado de una carta a la mayoría de los portavoces de los partidos políticos y al presidente de la mesa, José Bono.

 

La carta del Parlamento español argumenta: “Estimada peticionaria. Le comunico que la Comisión de Peticiones del Congreso de los Diputados, en su sesión de 24 de junio de 2008, ha tomado conocimiento de su petición y, una vez examinada, ha adoptado respecto de la misma, el acuerdo que a continuación literalmente se transcribe:

 

Autor: Doña Isabel Ferragut Pallach.

Objeto: Solicitud de que se adopten medidas a favor de las víctimas de negligencias médicas y judiciales.

ACUERDO: La Comisión se une a su dolor por la pérdida de su hijo y da traslado de la petición a los Excmos. Sres. Portavoces de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados y al Ministro de la Presidencia.

Saluda a Ud atentamente.

El Presidente de la Comisión de Peticiones Antonio García Coll”.

 

Una imagen de arturo jugando cuando era niño (en primera instancia)

  

También esta semana, el presidente del Parlamento de Cataluña, Ernest Benach, ha recibido a esta “madre coraje”. Como narra ella misma: “La entrevista ha ido muy bien. Benach pasará nuestra información y sugerencias a la Comisión de Peticiones con la que trataremos personalmente todos los temas, tantos sanitarios como judiciales. Nos llamarán en septiembre”.

 

Ferragut nunca ha conseguido que se haga Justicia y los médicos que “achicharraron”, en sus palabras, la cabeza de su hijo –hechos que narra con exactitud en su libro Arturo: Una muerte en manos de los médicos Benjamín Guix Melcior y Enrique Rubio García-, continúan ejerciendo. Lo que sí ha “conseguido” Isabel es que estos galenos hayan denunciado la existencia de su página en Internet, herramienta que utiliza Isabel para denunciar el caso de su hijo y otras negligencias sanitarias con resultados funestos.

 

La víctima de las radiaciones durante su tercer cumpleaños 

 

Guix y Rubio no viven cómodos con la existencia de esa página, así lo demuestra el ahínco con el que persiguen la libre expresión de esta mujer en el ciberespacio. Dichos doctores han solicitado por medio de una denuncia judicial que la página desaparezca aunque la jueza del caso les ha contestado que, hasta que no haya una sentencia firme, la página no se toca, motivo por el que han recurrido esta decisión ante los tribunales. Como expresa Ferragut: “Mi abogado ha recibido la notificación de los juzgados y como no está nada claro lo que piden que quite -ellos querrían que quitara toda la página, algo imposible, pues el juez o jueces nos tienen que especificar el qué”.

 

No lo tienen fácil los censores internáuticos hoy en día pues se sabe que aún en el caso de que consiguieran que un juez ordene cerrar una página concreta, el mensaje ya se ha extendido por todo el mundo, de manera diría natural, y es imposible censurarlo al completo.

Frankensalada: presión corporativa de la basura-comida en Europa

Esta semana se ha producido en la Comisión Europea, el órgano de gobierno central de Europa, una votación muy importante para el futuro de los alimentos transgénicos en el continente. Estaba en juego si se aprobaba el cultivo de dos nuevos tipos de maíz que llevan insertado un pesticida, como los que ya se cultivan en España. Pueden parecer anecdóticas estas decisiones y debates pero la industria biotecnológica (la que fabrica estas semillas y cultivos de laboratorio destinados a nuestra alimentación) va “colando” en los supermercados poquito a poco estos productos tan cuestionados.
 La Comisión también decidía sobre si cultivar en Europa una patata transgénica (que en este caso contiene genes de resistencia a antibióticos). La Comisión Europea, a iniciativa del presidente Barroso, está forzando el debate presionado por los potentes lobbies -o grupos de presión industrial- de la biotecnología. Políticos (muchos políticos europeos apuestan por la basura comida en la Unión Europea), de la mano de ciertas empresas, desean encarar la definitiva aprobación de cultivos y alimentos transgénicos en la UE.
 
