Incentivos ilegales para recetar medicamentos

 

En ocasiones he denunciado el soborno y cohecho a médicos que practican laboratorios farmacéuticos para que se receten sus preparados de marca. Pero el problema acerca de los incentivos en la prescripción también se produce con los fármacos genéricos (aquellos producidos tras la extinción de la patente a un precio mucho más bajo).

El periódico El Norte de Castilla ha publicado recientemente que el incentivo de 2.600 euros que numerosos médicos de Atención Primaria han cobrado de la Junta de Castilla y León como premio por recetar medicamentos genéricos es completamente ilegal. El Tribunal Superior de Justicia de esa región ha dictado una sentencia firme que insiste en la libertad que debe tener todo facultativo para prescribir libremente los fármacos que considere más convenientes para cada paciente, sin estar sometido a presiones o promesas de premios o incentivos económicos si se decanta por algún tipo determinado. 
 
  
    
La demanda hace referencia a los incentivos pagados en el año 2006, que valoran el año anterior, y que en Palencia cobraron 77 médicos, el 29,28% de los que ejercen en Primaria, que percibieron 195.000 euros (102 el año 2007, que recibieron 228.144 euros). En Castilla y León fueron 886 los facultativos los beneficiados, que percibieron 2.303.600 euros (1.020 el año pasado que cobraron 2.255.446 euros).  
 
 
   
Hace nada también hemos podido leer en los medios de comunicación que un fiscal pide cinco años y medio de prisión, en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Cádiz, para un médico del Hospital Puerta del Mar y un empleado del laboratorio farmacéutico Madaus, acusados de estafar al Servicio Andaluz de Salud (SAS) casi 9.000 euros mediante la emisión de recetas de manera fraudulenta.
Como me explica una persona que ha ejercido la visita médica para uno de los laboratorios más grandes de Europa (investigado, por cierto, por las autoridades de Competencia de la Unión Europea por intentar retrasar la introducción de genéricos en el mercado): «mi ex gerente y su jefe sugerían ‘sin admitir no por respuesta’, todo tipo de artimañas para gastar el presupuesto de promoción y darle la vuelta al código ético. Si la respuesta era ‘no’, te convertías en persona non grata para ellos, los del ‘clan'».