Internet y el marketing de los sospechosos habituales

Internet ofrece muchas posibilidades para obtener información sobre la ciudadanía. NetRank, por ejemplo, es una consultora británica que trabaja para multinacionales farmacéuticas como Pfizer, GlaxoSmithKline (GSK) y Johnson & Johnson, a las que ofreció hace tiempo su programa iReputation. Se trata de una herramienta informática que escanea de manera constante Internet buscando todo tipo de referencias que puedan interesar a las compañías. Éstas tratan así de proteger su imagen cuando surge algún problema, según reconocen publicaciones como CorreoFarmacéutico.com y El Cronista.

Una de las especialidades de iReputation es merodear en los blogs. John Straw, director de NetRank, se justifica así:

Alguien podría decir que estamos espiando pero en realidad esa información es de dominio público. Lo hacemos por el bien del paciente permitiendo que las empresas reaccionen más rápidamente a las preocupaciones”

Solo que esto está ocurriendo cuando, como denuncian cada vez más publicaciones, la industria farmacéutica está muy cuestionada y se multiplican los juicios interpuestos por pacientes a causa de los efectos colaterales de muchos medicamentos. Bueno, pues Eduardo Plaza -Director General de Saludalia Interactiva- y un conjunto de accionistas de la profesión médica han comprado la mencionada compañía a Unión Fenosa, su anterior propietaria. Claro que Saludalia también se dedica al marketing estratégico de la industria farmacéutica y posee una herramienta denominada Saludbase, base de datos del sector con datos de más de 150.000 profesionales sanitarios entre médicos, farmacéuticos, ATS y matronas. La compañía tiene además en Internet varios portales específicos para informar a todos ellos.

Antes la compañía Activity Benchmarking Deutschland había iniciado sus actividades de benchmarking -proceso continuo para medir las prácticas, productos y servicios de las empresas de la competencia o los líderes de cada sector industrial- para la industria farmacéutica en Alemania, Austria y Suiza uniéndose a la española QSM Activity Research (España) y a Activity Benchmarking Ltd. del Reino Unido. Activity ofrece

comparaciones confidenciales de indicadores de gestión y organiza foros para el intercambio de experiencias entre profesionales. Los proyectos abarcan marketing y ventas, la función médica, operaciones clínicas y otros ámbitos de la industria farmacéutica”, según explica una nota informativa de QSM. Y es que ese mundillo, como puede comprobarse, está rodeado de un halo de secretismo y términos confusos.

El resultado de todo esto es simple: todos somos susceptibles de estar en alguna lista. La intimidad real no existe. Nuestros datos personales no están hoy protegidos. ¿Quién no está ya harto de recibir  en su propio domicilio propuestas comerciales de todo tipo en una clara violación de su intimidad, perpetrada con la complicidad de las compañías telefónicas y la absoluta dejadez de las autoridades?

En Estados Unidos se han conocido en los últimos años detalles sobre la discreta relación económica que une a la industria de la salud y las farmacias. Resulta que éstas están recibiendo un dólar por cada paciente que recibe una carta de seguimiento sobre medicamentos o tratamientos y hasta tres dólares por cada llamada telefónica al cliente. La Administración estadounidense ha comprobado que el problema es hoy de tal magnitud que se les escapa de las manos e intenta ponerle freno. De ahí que desde abril de 2003 las nuevas leyes de privacidad médica obliguen al personal de salud a preguntar a sus pacientes cómo puede o no utilizarse su historia médica privada.