Por ahora, esta Frankensalada tendrá que esperar: tanto los maíces como la patata de laboratorio “se han mandado de vuelta a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) lo que nosotros interpretamos como una desautorización a esta Agencia”, indican los portavoces de Amigos de la Tierra, organización que ha elaborado un excelente informe sobre la presión que las compañías pro alimentos transgénicos están llevando a cabo sobre los políticos europeos para que impulsen la alimentación de laboratorio.

Conviene explicar que la institución europea encargada de velar por la calidad y seguridad de lo que nos llevamos a la boca los ciudadanos, según las normas de funcionamiento de la Administración europea, a la hora de autorizar un cultivo o un alimento se limita a revisar los informes de la compañía interesada en comercializarlo. No realiza análisis independientes. Así se explica que la EFSA, a petición de la Comisión, y gracias a que el actual Comisario de Medio ambiente europeo no parece estar por la labor de impulsar la alimentación trasngénica, haya recibido de nuevo los informes sobre estas variedades de laboratorio para su revisión (que volverá a no ser independiente).

Este funcionamiento -legal, repito- de la EFSA es idéntico al de la EMEA, la Agencia Europea de Medicamentos, que tampoco realiza estudios independientes cuando una farmacéutica solicita licencia para comercializar un fármaco en Europa. La EFSA, además está conformada sobre todo por biólogos moleculares. Haría falta otros especialistas para juzgar otros aspectos del cultivo y comercialización de alimentos transgénicos, como los ecólogos. Amigos de la Tierra advierte que muchos empleados de la EFSA tienen conflictos de interés con las compañías biotecnológicas. ¿Quién está gobernando Europa?

En este documento se denuncia la proximidad entre el órgano ejecutivo de la UE, la Comisión Europea, y el lobby biotecnológico, capitaneado por EuropaBio. Desayunos “de trabajo”, encuentros o jornadas de la industria cuentan con altos cargos de la Comisión. La presencia de la industria en órganos asesores clave y el acceso privilegiado a la información señalan también la preocupante cercanía entre los grupos de presión de la industria y la Comisión.

El resultado: un marco político favorable, intentos de rebajar los controles sobre los cultivos y alimentos transgénicos, apuesta firme de la UE por la comida biotecnológica y millones de euros de fondos públicos dedicados a financiar las investigaciones de la industria.

EuropaBio es uno de los principales grupos de presión sobre alimentos y cultivos con organismos modificados genéticamente en la UE, y presume de su trato directo con miembros de la Comisión Europea. Las campañas de este lobby de la agricultura biotecnológica están lideradas por las empresas Bayer Cropscience, DuPont/Pioneer, Monsanto y Syngenta.

EuropaBio también ha presionado a políticos europeos para conseguir que la biotecnología aplicada a la agricultura se haya convertido en un tema estrella en el programa de investigación de la UE con una inversión de 53 mil millones de euros provenientes de las arcas públicas.

La Comisión Europea promueve estas conexiones entre lo público y lo privado a través de plataformas tecnológicas específicas sobre alimentación y cultivos transgénicos, y sobre biocombustibles y productos alimentarios, en plena crisis mundial de subida de precios de los alimentos básicos (entre otras razones por los cultivos para biocarburantes).

Se trata de la trasvase de dinero público hacia intereses económicos privados. EuropaBio es, en sus propias palabras, “la voz de la industria biotecnológica en Europa”. Hoy aún más poderosa con el dinero de los ciudadanos europeos.

Los lobbies empresariales a debate en el Parlamento Europeo

Como os hemos contado en las últimas semanas, nos vamos a Bruselas, al Parlamento Europeo, invitados por el grupo parlamentario Los Verdes/Alianza Libre Europea. Los periodistas de investigación Rafael Carrasco, Joaquín Vidal y Miguel Jara, estaremos tres días haciendo presentaciones de los libros Traficantes de salud y Conspiraciones tóxicas y participando en el seminario Lobbies en Europa. El próximo día 15 de abril, entre las 9 y las 10 horas, en el Restaurante de Diputados de la Eurocámara con sede en Bruselas, hablaremos sobre cómo actúan los grupos de presión industriales o lobbies de los sectores más representativos: industria farmacéutica, energía nuclear, transgénicos, químicos tóxicos, telefonía móvil y contaminación electromagnética o contructora e inmobiliaria.
 El acto, que será presentado por el eurodiputado verde español David Hammerstein, coincide con el dictamen que la Eurocámara está haciendo a la Iniciativa por la Transparencia en Europa, la primera reglamentación sobre el papel de los lobbies empresariales en la política continental y que ha sido elaborada por el vicepresidente de la Comisión Europea, el estonio Siim Kallas.
 
