Activismo sobre contaminación alimentaria y químico tóxica

He estado unos días de viaje en dos ámbitos diferentes pero que comparten experiencias y actitudes. El fin de semana, la asociación Slow Food Terres de Lleida organizó la I Feria de Alimentación y Salud en el Recinto Ferial de Balaguer. Todo un éxito en el que han participado varios miles de personas que han acudido a un evento en el que se han mostrado los alimentos que produce la rica comarca catalana de La Noguera, tanto ecológicos “con sello” como naturales o tradicionales. No ha faltado, como es lógico, el análisis social y las propuestas de cambio. Por mi parte, intervine en esta línea el sábado por la tarde dando una conferencia sobre los lobbies de la industria alimentaria y la salud. En concreto, sobre cómo actúa el lobby pro transgénicos en España y cómo tiene a su servicio hasta cuatro ministerios de Zapatero. La sala de conferencias estuvo llena en cada acto y creedme que era muy grande. El domingo volvió a repetirse la masiva afluencia de personas con interés por conocer otra manera de alimentarse, con lentitud y calidad, alejada de los presupuestos industriales de la comida basura y de la vida rápida.

El domingo por la mañana Josep Pàmies, agitador campesino y promotor de la Feria, nuestro auténtico José Bovè en lucha contra las multinacionales transgénicas, me invitó a conocer la finca donde cultiva en ecológico diversos alimentos que pueden encontrarse en media España, donde recupera especies agrícolas autóctonas o a punto de desaparecer y desde la que promueve el cultivo y uso de una planta como la Stevia, de la que varios expertos contaron en la Feria sus enormes propiedades en la lucha contra la diabetes y otras dolencias, sin efectos secundarios y que cualquier persona puede cultivar en su casa. Iremos tratando este asunto en próximos post.

La labor que está haciendo Slow Food en La Noguera así como Som lo que Sembrem, una fuerte coordinadora catalana contra la expansión de los productos trangénicos, es impresionante pues, entre otras cosas, están impulsando una Iniciativa Legislativa Popular para declarar Cataluña libre de trangénicos. Hoy no hay un sólo grano de maíz en toda España, convencional o ecológico, que no esté contaminado por el maíz transgénico que se cultiva experimentalmente en 30 municipios de la Península Ibérica, me comentó Pàmies. “Esto provocaría la dimisión de ministros y consejeros de las diferentes administraciones en cualquier país civilizado pero en Cataluña tenemos pruebas de que la Administración está favoreciendo a las multinacionales alimentarias en vez de a los ciudadanos”. Sobre esto también iremos publicando próximamente. Sobre la segunda parte del viaje publico mañana.

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