Porqué la vacuna contra la gripe A no convence (I)

La vacuna contra la gripe A se encuentra todavía en fase experimental. Pero el revuelo en torno a la administración masiva de la misma crece. Como les he contado, la Organización Médica Colegial (OMC) ha puesto en duda el sentido de vacunar a toda la población y buena parte de los médicos, como algunos han declarado en público y otros sin ir más lejos en este blog, se niegan a vacunarse.

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La consellera de Salut de Cataluña, en la línea que comienza a crecer entre las autoridades sanitarias de ir tranquilizando al personal después de la que se ha montado en torno a la “pandemia”, ha dicho que este invierno podríamos pasar la gripe A sin vacuna. A ello contesta el catedrático de Farmacología por la Universitat Autònoma de Barcelona, Joan-Ramon Laporte, en una entrevista para El Periódico de Catalunya:

Es que la pasaremos sin vacuna. De momento, no hay vacuna. Se han hecho un lío impresionante”.

La periodista le pregunta que si la hubiera, ¿se vacunaría? Y el prestigioso investigador sobre fármacos de difícil carácter responde:

No. En principio, no tengo intención de vacunarme, aunque al personal sanitario se nos recomienda que lo hagamos. Ahora bien, si me llegaran datos de ensayos clínicos convincentes, que indicaran que la vacuna es realmente protectora, consideraría el hecho de vacunarme. También lo haría en el caso, muy improbable, de que la epidemia fuera gravísima. Los datos que llegan de Australia, donde aún es invierno, indican lo contrario.

Algo huele a podrido en la Dinamarca vacunal. Seguramente lo que no inspira confianza entre los sanitarios (y si no la inspira en ellos porqué iba a inspirarla en el resto de la población) son las prisas con las que se está fabricando un producto para el que primero se ha desarrollado el mercado. Puro estilo disease mongering o tráfico de enfermedades, que dicen los anglosajones.

“¿Le inspira confianza la futura vacuna al jefe del servicio de Farmacología del Hospital de Vall d’Hebron de Barcelona y director del Institut Català de Farmacologia, centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por cierto?” -continúa la periodista catalana-:

No tengo pruebas de que no se esté haciendo bien. Normalmente, las vacunas antigripales se elaboran con una cierta rapidez, porque existe una base que es común a las anteriores, pero esta nueva es un poco distinta, por el origen porcino del A/H1N1. Las bases de conocimiento disponibles son inferiores. Los ensayos que están en marcha miden la cantidad de anticuerpos que genera en las personas, su respuesta inmunitaria, pero no el grado de protección que tendrá la comunidad vacunada frente al virus. Eso se sabrá cuando se administre a millones de personas”, contesta Laporte.

Otro catedrático de Salud Pública aseguraba hoy en el Telediario de Televisión Española (TVE) del mediodía que la vacuna no ofrecerá inmunidad al 100% de las personas que se inyecten. Así que primero habrá que ver qué grado de seguridad ofrece el producto, no hay que olvidar que todas las vacunas tienen efectos secundarios, y luego cada persona valorar si acepta la vacunación a sabiendas que puede que esté en el porcentaje de público al que no inmuniza. Estas premisas, que son comunes a todas las vacunas hay que tenerlas especialmente en cuenta pues como no para de repetirse, por fin, entre la comunidad científica y médica en los últimos días, la A es menos agresiva que la gripe común o estacional.

Y digo que hay tener especial cuidado a tenor del informe publicado por Mae-Wan Ho, una genetista británica conocida por su oposición a la ingeniería genética, y Joe Cumming profesor emérito de Genética del Departamento de Biología de la Universidad Western Ontario (Canadá). Ambos, pertenecientes al Institute of Science in Society, han divulgado un texto muy documentado en el que aseguran que las vacunas son más letales que la propia gripe A; que las vacunaciones masivas son “una receta para le desastre”. Vayan ojeándolo si les apetece, en unos días comentaremos más sobre él.