Tras varios retrasos e innumerables presiones por parte de las asociaciones de lobbistas, el Parlamento Europeo deberá votar el informe Stubb sobre la Iniciativa Kallas, el próximo 8 de mayo, en sesión plenaria. Será la primera vez que el Parlamento Europeo dedique una sesión plenaria de esta institución y la primera vez que el controvertido papel de los lobbistas corporativos ocupe la agenda de las instituciones comunitarias.
 El propio Parlamento Europeo creó a finales de los años 90, un registro de lobbistas acreditados ante el Parlamento mediante una tarjeta de acceso total, incluidos plenos y comisiones, a sus dependencias. Según los datos del Parlamento, actualmente, son 4.435 los lobbistas oficialmente registrados en la Eurocámara, lo que, con un aforo de 732 escaños, da una proporción de ¡seis lobbistas por diputado!
 
Según estimaciones oficiosas comúnmente aceptadas, sólo en Bruselas, la capital de la Unión Europea, operan unos 2.000 lobbies que dan empleo a entre 15.000 y 20.000 “cabilderos”, repartidas por los departamentos de “asuntos regulatorios” de las empresas multinacionales, las asociaciones empresariales, ONG’s, agencias de relaciones públicas, consultoras de “asuntos públicos”, bufetes legales e institutos de ideas o think tanks.
 
Según el Observatorio de la Europa de las Corporaciones (CEO), una fundación anti-lobbies con sede en Amsterdam (Holanda), unas 200 multinacionales han abierto oficina en las cercanías de la Comisión Europea o de la Eurocámara para tratar con ellas asuntos de su incumbencia.
 
Ninguna gran empresa que se precie de vender sus productos en los mercados internacionales carece hoy de representación en Bruselas. Esta misma asociación estima que el gasto del lobbismo empresarial en la capital belga excede los 1.000 millones de euros al año, una cifra realmente mareante pero que no ha de extrañar demasiado si tenemos en cuenta que para la petrolera BP o la tabaquera Philip Morris, el alquiler de sus oficinas en la Plaza de Schuman (la misma plaza donde se ubica la Comisión Europea) les cuesta cada año la módica cifra de 300 euros por metro cuadrado.
 Por estos motivos, la Comisión Europea ha lanzado su Iniciativa por la Transparencia Europea, que, entre otras medidas, propone limitar las actividades de estos profesionales a sueldo de las corporaciones ante las instituciones políticas, un registro voluntario de lobbies y lobbistas e incentivos para hacer públicas sus actividades, naturaleza y financiación.
La propuesta, elaborada por el comisario europeo para Asuntos Administrativos, Siim Kallas, ha sido rechazada tajantemente por las asociaciones de lobbistas pero, aún así, está prevista su aprobación esta próxima primavera.
 
Tanto Conspiraciones tóxicas como Traficantes de salud son los primeros documentos en formato libro que ahondan en esas conexiones de las políticas que afectan al medio ambiente y la salud de las personas y la presión que ejercen los sectores económicos más poderosos. Están sirviendo además para avivar el debate sobre el papel de los lobbies o grupos de presión en las políticas del Gobierno español, de varias comunidades autónomas y de las instituciones de la UE que afectan al medio ambiente y la salud de los ciudadanos.
 Tras la presentación de los libros, Miguel Jara se incorporará al seminario:
WHAT EVER HAPPENED TO DEMOCRACY?
CORPORATE INFLUENCE ON EU POLICIES
A seminar on lobbying in Europe
 
En él ofrecerá una conferencia entre 10.00-10.20h sobre cómo actúan los lobbies farmacéutico, de la contaminación electromagnética, cerámico, de la energía atómica o petroquímico.
En efecto, este seminario tiene el acierto de cuestionar si vivimos en una democracia cuando buena parte de las decisiones que toman los políticos europeos y que afectan a los ciudadanos están decididas por las grandes compañías y sectores económicos.
 
Más info sobre los libros:
Laura Fernández (Conspiraciones tóxicas) 914230328
Mónica Bertrán (Traficantes de salud) 933011723

Sobornos a médicos: No Gracias

Después pasar unos días por tierras barcelonesas dando a conocer los libros (Traficantes de salud y Conspiraciones tóxicas) paso a ofreceros algunos matices sobre la presentación en Madrid, el pasado miércoles 26 de marzo, de la Plataforma No Gracias, a la que asistí.
 En primer lugar destacar la enorme cantidad de firmas de profesionales sanitarios que está recogiendo No Gracias (para ver y/o firmar el manifiesto). Está claro que hay ganas de cambios importantes en el sistema sanitario en busca de la ética, en gran parte perdida en beneficio de los intereses privados minoritarios.
 
Durante la presentación de No Gracias, Joan-Ramón Laporte, Catedrático de Farmacología, explicó que hoy existen intereses divergentes entre los pacientes y la industria farmacéutica. Uno de los caballos de batalla de esta Plataforma es acabar con el soborno o cohecho sobre médicos y personal sanitario por parte de muchos laboratorios y empresas del sector.
 
También con la financiación privada de la formación de los galenos, esta debería de ser pública, dependiente de la Administración, piden desde No Gracias. No será fácil, pues como se comentó en la conferencia, en la última reforma de la Ley del Medicamento, realizada hace casi dos años, se intentó que incluyera la regulación de la visita médica pero casi todos los grupos políticos rechazaron la medida.
 
Esto plantea de nuevo la siguiente cuestión: ¿quién financia las campañas de esos partidos políticos? No lo sabremos, al menos hasta que tengamos una ley similar a la de Libertad de Información que poseen en Estados Unidos, que obliga a los partidos a declarar de qué empresas proviene la financiación de sus campañas y cuánto dinero reciben (lo cierto es que de nada sirve pues como demuestro en Traficantes de salud el lobby farmacéutico controla el Gobierno USA mediante la financiación de campañas electorales).
 
España, según los presentes en la cita de No Gracias, es el país que posee más medicamentos con menos de cinco años de comercialización. Esto genera un aumento del gasto público en fármacos, al ser estos de marca, y un crecimiento de los daños y muertes por efectos adversos provocados por los preparados, al estar menos comprobados sus posibles daños.
 
Juan Gervás, un médico de la Sierra madrileña, hizo un ejercicio público de reconocimiento de sus conflictos de interés con la industria al mostrar varios eventos que en parte le financian ciertos laboratorios. Puso esto como ejemplo de que es tarea casi imposible ser hoy al 100% médico e independiente de los laboratorios.
 
Revelar voluntariamente los conflictos de interés es uno de los pasos a dar en busca de la ética perdida. Muy bien acogida es la idea que tienen estos profesionales de colocar en las puertas de sus consultas pegatinas que adviertan de que ellos no reciben visitadores médicos.
 

Gervás denunció también el enorme tráfico de influencias que existe en el sistema sanitario, en el que con frecuencia altos administrativos pasan a las filas de las empresas privadas. Gervás es una rara avis en el panorama sanitario: no recibe visitadores médicos. La mayor parte de los profesionales sanitarios a los que acuden estos vendedores de los laboratorios sí lo hacen, y lo ven como algo natural. Desde No Gracias abogan por eliminar la visita para evitar el tarugueo o compra de voluntades con regalos, atenciones o dinero (Ver los videos de Informativos Tele5).

Carmen Ortiz, presidenta de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, promotora de No Gracias, explicó que no existe ánimo de confrontación con otros profesionales sanitarios sino que intentan animarlos a reconducirse hacia las buenas prácticas.Estas y otras muchas cuestiones se debatieron en la presentación de No Gracias. Seguiremos informando. De momento, la organización no para de recibir adhesiones, la penúltima de la Asociación de Médicos Progresista de la Comunitat Valenciana.